For the love of God (24): Why I love Dorothee Soelle

A original post by Kim Fabricius

 

This is my fourth post in the series. I admit it: I’m a promiscuous pilgrim who likes to sleep around! I can also be fickle. Dorothee Soelle is a good example: while I love her dearly, she also gets on my nerves. But then so does my wife!

I discovered Soelle in the late seventies when I came across her little Political Theology (1971) in a second-hand bookshop. She did not come well recommended, as my main man Barth had said of her “that that woman should keep silence in church!” Nevertheless, there was something passionate and powerful about this working mother who would not shut up.

Soelle was certainly a persona non grata in the German theological establishment: never was she offered a chair in her homeland. But then Deutschland’s loss was New York’s gain, as Soelle became a professor at Union Theological Seminary (1975-1987). She thrived in the cultural pluralism and social activism of the Big Apple, which markedly influenced her theology, an eclectic mix of politics and poetry, mysticism and ecumenism. No ivory tower academic, Soelle visited both Vietnam and Nicaragua in the cause of her praxis of peace and justice.

Sure, Soelle’s fragmentary work lacked academic rigour and failed to engage both with tradition and with the theological heavyweights of her time. And, yes, her obsession with the Holocaust clouded her judgement when it came to contemporary Israeli politics. But the theological scene of the last three decades of the twentieth century would have been the poorer without this godly gadfly, who died in 2003, aged 73, while leading a workshop in Bad Boll. Just hours before, Soelle had read some protest poetry on the war in Iraq, but ended with words she had written to her grandchildren: “Don’t forget the best!”

Juxtaposing Soelle’s flawed theology with her political instincts and commitments, I am reminded of a conversation between Karl Barth and Martin Niemöller. Barth: “Martin, I’m surprised that you almost always get the point despite the little systematic theology that you’ve done!” Niemöller: “Karl, I’m surprised that you almost always get the point despite the great deal of systematic theology that you’ve done!”

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San Juan de la Cruz, un poeta en la noche (a los 425 años de su muerte)

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Xabier Pikaza

San Juan de la Cruz (1542-1591) es quizá el mayor poeta y testigo del amor en la tradición de occidente. Su obra tiene un fondo judío: puede interpretarse como un comentario al Cantar de los Cantares. Algunos de sus elementos se inspiran en la tradición platónica, tal como ha sido recreada por los renacentistas italianos e hispanos de los siglos XV y XVI.

Pero, en un sentido estricto, san Juan de la Cruz es un cristiano contemplativo, alguien que ha traducido la experiencia de la encarnación y la pasión del Dios en Cristo en símbolos de amor. Un poeta en la noche, un testigo de la luz y la Palabra, más allá de todos los silencios, en medio de todas las oscuridades. Buen día a todos sus amigos.

1. San Juan de la Cruz ha elaborado una cristología del amor encarnado. En su punto de partida está el misterio de la Trinidad, entendida como encuentro de amor del Padre y del Hijo (Amado y Amante) en el Espíritu (que es el mismo Amor).

«Como Amado en el Amante / uno en otro residía. / Y aquese Amor que los une / en lo mismo convenía / con el uno y con el otro / en igualdad y valía. /Tres personas y un Amado / entre todos tres había. / Y un Amor en todas ellas / un Amante las hacía. /Y el Amado es el Amante / en que cada cual vivía, / Que el ser que los tres poseen /cada cual le poseía» (Romance 21-34).

El ser de Dios es amor, unión de Amado y Amante, en reciprocidad completa, que brota del Padre y se expresa en el Hijo, para tornar nuevamente al Padre. En ese contexto, las dos experiencias más significativas (de padres/hijos y amantes) se acaban identificando: Dios es comunión engendradora (Amor de Padre-Hijo), siendo encuentro dual [Amor esponsal]. Desde ese fondo se entiende la encarnación del Hijo de Dios, entendida de un modo esponsal.

«Una esposa que te ame / mi Hijo darte quería, /que por tu valor merezca / tener nuestra compañía. /Y comer pan a una mesa / de el mismo que yo comía» (Romance 77-81).

Para desposarse con su esposa humana, el Hijo de Dios tiene que encarnarse y nacer entre los hombres: “Así como desposado / de su tálamo salía, / abrazado con su esposa, / que en sus brazos la traía” (Romance 289-291). Desposorio del hombre y Dios: eso es la encarnación.

2. San Juan de la Cruz ha elaborado una cristología del amor pascual, entendiendo la Cruz de Jesús como muerte en amor (por amor), más que como resultado de un conflicto social o como sacrificio expiatorio del Hijo de Dios, que aplacaría la ira de su Padre. La muerte de Jesús no es una consecuencia de la ira de Dios, ni castigo impuesto para expiación sobre su Hijo, sino experiencia radical de amor. No ha venido al mundo para imponer su ley a la fuerza, sino para vivir en forma humana el mismo amor divino, que es generosidad originaria, donación gozosa. No ha muerto simplemente porque unos hombres le han matado, sino por entrega de amor, como destaca el poema del Pastorcito crucificado. Jesús llora y sufre en la cruz porque los hombres le han rechazado:

«Que sólo de pensar que está olvidado / de su bella pastora, con gran pena / se deja maltratar en tierra ajena, / el pecho de amor muy lastimado». (Un pastorcico 3).

Dios es amor y así, por amor, muere Jesús, porque los hombres (que son su verdadera esposa) no responden a la llamada de su amor divino.

3. La trama del Cántico Espiritual. Amor de Dios, amor de hombre. Desde los rasgos anteriores, retomando de una forma genial los motivos del Cantar de los Cantares, ha escrito y comentado Juan de la Cruz uno de los poemas de amor más importantes de la historia de occidente, vinculando de modo inseparable a Dios y al hombre.

(a) Dios es amor enamorado, que vive en sí viviendo fuera de sí, en un “fuera” que no es exterioridad sino interioridad compartida. La Cábala judía había supuesto que Dios se retiraba, suscitando en su interior un tipo de vacío, para que pudiera surgir de esa manera el mundo, la historia de los hombres. En contra de eso, con la tradición cristiana, San Juan de la Cruz supone que Dios es amor enamorado y que de esa forma se abre hacia el Amado, no para perderse allí, sino para desplegar en el tiempo de los hombres su historia de amor eterno, es decir, la Trinidad.

b) Existiendo en Dios, el hombre es también un despliegue personal de amor. No nace por ley, ni por capricho de Dios o de los dioses, ni por fatalidad, sino como esposa o dialogante de amor del mismo Hijo Divino (hijo del Dios enamorado), a quien su Padre dice: “una esposa que te ame, mi Hijo darte quería, que por tu valor merezca tener nuestra compañía…” (Romance 77-78). Así brota el hombre, inmerso en la misma relación de amor de Dios. Brota en un espacio de finitud, dentro del tiempo que pasa y que tiende a perderse. Pero, en otra perspectiva, brota al interior del ser divino, como alguien que puede ser “Dios en el tiempo” (alguien diría “un dios pequeño”), por encima de todos los posibles esquemas de una ley que le dice y le marca su realidad desde fuera.

4. Una metafísica de amor. Al situarse en esta perspectiva, San Juan de la Cruz ha superado una ontología de la sustancia (plano griego), lo mismo que una filosofía moderna del pensamiento y de la voluntad, para presentar al hombre, desde una perspectiva metafísica, como relación de amor, como un viviente que sólo existe y se mantiene en la medida que se entrega y relaciona, desde y con los otros, vinculando de esa forma esencia y existencia, ser y hacerse, intimidad y encuentro interhumano. Sólo al interior del Dios enamorado podemos hablar de un amor de hombre pues el hombre no existe encerrándose en sí mismo (como sujeto de posibles accidentes, ser explicado y definido por sí mismo), sino sólo recibiendo el ser de otros y abriéndose a ellos, viviendo así en la entraña del mismo ser divino (que es relación de amor, encuentro de personas).

Más que animal racional o constructor de utensilios, pastor del ser o soledad originaria, el hombre es auto-presencia relacional, ser que se descubre en manos de sí mismo al entregarse a los demás, en gesto enamorado de creatividad y vida compartida. El hombre sólo existe de verdad (sobre la naturaleza cósmica, desbordando el sistema social) en la medida en que se entrega y/o regala su vida, compartiendo su misma realidad con otros hombres. Así podemos decir que es lo más frágil: no es una “cosa” objetiva, independiente de lo que ella sabe y hace, sino presencia amorosa. Pero, siendo lo más frágil, el hombre es lo más fuerte: es presencia en relación, es amor compartido. Así pasamos de la “ontología de la sustancia”, propia de un mundo en el que Dios se identifica en el fondo con el Todo, a una metafísica del amor, es decir, la relación y la presencia mutua. No hay primero persona y después relación de amor, pues el hombre sólo es presencia (auto-presencia, ser en sí) en la medida en que se relaciona, de tal manera que se conoce conociendo a otros (desde otros), desde el Ser que es Dios, a quien descubre como trascendencia amorosa.

5. Lo primero es el encuentro de amor. No existe primero el ser propio y después la alteridad, porque en el principio de mi ser (del ser de cada uno) se expresa el ser de Dios que es alteridad y presencia radical de amor (que se nos revela a través de los demás). De esa manera, existiendo en Dios, siendo presencia suya, también nosotros somos presencia relacional. Eso significa que no podemos crearnos de un modo individualista, para ser dueños de nuestra vida por aislado, en gesto posesivo, como sujetos absolutos.

Siendo en el amor de Dos, los hombres no somos ni sujetos ni objetos separados, sino presencia relacional. Eso significa que somos por amor, porque nos han mirado y llamado a la vida: puedo decir “soy” porque alguien me ha dicho que sea. En el principio no está el “yo pienso” (Descartes), ni el “yo actúo” (Kant), sino la palabra más honda de aquel que me dice ¡Vive, tú eres mi hijo, eres mi amigo, siento tú mismo!. Sólo tengo acceso a mi propia identidad como un ‘yo’ en la medida en que existo (alcanzo mi propia identidad) al interior del Dios enamorado, es decir, al interior de Aquél que me llama y me ama. No existo como sustancia independiente, sino como destinatario de una relación de amor. Soy porque me han llamado.

6. Aceptación mutua: nos hacemos ser. En ese fondo, San Juan de la Cruz ha elaborado implícitamente una “fenomenología del enamoramiento creador”, destacando el gozo y tarea de la vida compartida, como algo que desborda el nivel de la ley donde nos sitúan los sistemas legales del mundo. Para el sistema no existe un verdadero tú, ni un yo en sentido estricto. Tampoco existimos nosotros en cuanto personas, portadoras de un amor compartido.

El sistema sólo conoce estructuras y leyes intercambiables, al servicio de los intereses del conjunto. Por el contrario, la vida humana es siempre encuentro concreto de personas. Cada uno se deja liberar (nace a la vida humana) por el don del otro, de tal forma que podemos afirmar que el hombre no es ya naturaleza, sino gracia (un ser sobrenatural); tampoco es cultura, simple momento de un sistema económico-social. El hombre es gracia de amor, encuentro personal. Desde ese fondo se puede presentar la gran alternativa: o el hombre vive en diálogo de amor con los demás, en un nivel donde la vida es gracia (regalo) o se destruye a sí misma. Este proceso de liberación o surgimiento hace que la vida humana deba interpretarse como regalo.

7. Curación de amor. Desde las observaciones anteriores se entiende y puede interpretarse el Cántico Espiritual de san Juan de la Cruz, que ofrece una de las fenomenologías de amor más perfectas de occidente, una obra que habría que comentar estrofa por estrofa, verso a verso. A modo de ejemplo citamos las palabras que dicen: “Mira que la dolencia de amor, que no se cura sino con la presencia y la figura» (Cántico Espiritual 11).

En este contexto ha desarrollado san Juan de la Cruz una preciosa reflexión sobre el amor y la salud.

«La causa por que la enfermedad de amor no tiene otra cura, sino la presencia y figura del Amado, como aquí dice, es porque la dolencia de amor, así como es diferente de las demás enfermedades, su medicina es también diferente. Porque en las demás enfermedades – para seguir buena filosofía – cúranse los contrarios con contrarios; mas el amor no se cura sino con cosas conformes al amor.

La razón es porque la salud del alma es el amor de Dios, y así, cuando no tiene cumplido amor, (el alma) no tiene cumplida salud, y por eso está enferma. Porque la enfermedad no es otra cosa, sino falta de salud, de manera que cuando ningún grado de amor tiene el alma, está muerta; más cuando tiene algún grado de amor de Dios, por mínimo que sea, ya está viva, pero está muy debilitada y enferma por el poco amor que tiene; pero cuanto más amor se le fuere aumentando, más salud tendrá, y cuando tuviere perfecto amor, será su salud cumplida» (Comentario al Cántico B, 11). El tema del amor como salud integral constituye uno de los motivos de reflexión más importantes de nuestro tiempo.

Bibliografía

[1] San Juan de la Cruz, Obras completas, BAC, Madrid 1991.

Cf. J. Baruzi, San Juan de la Cruz y la experiencia mística, Consejería de Educación de CL, Valladolid 1993;

M. A. Cadrecha, San Juan de la Cruz. Una eclesiología del amor, Monte Carmelo, Burgos 1980;

D. Chowning, “Sanados por amor. El camino de la sanación en San Juan de la Cruz”: Revista de Espiritualidad 59 (2000) 253-333;

G. Morel, Le sens de l’existence selon Saint Jean de la Croix I-III, Aubier, Paris 1960-1961;

M. Ofilada, San Juan de la Cruz. El sentido experiencial del conocimiento de Dios, Monte Carmelo, Burgos 2003;

E. Pacho, San Juan de la Cruz. Temas fundamentales I-II, Monte Carmelo, Burgos 1984;

X. Pikaza, El “Cántico Espiritual” de San Juan de la Cruz. Poesía, Biblia, Teología, Paulinas, Madrid 1992; Amor de hombre, Dios enamorado, Desclée de Brouwer, Bilbao 2003;

C. P. Thompson, San Juan de la Cruz. El poeta y el místico, Swan, S. Lorenzo del Escorial 1985; Canciones en la noche. Estudio sobre san Juan de la Cruz, Trotta, Madrid 2002;

J. Vives, Examen de amor. Lectura de San Juan de la Cruz. Santander, Sal Terrae, Madrid 1978;

D. Yndurain, Poesía, Cátedra, Madrid 1989.

14 de diciembre de 2016

http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2016/12/14/p393217#more393217

San Juan de la Cruz

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Por Xabier Pikaza

 

Un día como hoy (14.12.16), hace 425 años, murió San Juan de la Cruz (SJC), quizá el mayor poeta de la literatura castellana, quizá el cristiano más radical e influyente (con Ignacio de Loyola) en la Edad Moderna.

En este blog he presentado varias veces una semblanza de su vida y obra (con el comentario de algunas canciones de su Cántico Espiritual). Este año quiero evocar, en dos o tres postales, la aventura más alta de su vida: los casi nueve meses de cárcel de Toledo, tragado por una ballena como él dice en una carta dirigida a su amiga Catalina de Jesús: 6.7.1581) y arrojado después en tierra extraña (como nuevo Job de desventuras).

Pero Job terminó quejándose del Dios de la ballena, mientras que San Juan de la Cruz escribió en la durísima cárcel (vientre de ballena) unas canciones de amor que siguen siendo fuente de inspiración y asombro para todos.

Alonso

Aprovecho la ocasión para presentar el libro de E. Alonso , una historia novelada de SJC desde la perspectiva de la ballena, resaltando más la parte ascética de aquella cárcel. Yo pondré en mis postales (en ésta y las siguientes) la parte dura pero también hermosa, amorosa y creadora de aquella experiencia. Buen día de San Juan de la Cruz a todos.

Imagen 1. Grabado de Toledo, del año 1689, dedicado al Cardenal. F. Portocarrero. Bajo el alcázar, símbolo del poder político-militar de la Corona, el convento del Carmen Calzado, donde a SJC “le tragó aquella ballena” y donde estuvo ocho meses preso, en peligro de muerte. En el vientre del gran pez le visitó el Amado, inspirándole sus Canciones.

Imagen 2. Portada del libro que A. Alonso, profesor de literatura, escritor y novelista, ha dedicado a SJC, el preso de la ballena. Ha sido publicado por mi amigo y colega Antonio Duato, en Atrio-Llibres (para información y visita del blog, cf. http://www.atrio.org/ ). A los dos, Eduardo Alonso y Antonio Duato mi admiración y agradecimiento.

Una experiencia de amor y dolor en la cárcel:

Una noche de la Octava de la Virgen de Agosto (entre el 16-18. VIII. 1578), tras casi nueve meses de dura prisión en un convento, donde le habían llevado a escondidas desde Ávila (tras haber sido secuestrado en la noche del 2 ó 3 del XII de 1577), Juan de Yepes (a quien llamaremos San Juan de la Cruz: SJC), logró descerrajar las llaves de su encierro, abrir el ventanal del alto muro y descolgarse con riesgo y audacia hasta una calle baja de Toledo, junto al Tajo. Le habían juzgado y condenado por rebelde, corría peligro su vida, y sintió el deber de conservarla y proclamar la historia de amor que allí había experimentado y fijado en bellísimas canciones, en contra de aquellos que le tenían condenado por opuesto al mandato de un tipo de Iglesia.

Salió a medio vestir, en la oscuridad ardiente de Toledo, y buscó el refugio de las carmelitas amigas, que primero le escondieron en la Iglesia, y luego hallaron la manera de ponerle a salvo, con amigos influyentes, de forma que pudo escapar de Castilla y encontrar asilo, y empezar la expansión su ejercicio de amor en Andalucía. Saltó de la altura sin nada, enfermo grave, con un hábito raído, pero llevaba en su memoria y corazón (y en un cuadernillo que al fin pudo escribir) el mayor de sus tesoros: Unos poemas de prisión y libertad, entre los que despuntaban treinta canciones de amor, en las que había condensado su más honda experiencia de vida, su visión del evangelio y su proyecto de reforma, como protesta contra la prisión y esperanza de transformación cristiana.

Desde la cárcel de Toledo

Estrictamente hablando, esas canciones no pueden tomarse como su autobiografía, pero condensaban, mejor que ningún posible texto de confesiones o memorias, el manantial de su experiencia y el proyecto de su nueva trayectoria en el “extraño puerto” de Andalucía donde le llevaron sus hermanos reformados. Así lo supieron las madres del convento de Toledo que le escucharon recitarlas (cantarlas) de forma emocionada, al acogerle con celoso secreto en su Iglesia, mientras reparaban sus vestidos y sus fuerzas, para que pudiera tomar el camino de Andalucía, bajo la protección de un amigo canónigo del Hospital de Toledo donde le llevaron primero para curarle a escondidas.

No había sido fácil mantener el ánimo y la vida en aquel penal, donde le habían juzgado, condenado y sepultado, en prisión secreta, los hermanos calzados de su Orden, con la aprobación (al menos tácita) de la jerarquía de la Iglesia, empezando por el Nuncio de Roma. Le culpaban de insolencia y desacato, de oposición a la autoridad y desobediencia a la Iglesia, en tiempos de fuerte crisis, cuando la unidad era más necesaria que nunca y los riesgos de falsas reformas se extendían por doquier, siguiendo el ejemplo protestante.

Sus “carceleros” no eran perversos ni injustos, tenían sus razones de orden y concordia en la sociedad cristiana, y así le instaron a volver a la “obediencia” religiosa, queriendo convencerle al principio con buenas razones, para que dejara la “reforma”, pues su ejemplo serviría para que también otros lo hicieran, de manera que se evitara el grave riesgo de escisión del Carmelo, con las consecuencias que ello podía implicar para la Iglesia. Ciertamente, estaba en juego un problema personal de Juan de Yepes, un “fraile” piadoso que desafiaba a sus pretendidos superiores con su libertad; pero en el fondo había también un problema eclesiástico y social, en un tiempo y país donde la Iglesia era un momento esencial del Estado.

En esa situación, Juan de Yepes se mantuvo fiel a su conciencia, por encima del orden superior de una Iglesia oficial, representada por sus acusadores. Ciertamente, las cosas no estaban claras, ni siquiera en lo referente a la Madre Teresa de Jesús, inspiradora y promotora de la Reforma del Carmelo, a la que Juan de Yepes se había sumado. Mientras esa Reforma intra-católica fuera cosa de “mujeres”, monjas encerradas en conventos recogidos, sin influjo directo en la marcha de la Iglesia, se pensaba que no había peligro. Pero el peligro surgió y se extendió desde el momento en que Teresa logró que algunos varones como Juan de Yepes (hombre de letras, que había querido ser cartujo y aislarse del mundo), con estudios y conocimiento, presbíteros de la Iglesia asumieron la Reforma.

No se trataba del riesgo protestante, que parecía quedar lejos de España, sino de algo incluso más funesto y peligroso en el catolicismo: La Reforma iniciada en el Camelo por Teresa de Jesús, y asumida de un modo especial por Juan de Yepes, representaba una Protesta contra un tipo de Iglesia de grandes poderes y conventos, vinculados a un tipo de poder político, eclesiástico y social, para volver sencillamente al evangelio, es decir, a la oración en libertad, a la transformación personal. Sin duda, Teresa de Jesús aprovechó sus influjos político-sociales, como mujer crecida en el seno de una burguesía influyente de “provincia”, pero con acceso a obispos y señores, e incluso al mismo rey Felipe II, y así pudo evitar la persecución directa, aunque debió pasar por tribulaciones y dificultades. Pero la situación era distinta para hombre menos influyentes en lo externo, como Juan de Yepes.

SJC provenía de una familia pobre (con parientes muertos literalmente de hambre), pero se hallaba dotado de inmensa sensibilidad e inteligencia. Había pasado muchas penurias, trabajando desde niño en hospitales y lugares de máxima miseria, pero, al mismo tiempo, había estudiado en los centros escolares más prestigiosos de su tiempo (jesuitas de Medina de Campo, Universidad de Salamanca). Profesó en la Orden del Carmelo y luego y, ordenado sacerdote, quiso entrar cartujo, para entregarse en soledad a la contemplación, fuera de los muros de opresión de un mundo que él había conocido bien, en el mercado de Medina (gran centro de comercio) y en la Universidad de Salamanca (centro de cultura universal).

Pero Teresa de Jesús le buscó en Medina, y le instó a dejar la idea de cartujo, asumiendo en vez de ello la Reforma que ella buscaba, para él y para otros, desde el mismo interior del Carmelo, en pobreza radical, en encuentro con Jesús, desde las márgenes del mundo. Eran y siguieron siendo muy distintos. Teresa era mujer de más mundo, y buscaba un Carmelo abierto a las corrientes sociales de su tiempo; SJC era en el fondo un ermitaño de amor, un hombre de pobreza interior y exterior, y así nunca dejó de ser un eremita.

Ciertamente, Teresa, que le necesitaba para su Carmelo, no quiso que él dirigiera oficialmente la Reforma, pues confiaba para ello en otras personas (en especial en el P. J. Gracián). Pero valoraba su experiencia de Dios y su sabiduría, y le juzgaba necesario para la Reforma, por el testimonio de su vida y sus dotes de educador. Y así fue como SJC vino a ser la figura más representativa del Carmelo Reformado (1568-1577), en la soledad de Duruelo y Mancera (entre Salamanca y Ávila) y, sobre todo, en la ciudad universitaria de Alcalá de Henares, donde siguió en contacto con la mejor cultura de su tiempo.

De un modo consecuente, en un momento clave, cuando a Teresa de Jesús le nombraron priora del gran convento “calzado” de la Encarnación de Ávila, donde había iniciado la vida religiosa y planeado su Reforma, ella misma quiso y logró que SJC fuera confesor y director espiritual de aquel convento, cosa que fue, desde 1572 hasta 1577, en que le llevaron preso. La Reforma no había logrado estabilizarse todavía, no se podía prever su resultado, si quedaría como un simple cambio espiritual en algunos conventos de mujeres, o si crearía un nuevo movimiento de vida en la Iglesia (es decir, en la sociedad).

El resultado dependía de Teresa de Jesús y de algunos reformados como SJC, pero también de sus opositores, entre ellos bastantes carmelitas calzados, que no aceptaban la “aventura” reformista, y otros eclesiásticos con poder e influjo social, poco propensos a los cambios. En ese contexto, a lo largo de cinco largos años, SJC vivió bastante cerca de Teresa, en la etapas que ella estuvo en la Encarnación, asumiendo la tarea de escuchar y despertar, convertir, moderar y animar a más de cien religiosas de todas las clases sociales (señoras, mujeres libres, criadas…) en aquel gran convento, que Teresa de Jesús quiso y no pudo ganar para su reforma.

Fue una gran labor, un contacto directo con la realidad, es decir, con la vida concreta de varias docenas de mujeres que eran monjas por vocación espiritual, pero también por presión social y por necesidad. Fue un experimento de aquello que pudo haber sido y no fue la reforma de conjunto de la Orden del Carmelo, sin la creación de una rama distinta de carmelitas, con lo que eso suponía de rechazo (y en el fondo de condena) de los carmelitas antiguos (calzados). Podríamos decir que su obra de confesor y reformador de carmelitas de la Encarnación no triunfó en lo externo, pero aquellos años marcaron su vida y le hicieron hombre de experiencia de amor, compañero, amigo y director de mujeres que optaban por asumir y recorrer en libertad un camino de iniciación/purificación en el amor, en la línea de lo que dirán sus Canciones. Allí descubrió en principio en sentido y las implicaciones de una Reforma expresada como Ejercicio de Amor, concretado de un modo especial en mujeres.

Reforma incierta, juicio obscuro

Quizá no era mucho lo que SJC pudo hacer externamente, pero tuvo una gran repercusión y significó un peligro para los que no aceptaban ese tipo de reforma del Carmelo. Por eso, los adversarios de la Reforma decidieron apartarle del camino, con un golpe de efecto, raptándole en secreto y llevándole preso (también en secreto, y conforme al Derecho “cristiano” y de la Vida Religiosa de aquel tiempo) a la cárcel conventual de Toledo donde quisieron que renunciara a la Reforma y aceptara la autoridad establecida del Carmelo Calzado, primero con argumentos de ley, después con halagos y finalmente con amenazas.

No era fácil optar sin más, desde la Ley oficial de la Iglesia (y desde la política religiosa de Felipe II en España), por la Reforma del Carmelo. Había muchos cabos sueltos, de manera que no podemos condenar sin más a los que encarcelaron a Juan de la Cruz. Ciertamente, en conjunto, ellos tenían sus razones, pero la forma de imponerlas nos parece hoy (2017) no sólo excesiva, cruel, nada cristiana y contraproducente, sino poco sensata, pues no sabían con quien se habían enfrentado, Juan de Yepes, ¡un hombre débil, pero capaz de mantenerse firme en medios de la persecución, precisamente por conciencia, porque sabía ya que el amor está por encima de toda ley, como iré poniendo de relieve en el comentario a las sus canciones de amor. Éste era el contexto:

En el seno de la Orden del Carmen se habían agravado las tensiones jurisdiccionales entre carmelitas calzados (la Orden antigua, oficial) y descalzos (los de Santa Teresa). Los primeros, decididos a evitar la separación de un grupo cada vez más nutrido de frailes, fueron impulsados por la curia romana y el papa; los segundos, seguidores de la regla primitiva no mitigada y ávidos de rigor, fueron apoyados por Felipe II, promotor de una reforma «a la hispana», rápida y radical. En 1575, el capítulo general de los carmelitas, reunido en Piacenza, determinó enviar un visitador de la orden para calzados y descalzos, el P. Jerónimo Tostado, con el objetivo de suprimir los conventos fundados sin licencia del General de la Orden.

No era fácil decidir en aquellas circunstancias, ni justificar sin más una reforma que parecía oponerse al orden establecido, y así eran muchos (quizá mayoría) los que empezaron respaldando a la autoridad oficial de la Orden, representada por los Calzados del gran convento de Toledo, a pesar de lo que diga con su habitual retórica la Madre Teresa en una carta en la que escribe al mismo rey Felipe II, intercediendo por Juan de la Cruz, y añadiendo que preferiría que hubiera caído en manos de moros más que de religiosos calzados.

Los que encarcelaron a SJC tenían sus razones que, posiblemente, en sentido jurídico, eran tan válidas como las razones de los reformados, al menos en eso momento, en el año 1577-1578. ¿Quién era aquel frágil y aún joven religioso, de 37 años, con aires de espiritual, para oponerse a la autoridad de la Iglesia establecida? ¿Qué sentido tenía buscar una Reforma, centrada especialmente en mujeres a las que él educaba para que desplegaran su vida en libertad interior y autonomía de amor, con riesgo de romper el orden establecido?

Parecía claro que debía mantenerse la tradición y la autoridad de las instituciones, al servicio de la Iglesia, con monjas sumisas a la jerarquía. La opción de SJC (con la Madre Teresa) aparecía ante muchos como una aventura poco realista, quizá como un oportunismo, un riesgo en contra de la verdadera libertad que se mantiene en el orden de la Iglesia, en un momento de autoridades cruzadas (la de Felipe II y la de Roma). En principio, los que optaron por el Carmen Calzado, con su autoridad sobre la Reforma, venían con la autoridad de un Capítulo General (celebrado en Piacenza (1575) y con el apoyo de F. Sega, Nuncio del Papa en España (1577-1581). Por eso, los que juzgaron a SJC estaban en “derecho” para hacerlo.

Ellos, los jueces de SJC en Toledo (empezando por el P. Jerónimo Tostado, que fue el Visitador enviado por el Capítulo de Piacenza, para calzados y descalzos) no pueden tomarse como “terroristas”, sino al contrario, eran hombres de ley. Ciertamente, utilizaron métodos de nocturnidad y ocultamiento, con prisión conventual, que hoy nos parecen contrarios a Derecho; pero eran los que entonces se empleaban en la Iglesia, y mucho más en los tribunales de la Inquisición.

No estamos, pues, ante una historia de buenos y malos, como si los descalzos (y en especial SJC) fueran buenos y los calzados malos. No se trata de bondad o maldad moral, sino de estructuras de Iglesia, y, en esa línea, la forma de actuar de los calzados en Toledo fue la que entonces se empleaba, en la sociedad civil y en la Iglesia. No estamos, según eso, ante el conflicto de unos jueces perversos (calzados de Toledo), contra un pobre indefenso (SJC) sino ante un juicio normal de autoridad de la Iglesia.

Es evidente que entre los ochenta carmelitas calzados del Carmen de Toledo había muchos moralmente intachables y santos en sentido legal, fieles a su conciencia, cumplidores de órdenes. Ellos tenían sin duda sus razones (aunque muchos pudieran sentirse molestos ante la forma de tratar a SJC, entre ellos el “carcelero” final que tácitamente le ayudó a fugarse). Lógicamente, sus raptores se juzgaban moral y religiosamente justificados para actuar como hicieron, en defensa de la Orden, de la paz social y la Iglesia. Por eso empezaron proponiendo a SJC que se retractara, que hiciera lo justo, volviendo al Carmelo establecido. Es normal que le ofrecieran una recompensa si lo hacía: Tendría lugar y ocasión para ser santo en el viejo Carmelo, siguiendo sus estudios, ocupando cargos de importancia y manteniendo la obediencia debida, dentro de la Iglesia, sin escándalos ni divisiones.

SJC se opuso, siendo por eso condenado a la cárcel conventual, como era costumbre en aquel tiempo (se hacía en las grandes órdenes, sin escándalo de las mayorías). Pero él rechazó la propuesta de sus “jueces”, que actuaban como sus superiores “ordinarios” (no había división de funciones), negando de esa forma la autoridad de sus opositores, y lo hizo por fidelidad a su conciencia y, sobre todo, por coherencia personal y libertad interna, en una causa que no estaba (en aquel momento) jurídicamente clara. Su oposición significaba un gesto clave de libertad, que podía considerarse incluso como desacato culpable, pudiendo ser castigado con la excomunión.

No se rebeló, según eso, contra unos “bandoleros”, al margen de la Iglesia y del orden cristiano, sino contra un sistema social y eclesial que le impedía vivir en libertad, con su proyecto de amor, en la línea de la Reforma de Teresa y de la descalcez, tal como él mismo la estaba interpretando. Su juicio fue, por tanto, un gesto clave de interpretación del cristianismo y de la vida de la Iglesia. Ciertamente, sus jueces creían obrar en nombre de Dios y de la buena Iglesia, dentro de un contexto de conflictos de los que estaba llena la vida de las iglesias de ese tiempo (1577-1578), y en esa línea podemos afirmar que aquellos carmelitas calzados de Toledo no eran mejores ni peores que los religiosos de otras órdenes (e incluso de los mismos Carmelitas Descalzos que aceptarán más tarde la estructura de poder de la Iglesia, en un contexto lleno de disputas, entre las que volvió a sufrir SJC en los últimos años de su vida).

No eran mejores ni peores, ésa es la cuestión. Era signo y reflejo de una Iglesia establecida, que se creía justificada para actuar en casos de conflicto de una manera represiva, para bien de la cristiandad. Pues bien, en ese contexto, SJC se mantuvo fiel a su conciencia y a su proyecto de Iglesia, como Jesús ante el tribunal del Sanedrín judío el año 30 d.C. Jesús fue condenado a muerte y crucificado. SJC pudo haber muerto también, pero se mantuvo fiel, por sus canciones de amor, y logró fugarse de la cárcel (con la ayuda tácita de uno de sus carceleros).

Francisco Matos Paoli, El Cantor Nacional

 

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Por: Michelle Gotay Morales[1]

 

 

A Ángel Darío Carrero Morales

Este ensayo es una introducción biográfica y literaria del poeta lareño y nacionalista Francisco Matos Paoli, y traza, a su vez, la teoría poética en su quehacer de escritor lírico y prosista.

 

1. Bi(bli)ografía mínima de Francisco Matos Paoli

Creo firmemente que Matos Paoli es

en este momento el poeta lírico

más profundo y original

con que contamos en Puerto Rico. 

– Dra. Margot Arce de Vázquez

Carta-Prólogo, Teoría del olvido (1944)

 

Me pasma cada vez la fecundidad,

la frescura, la soltura de su poesía.

El poeta se hace, y claro que se nace

ya predestinado. Usted nació y se hizo.

 

– Dr. Jorge Guillén

Carta a Matos Paoli, 2 de enero de 1977

 

Francisco Matos Paoli nace en Lares, Puerto Rico, el martes 9 de marzo de 1915. Su pluma comienza a verterse a borbotones con el fallecimiento de su progenitora Susana Paoli Gayá, el 28 de marzo de 1930. De este acontecimiento, Matos Paoli expresó que fue “muy doloroso”.[2] Desde entonces, su quehacer literario será imparable hasta su muerte, el sábado 10 de julio de 2000, con ochenta y cinco años. Cuenta con más de setenta poemarios publicados y sobre cien inéditos, aunque su quehacer se extiende al diario, las epístolas-críticas y los ensayos de teoría y crítica poética.[3] Sus artículos y entrevistas sobrepasan los doscientos documentos publicados en periódicos y revistas literarias, incluyendo los acervos del cristianismo católico.

El dolor por la pérdida de la madre en plena adolescencia produce el poemario neorromántico Signario de lágrimas (1931). También ese año se yergue el poeta-militante al participar en la procesión en conmemoración del Grito de Lares. Se desplaza de Lares hacia la ciudad universitaria con un contrato laboral, otorgado por Ramón Negrón Flores en el 1935. Allí Pedro Albizu Campos, Carmen Alicia Cadilla y Margot Arce de Vázquez serán figuras importantes en su formación intelectual, política, espiritual y estética. Fue educado en la Universidad de Puerto Rico y la Universidad de la Sorbona en París.

En el 1937 es publicada su segunda obra Cardo labriego y otros poemas de corte neocriollista. Conocerá a Isabel Freire Meléndez en las tertulias literarias Musarañilandia, ofrecidas en la casa de Carmen Alicia Cadilla, y se casarán en 1942. La educadora Freire Meléndez será no solo su inseparable esposa, con quien procrea a Susana Isabel y María Soledad, sino la preservadora de su inmensa producción literaria. Durante el 1944, año en que el Partido Popular Democrático gana las elecciones, publica dos poemarios titulados, Habitante del eco y Teoría del olvido que evidencian la experimentación con las nuevas improntas estéticas vanguardistas.

Sus primeros premios literarios reconocen su lirismo poético y su destreza ensayística con las piezas, Canto a Puerto Rico [1947] y José Gautier Benítez, Poeta del amor [1949]. Estas premiaciones fueron auspiciadas por el Ateneo Puertorriqueño en el 1949.

Condujo programas de apreciación poética en la estación radial Escuela del Aire del Departamento de Instrucción Pública durante los años 1941-1943. Ingresó al cuerpo docente del Departamento de Estudios Hispánicos en 1943, y es reinstalado al regresar de Francia en 1949. Como Catedrático de la Universidad de Puerto Rico enseñó Humanidades, Literatura Puertorriqueña y Literatura Española en el Recinto de Río Piedras. En adición, tuvo a su cargo la dirección de Literatura del Ateneo Puertorriqueño en 1945.

Durante la Asamblea General, fue elegido secretario del Partido Nacionalista de Puerto Rico en Arecibo, el domingo 18 de diciembre de 1949. Cuatro discursos políticos pronunciados en Cabo Rojo (8 de abril), San Juan (16 de abril), Guánica (25 de julio) y Lares (23 de septiembre) en 1950, lo llevan al presidio por infringir la Ley 53, o la Ley de la Mordaza y, eventualmente, al Hospital Insular de Psiquiatría o el Manicomio de Río Piedras, lo afirmará así: “no pude resistir el confinamiento solitario y como consecuencia fatal enloquecí, perdí la razón”.[4]

La sentencia agravada establecida por el juez Joaquín Correa Suárez fue de 20 años, pero los abogados defensores Juan Hernández Vallé y Francisco Hernández Vargas lograron reducir la reclusión a 10 años, debido al alegato de doble exposición ante el litigio legal de los fiscales José C. Aponte, Baldomero Freyre, Guillermo A. Gil Rivera, Ángel Viera Martínez y José Dávila Ortiz. Francisco Matos Paoli identificado como F-2798, sin embargo, cumple una sentencia de dos años en la cárcel La Princesa. Estuvo recluido en sumaria con Paulino Castro, Enamorado Cuesta y José Rivera Sotomayor. Luego es trasladado a la celda La Escuelita, junto a Pedro Albizu Campos, Ramón Medina Ramírez y Pedro Ulises Pabón. Su temprana libertad provisional fue por $10,000 dlls. de fianza el 16 de enero de 1952, y se debió a daños a su salud físico-mental. En marzo de 1954, será arrestado nuevamente pero en la Penitenciaría Estatal de Río Piedras, comúnmente llamada Oso Blanco, e indultado el 26 de marzo de 1955, por el Lic. Luis Muñiz Marín, quien fuera gobernador en aquella época.

Su obra de prisión son los poemarios Luz de los héroes [1951] y Canto nacional a Borinquen [1955]. Estando prisionero en La Princesa, no obstante, escribió varias obras todavía inéditas, Pensamientos [1951-1954], Piedras vivas [1952] y Holocausto de Juan el Bautista y otros poemas [1952]. La merma en su salud psico-emotiva y el preso que borraba sus versos fueron impedimentos para una mayor producción y preservación estética durante su segundo encierro. Sin embargo, Matos Paoli tiene publicados otros poemarios anhelantes de libertad, tales son: La marea sube (1971), La semilla encendida (1971), Unción de la tierra (1975) y Jardín vedado (1980). Tanto Canto a Puerto Rico como Luz de los héroes están dedicados al líder Nacionalista Pedro Albizu Campos.

Luego de salir de prisión es nombrado transitoriamente Conferenciante de la Facultad de Humanidades del recinto ríopedrense, por el Rector Jaime Benítez. Su magno poemario Canto de la locura (1962) rememora su primer encierro carcelario en La Princesa. Con lirismo poético se hace referencia al cristianismo y el encuentro al amanecer en Criatura del rocío (1958). Por su parte, El viento y la paloma (1969) es la continuación del Canto de la locura (1962).

Desde 1970 Francisco Matos Paoli será Escritor Residente, distinción otorgada con anterioridad a Clara Lair, Luis Palés Matos, Evaristo Ribera Chevremont, Juan Ramón Jiménez, Jorge Mañach y Juan Bosch. Seis años antes, el 27 de agosto, fallece su padre Juan Matos Vélez, y escribe dos poemarios inéditos en 1964, Décimas y Poesía descalza.

Canto de la locura y Rostro en la estela (1973) están dedicados a la lideresa Nacionalista Dolores “Lolita” Lebrón Sotomayor, quien cumplía condena carcelaria por irrumpir armada, junto a Rafael Cancel, Irving Flores y Andrés Figueroa en la Casa de Representantes del Congreso de los Estados Unidos, el 1ro de marzo de 1954. Vestido para la desnudez (1984) es de corte sartreano. Contra la interpretación (1989) es el poemario que expone auto-reflexión poética y literaria explícitamente. Durante sus últimos años, el quehacer literario adquiere un nuevo giro político y religioso, que puede apreciarse desde los títulos de sus obras. De corte político será El pensamiento político de Don Pedro Albizu Campos (1995) y el religioso, La locura de la cruz (1997).

Francisco Matos Paoli ostenta ser el primer escritor puertorriqueño nominado al Premio Nóbel de Literatura en 1977. El premio de la Academia sueca, sin embargo, fue otorgado a Vicente Aleixandre. El poeta, no obstante, recibió nombramientos, premiaciones y títulos honoríficos a lo largo de su vida de diversas instituciones.  En 1976, Matos Paoli fue instalado en la Academia de Artes y Ciencias de Puerto Rico. Alcanza ser finalista del Premio Cervantes en 1978, pero el premio recayó en Dámaso Alonso, quien fuera el director de la Real Academia Española. Se le otorga el Doctor Honoris Causa en tres ocasiones, por la Universidad Mundial en 1977, la Universidad Interamericana-Arecibo, 1984 y la Universidad de Puerto Rico-Río Piedras en 1991. Recibe la Medalla de Honor de la Fundación Josefina Romo Arregui, Inc., New York  en 1988. Se le nombra como Poeta Nacional por la Sociedad de Autores Puertorriqueños en 1981 y Caballero de la Orden de las Artes y Letras de Francia durante el 1992.

 

2. Trazos introductorios a la teoría poética de Francisco Matos Paoli

¿Qué es la poesía?                                                        

Lo he comprendido al fin:

oigo un canto; veo una flor:

¡oh, que jamás se marchiten!

 

– Netzahualcóyotl

“Romance de los Señores

de la Nueva España” (1450)

 

 

No acostumbro a escribir una poesía mascada…

Tampoco creo necesariamente en que

la poesía se llene de soberbia enigmática.

 

– Francisco Matos Paoli

“Sobre el Hermetismo” (1971)

 

A lo largo de su quehacer poético, Francisco Matos Paoli se propuso con igual afán escribir sobre la poesía y su quehacer estético.[5] De cardinal importancia son los artículos publicados en periódicos y revistas a partir de 1955 hasta 1981. Así como, las entradas numeradas compiladas en sus cinco diarios, de los cuales el Instituto de Cultura Puertorriqueña publicó en conjunto los primeros dos tomos de Diario de un poeta, y que hoy día están agotados.[6] Sus poemarios, los diarios, el ensayo-prólogo “Autobiografía Espiritual”, las epístolas-críticas y los ensayos de teoría y crítica poética establecen su teoría poética, o lo que desde antes llamara “teoría de la rosa”.[7]

En la teoría poética de Matos Paoli existe coincidencia con el teórico español, Carlos Bousoño al conceptualizar la poesía como “comunicación”.[8] La poesía es el medio que une al autor implícito y su “contenido psíquico sensóreo-afectivo-conceptual” como autor real con lo ajeno de sí mismo: las personas, la naturaleza, la sociedad y Dios.[9] De esa manera, afirma que “toda poesía es social” y, por ende, no es “teleológica”.[10] Para la historiadora de la literatura puertorriqueña Josefina Rivera de Álvarez, la poesía es el lugar epistemológico privilegiado en el poeta nacionalista.[11] Al establecer a la poesía como comunicación se procura rasgar el silencio con la palabra, estableciendo algo superior al mutismo o al misterio, la poesía. Esta es, a su vez, mayor a la ignorancia por darse al conocimiento o, mejor aún, a la “sabia ignorancia”, acuñada por Nicolás de Cusa.[12] Pero también el silencio permite el encuentro y, a su vez, el cultivo de la voz poética del poeta-cantor, y constituir la proximidad que impide la soledad del yo-subjetivo ante el mundo.

La comunicación, por su parte, no se da en un vacío, sino que emerge de un contexto interior y exterior, según la teoría comunicativa tanto de Carlos Bousoño como de Gabriel Celaya.[13] Para ser poeta y escribir poesía, Matos Paoli aconsejaba instituir un estilo lingüístico personal o lo que denominó “idiolecto” como instrumento imprescindible e innegociable en la técnica poética y comunicativa. Comprende a la poesía como el equilibrio entre música (Edgar Allan Poe) y pintura (Stéphane Mallarmé), oír y ver, ritmo (Paul Valéry) y metáfora, poesía y filosofía-historia (Platón-Aristóteles). Para la confección y selección de la poesía aclara que su procedimiento se asemeja al pulimiento de un diamante pero con la delicadeza de pensarla rosa y, a su vez, provocando la ilusión de fácil elaboración poética en la audiencia.

Clasifica a la poesía en vanguardista y clásica, lo que Manuel de la Puebla nombra como “dúctil” y “rígida”.[14] En Matos Paoli, la belleza radica en el equilibrio entre la porosidad vanguardista y la precisión clásica. Desde que se inicia en el neorromanticismo, su poesía se inserta en la tradición cantora a la Isla, también incursiona con el costumbrismo criollo y el realismo neocriollista en menor medida. Luego, precede al trascendentalismo del ’45, cuando transforma su poesía influenciado por escritores europeos de Inglaterra y Francia. Este constante cambio demuestra su distanciamiento ante poetas cuyas estéticas estaban empozadas en la quietud de estilos literarios y, por otra parte, emula la “forma de la huida” en palabras juanramonianas.[15] También fue crítico de estos, al refutar el exceso de optimismo moderno y la pérdida de esperanza vanguardista. Por estos motivos, rechazó el purismo literario y nacional, así como el escapismo.

Pero la importancia del lenguaje en el devenir socio-histórico conlleva responsabilidad ética junto a la estética y, con esto, un compromiso autorial con la sociedad en su arte poético. La obra de Matos Paoli tiende a mayor metaforización que historización desde un lenguaje tangencial y opaco, en menor medida diáfano. Esta opacidad lingüística ocasionó que la crítica literaria clasificara su poesía como “hermética”. Su teoría poética, sin embargo, rechaza no solo los excesos sentimentalistas e irracionalistas expresados con los modos conceptuados de “musicalismo” y “pictorismo”, sino también la carencia de emotividad y logicidad. De adolecer cualquiera de estos excesos, catalogaba la poesía de índole esteticista. Mientras, para José Julián Martí Pérez significaba la apreciación equilibrada de ambos, en poesía “todo es música y razón” en Versos sencillos (1891).

Consecuentemente, la poesía no debe tener un télos ensimismado o encorvado, sino estar enhiestamente volcada a la projimidad, a ser con otras y otros. Es por esto, que la poesía comunica, y por lo cual el cántico produce ligera cercanía, un arrobo por lo extraño. A su vez, la poesía es “[e]l cerco diferenciador” cuyo lenguaje metafórico y simbólico agrupa e, inevitablemente, segrega.[16] Ya en Monsieur teste (1895), de Paul Valéry se ejemplifica el riesgo perpetuo a que la subjetividad se vuelva en un egoísta narcisista. “Pero si el[/la] poeta se acostumbra a ver en lo [cotidiano], lo extraordinario… entonces reconoce el instante de su mayor hondura espiritual”, afirma Francisco Matos Paoli, el Cantor Nacional del siglo XX.[17]

 

Notas: 

[1] Actualmente realiza su tesis doctoral en la vida y obra de Francisco Matos Paoli para el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

[2] Matos Paoli, Francisco. “Autobiografía espiritual.” Prólogo. Primeros libros poéticos de Francisco Matos Paoli. Comp. Joserramón Melendes. San Juan: Editorial QeAse, 1982. xiii.

[3] Ciento quince cartas-críticas escritas a distintas personalidades en las letras a nivel nacional e internacional fueron recopiladas en el libro Matos Paoli, Francisco. Epistolario esencial. Hato Rey: Ramallo Bros, Printing, Inc., 1999.

[4] Freire de Matos, Isabel. “Cronología, 1915-1991.” Exégesis 4.12 (1992): xix.

[5] Cf. Matos Paoli, Francisco. Intelecto en éxtasis (Ensayos de poética). Comp. Susana Matos Freire. Colombia: Panamericana Formas e Impresos, S.A., 2014.

[6] Matos Paoli, Francisco. Diario de un poeta. Tomo I y Tomo II. 2da ed. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1987. Estos diarios exceden las características del género menor, no solo por haber sido escritos en la adultez y por adolecer de datación en cada entrada, sino por el contenido a estudiarse. El proceso de escritura de los diarios-teóricos poéticos es como sigue: el primer tomo fue escrito entre 1970-1971, el segundo tomo, entre 1971-1975, el tercer tomo fue elaborado durante los años comprendidos entre 1975-1986, el cuarto tomo lo realiza en los años 1987-1988 y el quinto tomo, durante 1988-1989.

[7] Matos Paoli, Francisco. “El poeta y la palabra.” Asomante XIV.3 (1958): 10.

[8] Bousoño, Carlos. Teoría de la expresión poética. 5ta ed. aumtda. Madrid: Gredos, S. A., 1970; Matos Paoli, Francisco. “Sobre el concepto de la poesía.” Atenea (UPR-RUM) IX.1-2 (1972): 25.

[9] Ibíd. Bousoño, Carlos. 1970. 18.

[10] Op.Cit. Matos Paoli, Francisco. (1972): 29, 26.

[11] Rivera de Álvarez, Josefina. Literatura puertorriqueña. Su proceso en el tiempo. Madrid: Ediciones Partenón, 1983. 550.

[12] Nicholas of Cusa. Visions of God. Trans. Emma Gurney Salter. Escondido, California: The Book Tree, 1999, 76; Nicholas of Cusa. On learned ignorance. Trans. Jasper Hopkins. 2nd ed. 2nd print. Minneapolis: The Arthur J. Banning Press, 1990.

[13] Celaya, Gabriel. El arte como lenguaje. Bilbao: Conferencias y Ensayos, 1951.

[14] De La Puebla, Manuel. “Señales de identidad.” Mairena XVI.38 (1994): 12.

[15] Matos Paoli, Francisco. Diario de un poeta. Tomo I. 2da ed. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1987. 72.

[16] Op.Cit. Matos Paoli, Francisco. (1958): 9.

[17] Op.Cit Matos Paoli, Francisco. (1972): 37.

 

Publicado en Claridad 9 al 15 de marzo de 2016.

Peregrinaje de Ángel Darío Carrero Morales, OFM.

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Nace en Nueva York en 1965.  Su formación intelectual fue en filosofía, literatura y teología sistemática, realizada en México, España y Alemania. Se decidió por la línea investigativa que más tocaba su fibra espiritual y erudita, la literatura mística, la cultura (pos)moderna y la poesía.  Por la cual es invitado a disertar conferencias en Puerto Rico, Latinoamérica, Estados Unidos y Europa tanto en universidades públicas como privadas.

Ingresó a la Orden Franciscana cual “banco espiritual donde [su] puñado de talentos pudiera multiplicarse”.[1]  Será ordenado al sacerdocio en 1986, con 21 años.  Su teología está fundamentada en la felicidad:

No creo y nunca creeré en un Dios de sacrificios, sino de misericordia y de amor inclusivo. Porque sólo el amor es digno de fe y de entrega. Ahora bien, que la felicidad implique una cota de sacrificio, no hace falta demostrarlo.[2]

Se establece en la parroquia San José Obrero de Sabana Seca, Toa Baja en 1994.  El liderazgo comunitario del fraile franciscano propicia la co-fundación Niños de Nueva Esperanza en Sabana Seca a los tres años de instalarse.  Este centro tiene al arte como base pedagógica en la formación de infantes.  La creatividad artística fue la apuesta educativa ante un ambiente hostil dada la violencia social, la incidencia criminal y el rampante narcotráfico.  En esa titánica labor lo acompañaron los frailes Reynaldo Dávila, Baudilio Lorenzo y Eddie Caro.  Se acordaron varias actividades para la comunidad, como la Campaña del Chavito que les dio la posibilidad de ir al cine y volar chiringas a muchos de los niños y las niñas.  También se realizó el Campamento Al Son de la Madre Tierra en 2005, auspiciado por la Fundación Ángel Ramos y el Municipio de Toa Baja.[3]

Carrero funge como teólogo consultor de la Conferencia Latinoamericana de Religiosos/as (CLAR), junto a Carmelita de Freitas, Víctor Codina, Simon Pedro Arnold, Alfonso Murad, Antonieta Potente y Carlos Palacio.  Custodia a los Franciscanos del Caribe y preside la Conferencia de Religiosos de Puerto Rico (COR).  Durante el terremoto con magnitud de 7.3 acontecido en Puerto Príncipe, el fraile se encuentra en la capital del hermano país Haití, debido a que estaría participando del primer encuentro de las Conferencias de Religiosos del Caribe a celebrarse desde el 12 hasta el 15 de enero de 2010.[4]  Fue nombrado Teólogo Residente de la Escuela Graduada de Teología del Centro de Estudios de los Dominicos del Caribe (CEDOC).  Ejerció el peridismo cultural y es crítico de arte y literatura.  Ha sido un constante colaborador de El Nuevo Día con la columna Peregrino y Forastero desde el 1998, así como miembro de su Junta Editorial.

Ha sido presidente de la Junta de Directores del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) y del Centro de Bellas Artes (CBA), junto a Lilliana Ramos Collado, directora ejecutiva del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP); Ricardo Cobián, gerente general del Centro de Bellas Artes (CBA); y Consuelo Gotay como presidenta de la Junta de la Escuela de Artes Plásticas (2013-2014).  Presidió la Comisión para el Desarrollo Cultural (CODECU) y fue miembro ex oficio de la Corporación de las Artes Musicales (CAM).

Tiene varias publicaciones destacadas, estas son: Llama del Agua (Trotta, 2001, con prólogo de Luce López-Baralt), Perseguido por la Luz (Trotta, 2008) e Inquietud de la Huella: Las Monedas Místicas de Angelus Silesius (Trotta, 2012, con prólogo de Juan Martín Velasco), su última producción literaria.  Sus poemas se encuentran incluidos en algunas antologías, entre estas: Cuerpo y Sangre (Ed. Siro López. Madrid: Siglo XXI, 2003), Salmo Fugitivo: Una Antología de Poesía Religiosa Latinoamericana del Siglo XX (Ed. Leopoldo Cervantes. Barcelona: Clié, 2010;  México, DF: Editorial Aldus, 2004) y Antología de la Literatura Puertorriqueña del Siglo XX. (Ed. Mercedes López-Baralt. San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2004).

Sus poemarios han sido fuente de inspiración para nuevas creaciones y exposiciones artísticas, algunas son: El Lenguaje de los Pájaros de los artistas radicados en Nueva York, Ivelisse Jiménez y Fernando Colón (Museo de Arte Contemporáneo, 2008) y la obra Para que Sepas (Cataño: Taller el Polvorín, 2011), de Consuelo Gotay.  También su poesía ha sido musicalizada e interpretada por Nydia Caro, Danny Rivera y Tony Croatto.

Coordinó la edición crítica y artística del poemario Canto de la Locura, del poeta Francisco Matos Paoli (Terranova, 2005, con crítica de Mercedes López-Baralt y Ángel Darío Carrero y el arte gráfico de Antonio “Toño” Martorell y la pintura Quetzal de la Nada, de Rafael Trelles).  Y tuvo el honor de heredar la biblioteca teológica-espiritual del poeta nacionalista al morir en el 2000.

Fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Bolívar Pagán (2008) del Instituto de Literatura Puertorriqueña por sus entrevistas a José Saramago, Jane Goodall, Gustavo Gutiérrez, Rigoberta Menchú, Gianni Vattimo, Benicio del Toro y Álvaro Mutis.  Carrero esperaba poder publicarlas en un libro con el título Lindero de la Utopía.

Editó junto a Mayra Santos-Febres, la antología de relatos En el Ojo del Huracán. Nueva Antología de Narradores Puertorriqueños (Bogotá: La Otra Orilla, Editorial Norma, 2011).

También escribió junto a los ensayistas Luis Rafael Sánchez, Mayra Montero, Ana Lydia Vega, Edgardo Rodríguez Juliá y Magali García Ramis el libro compuesto por 36 ensayos periodísticos, titulado País Nuestro. Crónicas Puertorriqueñas de Actualidad (San Juan, 2012).  En las visuales participaron Jochi Melero (fotógrafo) y Consuelo Gotay (artista plástica). Todos colaboraron de manera voluntaria a beneficio de Andanza, Compañía Puertorriqueña de Danza Contemporánea y Escuela de Baile.

Participó como guionista y lector en el documental cinematográfico Julia, Toda en Mí (Paradiso Films, 2002, 35mm, video digital de 103mnts), dirigido por Ivonne Belén y protagonizado por la actriz Cordelia González, junto al elenco actoral conformado por Benicio del Toro, Gretchen Colón y Teófilo Torres.  Cuenta, a su vez, con el testimonio de Consuelo Sáez Burgos, sobrina de la poetisa.  El documental fue presentado en varios municipios.  Al año siguiente fue galardonado con el Premio del Público al Mejor Documental en el VI Festival Iberoamericano de Cine de Montreal en 2003.

Desde diciembre de 2013 inició un tratamiento médico ante una “enfermedad imprevista”, según mencionó el poeta al renunciar a sus cargos de política cultural durante la actual incumbencia del gobernador Alejandro García Padilla.[5]  Poco tiempo después de ser atendido en Dallas, Texas, Ángel Darío fallece a causa de cáncer en Puerto Rico, el viernes 15 de mayo de 2015.[6]

Vuela Alto, padre Darío. Descansa en Paz. Te recordaremos.

[1] Carrero, Ángel Darío. “En la orden franciscana aprendí el principal secreto de la felicidad: darse uno mismo.” Periodista Digital 31 de agosto de 2011. Web.

[2] Ibíd.

[3] La historia de Niños de Nueva Esperanza, la compra de propiedades, el desarrollo de sus proyectos y las actividades llevadas a cabo pueden accederse en: http://www.ninosdenuevaesperanza.org/casaes.swf.

[4] Carrero, Ángel Darío. “¿Por qué Haití?.” El Nuevo Día, La Revista 31 de enero de 2010: 12-15. Impreso.

[5] Inter News Service. “Padre Darío Carrero renuncia a todas las presidencias culturales en el Gobierno. Asegura que es por asuntos de salud.” Metro 5 de julio de 2014. Web.

[6] Cf. CMP. “Oración por la Salud de P. Darío.” El Visitante Jueves, 23 de abril de 2015. Web.

Publicado en Claridad, Especial para En Rojo 12-18 de noviembre de 2015. 20.

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El Estallido de la Memoria: Instantáneas de Deseo y Muerte en la Obra de Hugo Margenat Mediavilla

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Michelle Gotay Morales[1]

I. Introducción

    Hugo Margenat Mediavilla (1933-1957) fue un joven “con gran prisa” que compusiera ocho poemarios en su corta vida.[2]  Fue en menor medida cuentista y ensayista.[3]  Ante Francisco Matos Paoli y Juan Antonio Corretjer, Margenat Mediavilla elabora una poesía de transición poco conocida que, con sus diferencias culturales, se acerca a Julia de Burgos en las tradiciones literarias en la Isla.[4]  De esta manera sus poemarios discurren yuxtaponiendo la intimidad erótica con la política militar de la época, tanto estadounidense como puertorriqueña, a mediados de siglo XX.  Corresponden estas personas a voces militantes y en ocasiones escurridizas, que cuentan en prosa con un lenguaje poético oscilante entre el grafismo y eufemismo, desde un discurso singularmente vanguardista.  Esta monografía se propone recorrer la metáfora guerra-paz en varios de sus poemarios para analizar sus diversas voces prosaicas con justeza.  Los poemarios a estudiarse son Primeros Poemas (Vislumbres) [1950-1951], Breves Palabras de las Horas Prietas [1952-1953], Lámpara Apagada (1954), Mundo Abierto (1956) y Estancia Oscura [1952-1957], publicados por el Instituto de Cultura Puertorriqueña en 1974.  Estas Obras Completas de Hugo Margenat fueron recopiladas por José Manuel Torres Santiago.

     Esta investigación procura retomar la poesía de Hugo Margenat Mediavilla con las hipótesis antes establecidas.  Mundo Abierto (1958) fue publicado un año después de morir el autor a causa de meningitis tuberculosa.  Este es el poemario con mejor recepción crítica (Ramón Felipe Medina, Josefina Rivera de Álvarez, Alma Acosta Cartagena y Efraín Barradas) y es el único poemario con divisiones formales, una característica que demuestra madurez evolutiva en el estilo de su quehacer literario.[5]

     Las metáforas de sus obras parten desde el amor (Josefina Rivera de Álvarez), el dolor (Antonio Agulló Albert y Félix Córdova Iturregui), la angustia (Cesáreo Rosa Nieves) o agonía (Adelaida Lugo Suárez, R. M. Padua, Ramón Felipe Medina y Raúl Guadalupe).  Así como, del lamento a la cólera (Josefina Rivera de Álvarez), y de la herida (Félix Córdova Iturregui) a la muerte (Ramón Felipe Medina y Orlando José Hernández).  La voz es clasificada como erótica (Antonio Agulló Albert, Ramón Felipe Medina y Orlando José Hernández) o erótica y militante (José Manuel Torres Santiago, Juan Antonio Corretjer, Alma Acosta Cartagena, Rafael Acevedo y Félix Córdova Iturregui) y religiosa (Rafael Acevedo, Ramón Felipe Medina, Jan Martínez y Orlando José Hernández).  Su obra poética se clasifica de transición (José Manuel Torres Santiago, Luis A. Rosario Quiles, Efraín Barradas y Félix Joaquín Rivera), ruptura (Cesáreo Rosa-Nieves y Vicente Dalmases) y nueva poesía puertorriqueña (Josefina Rivera de Álvarez).  Semejante al colectivo Guajana (José Manuel Torres Santiago).[6]  Aunque la crítica literaria clasifica de lírica su poesía (Josefina Rivera de Álvarez y Jorge Luis Morales), este ensayo propone que es un discurso en prosa, pero íntimo (Cesáreo Rosa Nieves) y erótico-militante (José Manuel Torres Santiago, Juan Antonio Corretjer, Alma Acosta Cartagena, Rafael Acevedo y Félix Córdova Iturregui).  Tampoco se consideran irónicas las distintas voces de los personajes en los poemarios (Josefina Rivera de Álvarez).

     Esta investigación procura adelantar el estado de la cuestión con la teoría poética de Carlos Bousoño y los teóricos franceses Georges Bataille y Jean Baudrillard.  El esteticista español Carlos Bousoño en Teoría Poética (1952) establece una poética teórica de posguerra estudiosa del lenguaje subjetivo e intimista durante los años ’50 que se ocupa, a su vez, de la vida cotidiana.  En cambio, los teóricos franceses estudian el deseo y la sexualidad desde el erotismo hasta la seducción.  El crítico cultural estructuralista Georges Bataille escribe sobre El Erotismo (1957) durante la Segunda Guerra Mundial, como una forma de afirmar la vida sobre la muerte ante lo prohibido y la transgresión.  En este libro clasifica el erotismo en las siguientes maneras: 1) erotismo de los cuerpos, 2) erotismo de los corazones y 3) erotismo divino o sagrado.  Bataille, sin embargo, equivoca el término erótico cuando debió nombrarlo no solo pornográfico, sino sadomasoquismo.  Mientras el postmoderno Jean Baudrillard en De La Seducción (1979) estudia la naturaleza para pasar al signo y el ritual, y con estos a la producción y demanda del consumerismo capitalista inmediato en la liberación del deseo y la condena de esta por medio de la reversibilidad y el simulacro cultural.  Ambos estudian los límites, pero lo que para Bataille es “deslizamiento” o “umbral”, para Baudrillard es “proliferación” o “superproducción”.  La diferencia estriba en que para Bataille se refiere a la violencia organizada de la guerra y la muerte, mientras para Baudrillard no solo es de índole libidinal, sino socio-económico.

II. Poesía Prosaica y Personajes en las Obras de Hugo Margenat Mediavilla

Ni tú ni yo ni ningún poeta     sabemos lo que es poesía.    

-Federico García Lorca.[7]

     La poesía se articula desde la lírica, la dramática y la narrativa.[8] O, simplemente entre poesía lírica y poesía en prosa, o prosa poemática, aunque ambas poesías pueden compartir la dramática y la narrativa; inclusive, la prosa puede ser dramática y la lírica puede narrar.  El poema en prosa tiene un elevado contenido narrativo y anti-romántico desde Le Spleen de París (1869), de Charles Baudelaire.[9]  La prosa, sin embargo, se diferencia del relato debido a que la narración es aminorada para comunicar impresiones. A las impresiones poemáticas, el teórico Carlos Bousoño las denomina “contemplación” anímica o psíquica.[10]  El prosaísmo o poesía en prosa es más flexible que la lírica debido a que carece o, para mayor exactitud, merma el ritmo y la versificación, y, por ende, la armonía melódica poemática en la estilística de la estructuración formal.[11]  Lo que sugeriría una poesía menos emotiva.  A esto señala el teórico estructuralista Jean Cohen que el poeta prosista esté “libre de las trabas de la versificación”.[12]  La poesía, a su vez, se subdivide entre poesía pura o intimista y poesía social, realista o comprometida.[13]  Esta última no se separa “de lo intelectual”, según el poeta español Jorge Guillén.[14]  No obstante, tanto la lírica como la prosa comparten el nivel semántico —metáfora y metonimia—.  Lo que con anterioridad la teoría imitativa de Platón, inclusive la aristotélica, argumentaba del lenguaje poético como ficcionalidad, ya que la imitación (mímesis) en el relato (diégesis o historia) es imperfecta.[15]  De aquí, que la filosofía platónica afirmara que la República no podía estar constituida por poetas.[16]  Por su parte, Juan Ramón Jiménez, poeta lírico y prosista exiliado en Puerto Rico, no comprende a la poesía desde la filosofía, sino proveniente del pueblo.  A esta poesía la denominó “poesía del alma” o “poesía abierta”, de esta manera

el pueblo, como un río total, ha andado siempre por debajo [de los gustos imperantes en la España sobresaliente], regando con su sangre jenerosa y escéptica esa enorme frondosidad visible, dueño natural, en la sombra, de los mejores secretos de la vida, poesía y muerte […]. La filtración ascendente de la savia es inestinguible.[17]

    La poesía prosaica de Margenat Mediavilla fue escrita entre los 17 y 24 años, cuando acontece su súbita e inesperada muerte.  El soldado de la fila vanguardista “cansado de cargar / botas en las orejas” compone ocho poemarios que inician “[u]n tiempo nuevo”, a partir del nacimiento del autor.[18]  Según Luis A. Rosario Quiles, la nueva poesía encarna un

…presagio y vaticinio. Es relación entre la ansiedad y la rebeldía… [/] La poesía nueva apunta nuestra problemática y la lamenta, revela nuestra conciencia nacional y se rebela contra la inconsciencia social; constituye una queja…[19]

Ese tiempo nuevo en la poesía de Margenat Mediavilla, a su vez, es cónsono al “Poema 20” del argentino Pablo Neruda en Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada (1924), porque une poesía y mujer, pero desde una vertiente propia, cuando enuncia y apostrofa que

              No quiero escribir más versos / porque me saben a amargura, / porque me               duelen cuando escribo / como si escribiera con un lápiz hecho de espinas.

              No quiero escribir más versos

              Yo había pensado mucho en ti / como cuando se piensa en nueva poesía.               / Y tú misma, con tu cara de valle suave me empujas a decir nuevas cosas                de muerte (Énfasis mío).[20]

  En los poemarios escogidos se podrán apreciar diversos “personajes” o “protagonistas” que intervienen en la acción poemática con distintas voces, aunque manteniendo la unidad estructural de las obras. En Teoría Poética el esteticista Carlos Bousoño lo establece así

La persona que habla en el poema, aunque con frecuencia mayor o menor (no entramos en el asunto) coincida de algún modo con el yo empírico del poeta, es, pues, substantivamente, un ‘personaje’, una composición que la fantasía logra a través de los datos de la experiencia. Esto se ve con mayor claridad, por ejemplo, en la novela o en el teatro, pero no deja de ser cierto para la lírica. Lo que ocurre es que en este último género el autor recurre más a menudo que en los dos anteriores a utilizarse a sí mismo como ‘modelo’ para su creación. Diríamos un poco vagamente que si atendemos a la cuestión estadística resulta infrecuente [en] la novela de raíz autobiográfica, mientras en la poesía el subjetivismo de esta clase es mucho más esperable, lo cual puede darnos la impresión, absolutamente ilusoria, de que es el propio poeta quien nos está hablando en sus versos. Pues aun en los casos límites de uso de la propia vida para fines artísticos, trátese de un poema lírico o de una narración en prosa [o relato poemático (28)], escrita en primera persona, donde se utilicen datos biográficos de la persona del autor, quien nos dirige la palabra no puede   ser más que un ente de ficción.[21]

Partiendo de la teoría poética de Bousoño se puede esquematizar la poesía en prosa o el “relato poemático”, de Margenat en varios personajes en la retórica textual.  En esta las semánticas que estructuran las obras son la guerra y la paz desde la memoria y el deseo en los que se sitúan los personajes centrales, los militantes y eróticos.  Aunque la crítica literaria ha estudiado enfáticamente su poesía militante o comprometida, este ensayo procura atender la transición poemática entre lo político y erótico con las siguientes subcategorías protagónicas, las cuales se desprenden de los personajes centrales.  Estas subcategorías son el rememorador, el buscador neorromántico, el amante violento, el amante erótico y el abandonado angustiado.  Cada uno de ellos tiene su situación íntima que identifica sus personalidades, acciones y dilemas.  Estos personajes con sus características particulares comunican “un contenido psíquico tal como un contenido psíquico es en la vida real”.[22]  El que está formado por “conceptos”, “sentimientos”, “voliciones”, “apetitos” e “impresiones”.[23]  Se deben añadir, según Roland Barthes, las “conductas, intenciones, motivaciones y [la] racionalización”.[24]  Este “contenido psíquico” tiene “su sistema de valores [ideologías y semióticas], su interpretación del mundo, sus tradiciones, vigencias, usos y hasta manías”.[25]  Lo que ubica a los personajes a ejercer determinada función en los poemas y poemarios para auto-representarse y representar a las mujeres, la historia, las políticas militares y la cultura puertorriqueña de mediados de siglo XX.[26]  Con añadidos puntuales a lo antes mencionado, Guillén expresa lo siguiente

…Ninguna palabra está de antemano excluida; cualquier giro puede configurar la frase. Todo depende, en resumen, del contexto. Sólo importa la situación de cada componente dentro del conjunto, y este valor funcional es el decisivo. [ / ] El   lenguaje poemático está modulado en gradaciones de intensidad y nunca puro (Énfasis mío).[27]

Enrique Laguerre, por su parte, al estudiar la prosa es más extremadamente minimalista cuando afirma que “toda palabra es un verso y toda expresión —palabra, frase, verso— ‘tiene su ritmo propio y adecuado a su idea, de modo que la polirritmia resulta de la diversidad de las ideas e imágenes….’”.[28]  Al estudiar la técnica estilística vanguardista de Margenat, el poeta Cesáreo Rosa-Nieves encuentra “un deseo de libertad arquitectónica (rima, silabación, ritmo, etc.)” en su poesía.[29]  Sin llegar a clasificar a este tipo de poesía como poesía en prosa, Rosa-Nieves ubica la poesía de Margenat en lo que llamó “tangencias literarias” en las escuelas poéticas, dijo que

Todos estos grupos estéticos reaccionaron brutalmente contra la métrica silábica, el ritmo y las unidades melódicas, e instalaron un nuevo orden de cosas: verso con armonía independiente, versiculismo iconoclasta; anarquía en la largura de las líneas; la casi ausencia de la rima, con propensión al verso blanco.[30]

    En la poesía en prosa de Margenat Mediavilla, o de “verso blanco” según Rosa-Nieves, el “contenido psíquico” de los personajes, por otra parte, adquiere una “diversidad de enfoques y métodos”.[31]  Claramente se percibe en los poemas un “giro”, expresado por Guillén, de lo político por lo erótico o lo político junto a lo erótico.  Como puede apreciarse en el enunciado metafórico entre mujer y política: “Tu cabellera al aire como bandera negra”.[32] Ese “giro” o “torcimiento”, en palabras de Ramón Felipe Medina, sirve de transición entre su poesía y poéticas previas en la tradición literaria.[33]  Contrario a la ruptura afirmada por el crítico Cesáreo Rosa-Nieves y Vicente Dalmases, Margenat reclamó la inspiración poemática de la escritora feminista Julia de Burgos cuando afirmó “Me bautizó / Con las manos de un río grande”.[34] A su vez, el autor implícito revela resumidamente cómo reflexiona y elabora su oficio de poeta en el poema surrealista “Dentro del Cuadrado”, de la siguiente manera

               Este papel de sueño / quisiera no mirarlo. / Quisiera escribir en pedazos /                  de aires perdurables o imperdurables, da lo mismo.

               Es un desmentir verdades cambiándolas / a rastros o a murmullos o a un                  bregar / con cosas muertas, con imágenes clásicas.

               Ayer miércoles tenía un libro en las manos, / tenía partes en blanco tan                     agradables / que hubiera mancillado su pureza

               Hoy jueves he escrito un poema / y me he quedado recostado sobre él /                    pensándolo, he buscado extraerlo, / extirparlo del papel como se extirpan /                los órganos gangrenados. (Énfasis mío.)[35]

   La poesía en prosa e intimista escrita por Margenat Mediavilla combina los personajes políticos y eróticos desde la memoria y el deseo.  Sin embargo, se interesó menos por la economía de “transición” basada en la economía militar durante la Segunda Guerra Mundial, administrada por el Negociado de Asuntos Insulares del Departamento de Guerra desde el 1939 hasta el 1948.[36]  Esta proponía impulsar la economía con el ron, el cemento y la banca, ampliando la estructura agrícola, y con esto anticipando la eventual, y más estudiada, era industrial tecno-científica.[37]  La otra “transición” económica que no le interesó poetizar en lo absoluto fue la desempeñada por mujeres, cuyas tareas profesionales divididas por sexo en áreas técnicas y domésticas se desplazaron a oficinas, talleres y fábricas durante los años de 1930-1940 en la historia laboral puertorriqueña.[38]

III. El Estallido de la Memoria: Entre la Historia Socio-Política y la Poesía 

                                                                                                        No olvidaré nunca.                                                                                           Pero quién habla de olvido.                                                                                                                                                                                                                                           En la soledad en que                                                                                            este poema me abandona.

                                                                                                                 -César Moro,                                                                                          “Carta de Amor” (1942).[39]

     En la poesía puertorriqueña las isotopías recurrentes son mujer, patria y religión; la muerte es secundaria.[40]  El crítico cultural estructuralista Georges Bataille en El Erotismo (1957) afirma la vida sobre la muerte ante la fiereza armamentista de la Segunda Guerra Mundial (19391945) con la prohibición de no arrebatar la vida de otras personas.  Con esta Guerra tanto Alemania como Europa pierden dominio y credibilidad mundial debido al holocausto judío, lo que no pudo detener el avance cultural, intelectual, técnico, industrial y político continental.[41]  Por otro lado, la política internacional estadounidense bajo la presidencia de Franklin Delano Roosevelt procuraba la seguridad nacional y paz hemisférica en la política interna y territorial, debido al comunismo soviético a partir de 1939.[42]  Lo que influyó en las políticas anti-sediciosas en Puerto Rico durante la década del ’30, con el gobernador Blanton Winship (1934-1939).[43]  Desde entonces la milicia, las agencias de inteligencia secreta en conjunto con la policía insular usaban la estrategia de vigilar a los grupos insurreccionalistas y personas simpatizantes.[44]  E influyó, a su vez, entre el Partido Nacionalista con su férreo líder Pedro Albizu Campos y el político carismático Luis Muñoz Marín, conocido como “vate”.[45]

    El personaje que rememora la historia en la poesía de Margenat es el militante ético, quien recuerda la “violencia organizada” de la/s Guerra/s y registra la cantidad de cadáveres al cruzar el “umbral” que prohíbe asesinar.[46]  Pero este personaje no solo narra ficcionalmente los hechos acaecidos en Europa, sino que combina esa Guerra con las luchas político-militares puertorriqueñas en el presente poemático.  De esta manera, el personaje rememorador se distancia de las estéticas y políticas militares del Partido Nacionalista.[47]  Al escoger la lucha pacífica entre las dos posturas compartidas por el Cristianismo —Católico y Protestante— en la política insular.  El ex˗Monseñor Antulio Parrilla Bonilla expresó que son las dos soluciones praxiológicas ante la Guerra: “la vía pacífica y la posibilidad del uso del derecho a la revolución”.[48]  Pero, a su vez, el personaje rememorador se une al lamento por la/s pérdida/s, junto a los partidos de izquierda: el Partido Socialista Obrero (1915), Partido Nacionalista de Puerto Rico (1922), Partido Comunista de Puerto Rico (1934) y Partido Independentista de Puerto Rico (1946).  Esto se observa cuando enuncia la imposibilidad de libertad Patria a través del llanto mundial:

               Hoy el día radiante me estalla / negro en la memoria.

               Ejército entrega 613 cadáveres.

              Salieron grises de dolor. / Tantas sombras. / Las olas cubrían, allá, / lo que               quedaba de verde.

               Ejército entrega 613 cadáveres.

               Ese día, el que ya no / se siente la tierra propia. / El día de las lágrimas                     universales. / El día negro de los boricuas. [49]

     Otra influencia latinoamericana es el argentino César Vallejo, prolífico escritor anti- seductor y evocador del héroe moderno Pedro Rojas, esta se advierte en “Los Brazos y el Mundo” en los Poemas Humanos (1939).  En esta ocasión el poema remite al asesinato de un solo sujeto épico-militante, cuya descripción puntual se intensifica por la aumentación adverbial.[50]  De esta manera, el personaje afirmará la memoria de un tiempo presencial con un ritmo firme y de prosaica letanía mortuoria dolorosa y angustiante.  En este poema se señala lo “poético”, según la teoría de Buosoño, cuando las impresiones alcanzan un lenguaje “particular” y “preciso” por su ficcionalidad.[51]  Al relacionar el poema con el líder nacionalista denota conocimiento autorial de fotografías en blanco y negro publicadas en la prensa durante los arrestos y asesinatos en los años ’50.[52]  El personaje, sin embargo, disloca la historia, al relatar iterativamente la sangrienta escena que pudo vivir Albizu en cualquier momento por parte del Estado, las agencias policiales y militares con el uso de la inteligencia y la tecnología.[53]  Lo dijo con estas palabras

                  Recuerdo. En esa esquina lo mataron.                                                                         El sol brillaba como nunca. Lo mataron. Era un pa-                                                                                                                                   [triota,                                               rebelde y puro. Lo mataron. Estaba acorralado. Venía                                                                                                                      [sonriendo                                                 su angustia. Lo mataron. Estaba rojo, bien rojo,                                                           muy rojo, bastante rojo, eternamente rojo. Lo mataron.                                               En su cara las balas pusieron besos de muerte.[54]

Esos “besos de muerte” evocan el discurso albizuista en homenaje a Clemente Pereda Falero, quien fuera nacionalista, profesor de pedagogía en la Universidad de Puerto Rico y ayunador en la Plaza de Armas.  Por quien Albizu escribiera acerca del apostolado martirial en 1934

En este caso explícito, el apóstol está obligado por ley suprema a sacrificarse positivamente, pues el despilfarro de su belleza ocasionará al mundo el movimiento pendular de la muerte; en vez de construir la piedra de toque de la fecundidad, se trocará en fuerza negativa que arrastra e inunda; y lo que pretende salvar con su ejemplo, concluirá en el desastre, víctima de su propia vorágine espiritual.[55]

En la poesía de Margenat Mediavilla persiste la resistencia de no pertenecer a quienes se amparaban en el olvido de los sucesos trágicos a causa de la represión ejecutiva, legislativa, judicial y policíaco-militar emprendida contra la izquierda, particularmente contra el Nacionalismo. Con un escueto “a la acera tirado” en el poema “Tinta al Piso” recuerda la trágica escena del Cadete de la República asesinado que yace en el suelo durante la Masacre de Ponce, el Domingo de Ramos 21 de marzo de 1937, en cuya pared se desplegó en tinta de sangre: “¡Viva la República. Abajo los Asesinos!”.[56]  Este poema contrasta al extenso y exaltado lirismo patriótico del poema de Julia de Burgos, titulado “Domingo de Ramos”, dedicado a la sangre inocente derramada de “almas”, tanto de partidarios como de observantes.[57]

   En la poesía de Margenat, solo en una ocasión se registra descriptivamente la tragedia socio-económica y discriminatoria a las estratas marginales en la sociedad puertorriqueña durante la modernización, mientras la industria bancaria obtuvo ganancias millonarias durante la Segunda Guerra Mundial.[58]  Esta penuria trágica está relacionada a la negación laboral y por ende a la hambruna de la raza negra, la que intenta superar su estado de pobreza, lo enuncia de esta manera

Fue a pedir trabajo a un Banco. / Le dijeron que le avisarían por correo.     Pasaron los días como noches. / Era su cara larga y sus labios gruesos.     Sus labios eran más gruesos / mientras su cara se hacía más larga.           Era hueso. Volvió. Nada, esa era la palabra. / Todas las caras eran blancas. / Paco era negro.[59]

    Según indica su primer editor, crítico literario y biógrafo Ramón Felipe Medina, Margenat le escribe cartas a Juan Ramón Jiménez.  Las cartas fechadas el 25 de abril y el 6 de septiembre de 1954 mencionan el carácter apático a la pertenencia militar estadounidense, como lo fueron los independentistas y, posteriormente, los fupistas, y con igual o mayor insistencia le escribe acerca de su sueño de publicar antes de 1955.  Le confesará: “…estaré dos años [1954-1956] bajo un régimen que no concuerda conmigo. Soy pacifista por temperamento y convicción”.[60]  Con la segunda carta intenta publicar Vibraciones de Aire y Tierra (1953-54). Sin embargo, Margenat publicará los poemarios Lámpara Apagada (1954) e Intemperie (1955), mientras está en funciones en el Servicio Militar Compulsorio.[61]

     Margenat al recurrir a la escritura está utilizándola como un método para liber-ar[s]e de un medio ambiente técnico-militar que le desagrada y combate a través de la poesía, labor de índole intelectual de “resistencia” y “protesta”.[62] Su “imperativa” y “profunda” prisa por publicar debe comprenderse desde el contexto histórico en que el líder Albizu Campos y los poetas Juan Antonio Corretjer y Francisco Matos Paoli se encontraban en prisión, y su deseo de unirse a estos en la preservación de la memoria en la política cultural de los años ’50.[63] La “producción del deseo”, según Jean Baudrillard, es “la liberación de todas las energías, ya sean psíquicas, sociales o materiales”.[64]  Sin embargo, parte de esta historia nacionalista es publicada posteriormente.  Este es el caso del poema “Del Cinco a la Eternidad” que mantiene viva la existencia de la líder huelguista y estudiante universitaria Olga Viscal Garriga, quien cumpliera cinco años de prisión en La Princesa, acusada por la Ley de la Mordaza o Ley 53.  Su condena carcelaria concluyó el 10 de agosto de 1955.[65]

   En los poemarios de Hugo Margenat, la memoria funciona como instantáneas cotidianas de sueños, pasiones y muertes; asimismo de pertenencia y fuga.  De aquí que Jorge Guillén tenga razón, cuando afirma que “[l]a poesía nace sobre la memoria”.[66]

IV. Instantáneas de Deseo y Muerte: Sueños de Pertenencia y Fuga

                                                                                       Hombres necios que acusáis                                                                                                    a la mujer, sin razón,                                                                                            sin ver que sois la ocasión                                                                                              de lo mismo que culpáis.

                                                                                           -sor Juana Inés de la Cruz                                                                                     “Hombres Necios” (s. XVII).[67]

     La metáfora guerra-paz en los poemarios de Hugo Margenat no solo indica a la/s Guerra/s político-militar/es, sino que en su ideario psíquico responde al deseo erótico, campo semántico de mayor amplitud en los poemarios; mientras, el espacio enunciativo es cerrado.[68]  El deseo erótico es una parte integral de la interioridad humana de toda persona, y Hugo Margenat lo elabora en la poesía a mediados de siglo XX.[69]  Ante la época armamentista hubo una reacción mundial por afirmar la existencia, como válvula de escape.  En la plástica colombiana Leonel Góngora expresó de su obra erótica que: “Es vida, rebeldía, es mi respuesta a la muerte”.[70]  A diferencia del idealismo romántico lírico tradicional, los poemarios prosaicos de Margenat rebosan de materialismo vanguardista, pero sin llegar a la vulgaridad coloquial.[71]  Ese materialismo discursivo lo distancia de poetas y poetisas de su época en Puerto Rico.  Sus poemarios procuran afirmar la libertad individual de expresión y asociación en sus escritos con una elevada enunciación participativa erótica y sexual sin seducción, cuyo lenguaje es directo y transparente.[72] A este participante de la acción en los poemas, Bousoño lo denomina “protagonista poemático”.[73]  Con esta participación poemática activa se acerca a la obra de Julia de Burgos, poetisa nacionalista y vanguardista.  Ella, sin embargo, además de exponer la subjetividad corporal mujeril incorpora a la mujer pensante, al discurrir acerca de la subjetividad del yo con: “mi activo pensamiento”.[74] De esa manera emula la reflexión filosófica y feminista de Luisa Capetillo.[75] Mientras Hugo Margenat “pone su marca sobre una tradición” previa.[76]  Esa “marca” puede observarse en la descripción explícita del acto erótico-sexual entre un hombre y una mujer en la poesía intimista, de la cual Julia de Burgos es su máxima exponente.  A la obra de Margenat, el nacionalista Corretjer la calificó como una poesía “cara a sus antípodas: los artepuristas de la constante inhibición”.[77]  Su poesía no fue purista en lo político, ni en lo erótico.[78]

     La poesía erótica de Margenat plasma ficcionalmente la insatisfacción originada ante el malestar armamentista de la/s Guerra/s.  Buosoño le llamó comunicación “imaginaria” así:

La comunicación del autor es, pues, imaginaria, pero […] en cambio, la del poema es real… [/] La comunicación real, no del poeta sino del personaje, que figura ser el poeta. [/] Lo comunicado debe “imitar”.[79]

En “Primeros Poemas (Vislumbres)” se esboza el personaje menos elaborado de su poesía, el buscador neorromántico, quien procura amar a armarse.  Este personaje es cónsono al ideal del modernismo erótico que busca la felicidad amorosa o “de los corazones”, según Bataille, ante la realidad nefasta de la/s Guerra/s.[80]  El sueño, entonces, ya no es escribir, sino encontrar la seguridad en el amor estable y recíproco que le convida sosiego ante la inestabilidad exterior.[81] Enunciándolo desde la nomenclatura religiosa del budismo

               Vida eterna y plácida, / sueño de divina dulzura; /                                                        paz que consuela el espíritu, / al ver el amor en la vida.

               En el revuelto lago de la existencia, / lucha azarosa,                                                    tenaz…

               En el mundanal torbellino / hay muerte y confusión

               Vuela mi alma en nirvánica dicha, / hacia la inmensidad                                              infinita / de una paz espiritual.[82]

Una comparación entre amor y lucha armada puede observarse en el poema “Funeral del Beso”, de Juan Antonio Corretjer, quien los mantiene unido de esta manera: “Reclinar quiero en tu rifle / mi querer meditabundo / y en la culata escribir / cantando mis versos últimos”.[83]  En “La Pausa”, sin embargo, será el poema el combatiente: “Detente, verso en armas, / estrofa ametrallante…”.[84]  Para el buscador neorromántico en la poesía de Margenat este amor erótico y citadino es un “Cuerpo risueño de dulce dación, / cuerpo de vida, vida”, que le otorga paz.[85]

     Sin embargo, el amor neorromántico se problematiza cuando el hombre transgrede con crueldad el amor y respeto a la pareja al tornarse en un amante que desborda violencia, debido a que se considera con poder y, con ello, autoridad sobre la mujer como objeto de pertenencia.  Esto a nivel colectivo, según Diana Valle Ferrer, es “un entramado social y estructural de sistemas de opresión que trata de mantener a muchas mujeres en ‘su lugar’ de subalternidad o sujeción a un orden patriarcal establecido”.[86]  Simultáneamente, este personaje tergiversa el discurso para encubrir el quebrantamiento de su responsabilidad, aunque no culmine su violencia en asesinato.[87]  El amante violento aparece en una sola ocasión en la obra de Margenat.  Este personaje se encuentra en el poema “Gladys” casi sin advertirse.[88]  La invisibilidad de la violencia se debe a que dificulta subjetivamente su perfil con “giros” o “retorcimientos” en sus enunciados, que por la incongruencia del lenguaje poemático puede ser clasificado de surrealista.[89]  Este poema señala la violencia entre pareja, que como bien señala Bataille “abre una herida”.[90]  Herida que en el poemario permanece abierta en medio de sostenidos vituperios en donde el protagonista es un “libro cerrado”, mientras el cuerpo de la mujer se ha tornado en “una puerta”.  La enunciación poemática afirma la violencia ocasionada a Gladys, mientras él está bajo el influjo de alcohol o estupefacientes que agudizan la violencia, al mencionar “notas” y la “mano levanta[d]a […] como una protesta”.  La situación de violencia vivida es recurrente.  Esto se debe a que supuestamente ella olvida el mal perpetrado por él, enunciado con una elipsis.  Entre tanto este reabre la herida no solo psicológica y emocional sino física, reflejada por los cardenales ocasionados con golpes a su cuerpo.  El personaje está tan enajenado del daño ocasionado que no hace mención alguna del deseo interno de Gladys de fugarse para el goce y autonomía de su persona y de su vida, una plena y digna con la libertad de no vivir con la violencia de género en su ambiente.  Veamos el poema

               Como un libro cerrado, / quieto, sin pronunciar palabras. /                                                 He pensado… / Y te fui haciendo luces verdes.

               Te fui bebiendo poco a poco / del vaso que mi mano levantaba. /                                     Y la mano se quedó sola / como una protesta abstracta.

                Golpeando una puerta / sin cuerpo tangible cuando / te sorprendes, y                        escapas en notas.

                 Después, todo es olvidado, y, / después de eso, recordamos…[91]

     Por su parte, el personaje amante erótico, quien desafía el canon literario, es el protagonista poemático que exhibe mayor grafismo descriptivo en la “materialidad del erotismo de los cuerpos”, según la nomenclatura de Bataille, pero sin el extremismo representado por Sade, ni la pornografía hiperreal expuesta por Baudrillard.[92]  Contrario al buscador neorromántico este personaje corresponde a la temática más desarrollada en los poemarios, el acto sexual entre un hombre y una mujer.  Aunque la poesía de Hugo Margenat intenta emular el erotismo de la poesía intimista modernista del español Juan Ramón Jiménez, sus poemarios exceden en materialismo erótico.  Lo que convierte la poesía gráfica del estudiante como poesía única en las tradiciones.[93]  Pero no por ser gráfica deja de contener una dosis de eufemismo.  En el poema “Desde la cara a los pies, vacía”, el protagonista poemático le procura placer orgásmico al masturbarla durante el encuentro sexual, expresado brevemente así

                   …en el crepúsculo / vacía la copa púrpura, / plena anuncia,                                        y uña por uña / raya la mejilla / vaciándole su esperma”.[94]

El autor implícito, sin embargo, titula el poema desde una acepción machista, aunque el amante afirme la liberación mujeril en la sexualidad y satisfacción del goce sexual. Tanto en este como en otros poemas puede percibirse que la representación de la mujer solo es ubicada para el deleite de las fantasías eróticas-sexuales masculinas. Esto torna a la mujer en un objeto sexual o en una nueva “comodidad sexual para ser consumida”.[95]  Por ende, la imagen mujeril liberada es viciada e incompleta y de índole negativa, aunque el autor implícito busque innovación en las tradiciones literarias de Puerto Rico e Hispanoamérica.  En la (post)modernidad la literatura feminista va forjando la subjetividad mujeril en las políticas identitarias, critica la unipresencia abstracta del cuerpo masculino –sus necesidades y deseos de poder, autoridad y control-, la inequidad jerárquica en la estructura social, la importancia de que la mujer se eduque en todas las ramas del saber filosófico, técnico-científico, socio-histórico y humanístico para su autonomía económica, así como tomar la palabra y la escritura para el apoderamiento de la creación simbólica propia e inserción en la economía laboral que, a su vez, le proveerá presencia en los diferentes escenarios en la esfera pública para lograr cambios en las políticas culturales y políticas jurídicas.[96]

     Como el amante erótico, el personaje abandonado angustiado es el perfil de mayor intervención en la poesía de Margenat Mediavilla. En estos poemas se suscita el quiebre del idealismo neorromántico que procura armonía relacional íntima y sosiega estabilidad con la imposibilidad erótica burguesa en el discurso poemático.  La escena de fuga de la mujer es señalada innumerable de veces y enunciada de distintas maneras en los poemarios. En este poema, el personaje escribe cartas a la amada, una mujer anónima. Contrario a otros poemas que dedica o menciona a varias mujeres con los siguientes nombres Nora, E, Hilda Iris, Daisy, Lilí, Clara, Conchita, Eveline y Ana. Desde el título del poema se conoce que es la segunda carta que le ha escrito sin recibir correspondencia alguna, llamado “Carta Num. 2”. Su indiferente silencio le produce al amante no solo tristeza, sino angustia por sentirse abandonado al no poderla convencer de lo contrario durante la noche.  El protagonista hace uso del recurso de aliteración cuando enuncia su estado interior. Ya Bataille ha mencionado que incluso la erótica dichosa “de los cuerpos” puede traer desdicha, debido al desorden intrínseco, ocasionada por la falta de reciprocidad amorosa.[97]  El poema lee de esta manera

               Mi carta… / Es la segunda. / ¿Dónde estará ahora / la carta mojada de                      angustias? / Me conmueve / tu estrepitoso silencio / Me envuelven                             las canciones / como el viento a un llano triste.

[…]

                La palabra / que cayó en la noche / de tu alma insegura.                                             En ti está el amor que calladamente me huye.[98]

El amante abandonado, sin embargo, especifica que ella es quien ama pero no puede permanecer junto a él y toma la decisión de fugarse en silencio, o bien pudo marcharse dejándole una carta sobre la que él ha llorado y no encuentra.[99]  El amante, sin embargo, recibe el abandono con prepotencia y menosprecio de quien fuera su pareja, cuando enuncia que ella es “insegura”.  Aunque en este poema no llega a la violencia física, demuestra la violencia psico-emotiva a que tenía sometida a la pareja para retenerla a su lado por medio de su chantaje fraseológico, al señalarla como una persona de inestabilidad emocional.  Esta efímera relación, como la del amante erótico culmina en el “recuerdo”, pero, en esta ocasión, ella deja de permanecer a su lado.[100]  Cabe preguntarse si en adición a la violencia psicológica degradadora, la mujer lo abandona porque este personaje sostiene una relación abierta que para ella no es deseable de pertenecer ni sostener.  Entonces esta mujer anónima estaría asumiendo una posición de fuga ante un hombre psicológicamente violento y de poco compromiso en una relación amorosa monógama.  De esa manera la mujer lucha contra su hegemonía patriarcal y la internalización de los mandatos institucionales y socio-culturales de sometimiento al hombre en relaciones de convivencia que no concuerdan con su deseo e integridad mujeril.[101] Ella huiría de él para su propio bienestar.  Actuando así, ella procura su propia seguridad y estabilidad.  Con ese acto de fuga se anticipa a las leyes civiles que le proveerían protección estatal, implementadas a finales de los ’80. Para las mujeres el bienestar debe entenderse no solo como plenitud íntima-erótica y sin violencia misógina, sino incluyendo la cardinal importancia de lo económico para ser independiente en el hogar y la sociedad, ya unida o sola, y así poder disfrutar de la estabilidad que le proporciona la autosuficiencia financiera para no depender del hombre, sea violento o no.

     En la obra de Margenat las mujeres permanecen en la esfera doméstica.  Más íntimo aún, en el aposento.  Por ende, la representación de las mujeres no se ubica en la esfera pública, aunque no la/s retenga a su lado con manipulaciones o “torcimientos” psico-emocionales, ni por la fuerza.  No obstante, es conocida la entrada de las mujeres al ámbito laboral en los mercados unionados de costura y tabaco desde finales del siglo XIX.  A partir de la Segunda Guerra Mundial la fuerza laboral mujeril se solidifica.[102]  Pero se masificará con posterioridad durante los años de la Guerra Fría (1947-1991), cuyo tiempo abarca las Guerras subsiguientes, la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam.  En estas hubo gran participación de puertorriqueños.  En la Guerra de Corea (1947-1953) estuvieron activos 61,000 militares, mientras que para la Guerra de Vietnam (1959-1975) se estiman 48,000 combatientes activos.[103]  De aquí que pueda afirmarse que las Guerras contribuyeron a que las mujeres ingresaran al campo laboral remunerado durante el siglo XX.

V. Conclusión

     Hugo Margenat Mediavilla escribió una poesía de transición usando la metodología estilística que yuxtapone lo político con lo erótico, pero privilegia lo erótico por lo político y tuerce el relato poemático.  Ese “giro” dotó a su poesía de singular novedad.  Provocando con esto ampliar las tendencias estilísticas y, a su vez, lo distanció de tradiciones precursoras del intimismo en la poesía modernista (Juan Ramón Jiménez).  Incluso, de la poesía vanguardista tanto de Puerto Rico (Julia de Burgos, Francisco Matos Paoli y Juan Antonio Corretjer), como de Hispanoamérica (Pablo Neruda y César Vallejo).

    Su poesía en prosa procura un cambio epistémico cuando establece una crítica axiológica de índole horizontal, al narrar descriptivamente las políticas económicas y militares neocolonialistas impuestas a la ciudadanía minoritaria, racial y política.  Ante las violentas muertes causadas por la/s Guerra/s estadounidenses y puertorriqueñas durante las décadas del ’40 y ’50 del siglo XX, Margenat acoge una poesía erótica.  La descripción en el discurso poemático hacia la mujer exhibe un elevado grafismo erótico, pero no por esto deja de contener una dosis de eufemismo.  Este discurso se complejiza con la realidad sin romanticismo idealista, ni “seducción” neorromántica que hace imperfectible la mímesis discursiva, pero perpetúa distintos niveles de violencia machista, ya a nivel individual o estatal.  Su obra se sujeta al falocentrismo burgués que privilegia el espacio privado y no remunerado para las mujeres.  En ese sentido el discurso poemático presenta al hombre como adversario de la/s mujer/es con las que tiene relación erótica “de los cuerpos” o “de los corazones”.  A su vez, alguno de los personajes eróticos (violento, erótico y angustiado) actúan como sus propios adversarios ante la/s mujer/es que se supone ame/n.  La poesía en prosa de Margenat sostiene las violentas guerras en la esfera privada, así como lo fueron en la esfera pública a nivel local e internacional en el siglo XX.

[1] Es estudiante doctoral de Literatura Puertorriqueña en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

[2] “Homenaje a Hugo Margenat.” Guajana 4 (Octubre de 1963): 4. Impreso.

Los poemarios de Margenat Mediavilla son “Primeros Poemas” (Vislumbres) [1950-1951], Breves Palabras de las Horas Prietas [1952-1953], Vibraciones del Aire y Tierra [1953-1954], Lámpara Apagada (1954), Intemperie (1955), Ventana Hacia lo Último [1953-1956], Mundo Abierto (1956) y Estancia Oscura [1952-1957].  Publicó en varias revistas, estas son Revista Universitaria, Orfeo y Yunque; así como para varios periódicos, tales fueron El Palacete, Universidad y Patria (Federación Universitaria Pro Independencia, FUPI).

[3] Gana el concurso auspiciado por la Facultad de Estudios Generales con el ensayo “Expresión del Dolor en el Sueño.” El Mundo de Puerto Rico 17 de agosto de 1957: 26. Impreso.  Incluido en Mundo Abierto.

[4] Su poesía fue llevada al mercado estadounidense en varias antologías, estas son Matilla, Alfredo e Iván Silén. The Puerto Rican Poets / Los Poetas Puertorriqueños. Nueva York: Bantam Books, 1972. Impreso.;  De la Puebla, Manuel, ed. Poesía Militante Puertorriqueña. Vol. 2. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1979. Impreso.;  Marzán, Julio, ed. Inventing a Word. An Anthology of Twenthieth-Century Puerto Rican Poetry. Nueva York: Columbia Press, 1980. Impreso.; y Márquez, Roberto, ed. Puerto Rican Poetry: An Anthology from Aboriginal to Contemporary Times. Massachusetts: University of Massachusetts Press, 2006. Impreso.

[5] Inicia con “Unos Apuntes” que fungen de manifiesto poético.  Con tres epígrafes le sigue “Erosavia”, uno de ellos de Francisco Matos Paoli. “Margen” tiene rúbrica de César Vallejo.  Continúan “Las Horas de la Tierra” con rúbrica de Juan Antonio Corretjer.  Una cita del autor acompaña “Tres Voces de la Sangre”, mientras “Llama de cielo Roto” tiene un lema de Juan Ramón Jiménez.  Concluye con “Los Brazos y el Mundo” y un epígrafe del autor.

[6] Aunque Margenat no escribe en la posterior revista Guajana, iniciada en septiembre de 1963.  El joven poeta comparte la ideología política de izquierda con el eventual colectivo literario al que poéticamente precede.  Sus poetas fueron compañeros de Margenat en la Universidad de Puerto Rico.  Entre estos se encuentran José Manuel Torres Santiago, Ramón Felipe Medina, Vicente Marcos Nietzsche, Andrés Castro Ríos, Edwin Reyes, Marcos Rodríguez Freese, Wenceslao Serra Deliz, Edgardo López Ferrer, entre otros.  Cf. Jiménez Benítez, Adolfo E. Historia de la Literatura Hispanoantillana. A Través de sus Revistas Literarias. San Juan: Penélope Academic Press, 2011. 273-274. Impreso.

[7] García Lorca, Federico. “Poética (De Viva Voz a Gerardo Diego).” Poesía de la Generación del 27: Antología Crítica Recomendada. Ed. Víctor de Lama. Madrid: Editorial EDAF, S. A., 1997. 207. Impreso.

[8] Cf. Schweizer, Harold. “Poesía.” Diccionario de Teoría Crítica y Estudios Culturales. Comp. Michael Payne. Buenos Aires: Editorial Paidós, 2002. 520-521. Impreso.;  Estébanez Calderón, Demetrio. “Poesía.” Diccionario de Términos Literarios. 6ta reimp. Madrid: Alianza Editorial, 2008. 850-856. Impreso.;  Marchese, Angelo y Joaquín Forralledas. Diccionario de Retórica, Crítica y Terminología Literaria. 7ma ed. Barcelona: Editorial Ariel, S. A., 2000. 322-326, 331-332, 418. Impreso.;  Spang, Kurt. Géneros Literarios. 2da reimp. Madrid: Ediciones Síntesis, 2000. 58. Impreso.

[9] Cf. Tollinchi, Esteban. Los Trabajos de la Belleza Modernista 1848-1945… San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2004. 146. Impreso.

[10] Bousoño, Carlos. Teoría de la Expresión Poética. Tomo I. 5ta ed. Aumentada. Madrid: Gredos, S. A., 1970. 21, 104, 106. Impreso.

[11] También debe señalarse que la prosa no es vertical, contrario a la poesía lírica.  Ibid. Spang, Kurt. 2000. 60. Impreso.  Esto se debe a que la prosa (provorsa) significa “hacia adelante” etimológicamente.  O, como señala B. Johnson, no tiene esencialidad sígnica.  Ibid. Marchese, Angelo y Joaquín Forralledas. 2000. 332. Impreso.

[12] Cohen, Jean. Estructura del Lenguaje Poético. Madrid: Editorial Gredos, 1970. 13. Impreso.

[13] Se divide a la lírica como romántica, mientras la prosa en realista.   Jakobson, Roman. “Lingüística y Poética.” Ensayo de Lingüística General. Trad. Jem Cabanes. Barcelona: Editorial Seix Barral, S.A., 1975. 389. Impreso.

[14] Guillén, Jorge. Lenguaje y Poesía. Algunos Casos Españoles. Madrid: Editorial Alianza, S. A., 1972. 187. Impreso.  (Conferencias dictadas para la cátedra de poesía Charles Eliot Norton, en la Universidad de Harvard, durante el año 1957-1958).;  Cf. Pulido Tirado, Genara. “La Teoría Poética de Carlos Bousoño. Estudio de la Teoría de Expresión Poética (1952).” Diss. Universidad de Granada, 1992. 35-36. Impreso.

[15] Genette, Gérard. “Fronteras del Relato.” Análisis Estructural del Relato. 2da ed. Buenos Aires: Editorial Tiempo Contemporáneo, 1972. 193-198, 202. Impreso.

[16] Platón. La República o El Estado. República Dominicana: Alfa & Omega, 1985. 18. Impreso.

[17] Citado en Blasco Pascual, Francisco Javier. La Poética de Juan Ramón Jiménez: Desarrollo, Contexto y Sistema. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 1982. 281, 282, n. 13, 319, 181, 196-197. Impreso.;  Cf. Pedreira, Antonio S. “Biología, Geografía, Alma.” Insularismo: Ensayos de Interpretación Puertorriqueña. Ed. Mercedes López-Baralt. San Juan: Editorial Plaza Mayor, 2001. 43-81. Impreso.

[18] “Había Dos.” Vibraciones de Aire y Tierra [1953-1954] y “Nacimiento.” Estancia Oscura [1952-1957]. Margenat, Hugo. Obras Completas. Comp. José Manuel Torres Santiago. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1974. 114 y 80. Impreso.  Cf. “Hugo Margenat.” Contracanto al Olvido: Patriotas. Ed. José Enrique Ayaroa Santaliz. Cayey: Mairena, 2009. 307. Impreso.

[19] A partir de aquí este símbolo [/] remite a un divisor entre citas para señalar que lo citado se encuentra en páginas distintas. Rosario Quiles, Luis A. Poesía Nueva Puertorriqueña. Río Piedras: Editorial Edil, Inc., 1971. 22, 41. Impreso.

[20] “La Hora Negativa.” Estancia Oscura [1952-1957]. Margenat, Hugo. OC. 1974. 92. Impreso.

[21] Ibid. Bousoño, Carlos. 1970. 27-28. Impreso.;  Cf. Barthes, Roland. “Introducción al Análisis Estructural de los Relatos.” Análisis Estructural del Relato. 2da ed. Buenos Aires: Editorial Tiempo Contemporáneo, 1972. 28-29. Impreso.

[22] Ibid. Bousoño, Carlos. 1970. 19-20. Impreso.

[23] Ibid. Bousoño, Carlos. 1970. 69, 83. Impreso.  Ángel M. Mergal Llera los sintetiza en “somático”, “psíquico” y “cultural”.  En Puerto Rico: Enigma y Promesa. San Juan: Editorial Club de la Prensa, 1960. 83. Impreso.

[24] Ibid. Barthes, Roland. “Introducción al Análisis Estructural de los Relatos.” 1972. 17. Impreso.

[25] Ibid. Bousoño, Carlos. 1970. 33. Impreso.

[26] Cf. Barthes, Roland. “Introducción al Análisis Estructural de los Relatos.” 1972. 36. Impreso.

[27] Ibid. Guillén, Jorge. 1972. 195, 196. Impreso.

[28] Laguerre, Enrique. La Poesía Modernista en Puerto Rico. Diss. Universidad de Puerto Rico, 1941. 178. Impreso. Citado en Rivera, Modesto. “El Modernismo – La Prosa.” 21 Conferencias. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1960. 223. Impreso.;  Cf. Jakobson, Roman. 1975. 375-376, 379-380. Impreso.

[29] Rosa Nieves, Cesáreo. Historia Panorámica de la Literatura Puertorriqueña (1589-1959). Tomo II. San Juan: Editorial Campos, 1963. 634. Impreso.;  Rosa Nieves, Cesáreo. Aguinaldo Lírico de la Poesía Puertorriqueña. Tomo III. Postmodernistas (1921-1945) y Vanguardistas (1945-1956). Madrid: Talleres Gráficos Jura, 1957. 504. Impreso.

[30] Ibid., Rosa Nieves, Cesáreo. 1957. 36. Impreso.;  Genette, Gérard. “Fronteras del Relato.” 1972. 202. Impreso.

[31] Medina, Ramón Felipe, ed. Hugo Margenat: Poeta Agónico. San Juan: La Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2008. xiv. Impreso.

[32] “Osculo del Alba Roja.” Intemperie (1955). Margenat, Hugo. OC. 1974. 200. Impreso.

[33] “‘Intemperie’ o el Oscuro Calor Humano.” El Mundo 22 de Septiembre de 1956: 21. Impreso.

[34] “Finitud de Gloria.” Mundo Abierto [1956]. Margenat, Hugo. OC. 1974. 274. Impreso.

[35] Este poema fue escrito el 21 de abril de 1955. Medina, Ramón Felipe, ed. 2008. 206-207. Impreso.

[36] Ibid. Bolívar Fresneda, José L. (2007-2008): 211. Impreso.;  Dietz, James L. Historia Económica de Puerto Rico. 3ra Reimp. Río Piedras: Ediciones Huracán, 2002. 165. Impreso.;  Cf. Santiago Caraballo, Josefa. “Guerra, Reforma y Colonialismo: Luis Muñoz Marín, las Reformas del PPD y su Vinculación con la Militarización de Puerto Rico en el Contexto de la Segunda Guerra Mundial.” Diss. Universidad de Puerto Rico, 2005. Impreso.

[37] Cf. Quintero Rivera, Ángel G. Patricios y Plebeyos: Burgueses, Hacendados y Obreros. Las Relaciones de Clase en el Puerto Rico de Cambio de Siglo. Río Piedras: Ediciones Huracán, 1988. 99-188. Impreso.;  Scarano, Francisco A. Puerto Rico: Cinco Siglos de Historia. Ed. Carlos Ríos Sosa. México, D.F.: McGraw-Hill, 1998. 581-597, 707-724, 740-749. Impreso.

[38] Cf. Acosta-Belén, Edna. La Mujer en la Sociedad Puertorriqueña. Río Piedras: Ediciones Huracán, 1980. 70-71, 79. Impreso.

[39] Citado en Ortega, Julio. Antología de la Poesía Latinoamericana Actual. 8va ed. México: Siglo Veintiuno, 2001. 19. Impreso.

[40] Rosa-Nieves, Cesáreo. La Poesía en Puerto Rico. Historia de los Temas Poéticos en la Literatura Puertorriqueña. 3ra ed. San Juan: Editorial Edil, 1969. 11, 18, 167-176. Impreso.

[41] Cf. Zinn, Howard. La Otra Historia de los Estados Unidos. Trad. Toni Strubel. 2da ed. Nueva York: Editorial Siete Cuentos, 2001. 295-298, 305, 314, 316-318. Impreso.;  Ibid. Tollinchi, Esteban. 2004. 46, 115. Impreso.

[42] A esto debe añadirse el deseo de poder estadounidense y su incursión armamentista en diferentes países a lo largo del siglo XX hasta alcanzar la primacía como potencia mundial.  Jurídicamente la Constitución de los Estados Unidos establece la condena de todo acto de sedición o traición (Art. III. Sec. 3), delito grave (Art. IV. Sec. 2), invasión y desorden interno (Art. IV. Sec. 4) contra el Gobierno de los Estados Unidos y sus territorios.  Todo delito criminal tendrá derecho a un jurado en el estado que se comete (Art. III. Sec. 2) (ratificado el 17 de septiembre de 1787).  En los “Artículos Adicionales y Enmiendas” se establece que no se aprueba la restricción a la libertad de palabra, prensa o reunión (I), no se violentará la seguridad de personas, sus pertenencias ni domicilios por medio de allanamientos (IV).  Todo acusado tendrá derecho a un juicio rápido y público, ante un jurado imparcial estatal (VI), ni se impondrán fianzas o multas excesivas ni castigos crueles (VIII) (ratificado el 15 de diciembre de 1791).

[43] La Ley Smith estadounidense (Título 1, Artículo 2, 28 de junio de 1940) es la legislación que sirvió de modelo para establecer el P. de la C. 24 insular, que al ser firmada por el gobernador Jesús T. Piñero se convierte en la Ley 53 o Ley de la Mordaza, como se conoce popularmente (10 de junio de 1948).  Acosta Lespier, Ivonne. La Mordaza: Puerto Rico 1948-1957. Río Piedras: Editorial Edil, Inc., 2008. 85, 87. Impreso.;  Cf. Rosado, Marisa. El Nacionalismo y la Violencia en la Década de 1930. San Juan: Ediciones Puerto, 2007. 80-81, 74. Impreso.

Durante la década del ’40 gobernaron a Puerto Rico: William D. Leahy (1939-1940), José M. Gallardo (1940, Interino), Guy J. Swope (1941), Rexford Guy Tugwell (1941-1946), Jesús T. Piñero (1946-1948) y Luis Muñoz Marín (1948-1964).

[44] Ibid. Acosta Lespier, Ivonne. 1987. 125. Impreso.;  Nieves Falcón, Luis. Un Siglo de Represión Política en Puerto Rico (1898-1998). San Juan: Edición Puerto, 2009. 112. Impreso.

[45] Cf. Rosado, Marisa. 2007. 44-48, 53, 55. Impreso.;  Gallisá, Carlos. Desde Lares. Humacao: CG Editores, 2010. 49-77. Impreso.;  Ayala, César J. y Rafael Bernabe. Puerto Rico en el Siglo Americano: Su Historia desde 1898. San Juan: Ediciones Callejón, 2011. 155-169, 199-256. Impreso.;  Scarano. 1998. 654-779. Impreso.

Durante el liderato de Pedro Albizu Campos presidieron a los Estados Unidos: Herbert Hoover (1929-1933), Franklin Delano Roosevelt (1933-1945), Harry S. Truman (1945-1953) y Dwight D. Eisenhower (1953-1961).  Con sus significativas diferencias la Constitución del Estado Libre Asociado (1952) sostiene una cercanía a su homóloga estadounidense en la Carta de Derechos: No se restringirá la libertad de palabra o prensa ni el derecho de reunión (Art. II, Sec. 2), las personas podrán asociarse, salvo en organizaciones militares o cuasi militares (Art. II, Sec. 6), no se violará el derecho a la protección de personas, casas, papeles por allanamientos ni se interceptará la comunicación telefónica (Art. II, Sec. 10), todo acusado tendrá un juicio rápido y público, así como tendrá derecho a quedar en libertad bajo fianza, la cual no será excesiva y la detención preventiva antes del juicio no excederá de seis meses de cárcel (Art. II, Sec. 11), ni se impondrán castigos crueles (Art. II, Sec. 12) (ratificado por el Congreso de los Estados Unidos el 25 de julio de 1952).

[46] Bataille, Georges. El Erotismo. Barcelona: Sinopsis, 1997. 47. Impreso.

[47] Cf. Díaz Quiñones, Arcadio. La Memoria Rota: Ensayos sobre Cultura y Política. 2da ed. San Juan: Ediciones Huracán, 1996. 78. Impreso.

[48] Parrilla Bonilla, Antulio. Puerto Rico: Supervivencia y Liberación. Río Piedras: Ediciones Librería Internacional, 1971. 80, 93, 152. Impreso.

[49] “Prólogo.” Breves Palabras de las Horas Prietas [1952-1953]. Margenat, Hugo. OC., 1974. 34-35. Impreso.

[50] Cf. Franco, Jean. Historia de la Literatura Hispanoamericana. 3ra ed. Barcelona: Editorial Ariel, S. A., 1980. 287, 299. Impreso.;  Cf. Rosa Nieves, Cesáreo. 1957. 36. Impreso.  La reiteración fue utilizada por Burgos, Julia de. Obra Poética. II. Ed. Juan Varela-Portas de Orduña. Madrid: Ediciones de la Discreta, 2008. 185. Impreso.

[51] Ibid. Bousoño, Carlos. 1970. 21, 23, 89. Impreso.

[52] Cf. Nieves Falcón, Luis. 2009. Impreso.

[53] Arendt, Hannah. Sobre la Violencia. Trad. Guillermo Solana. Reimpresión. Madrid: Alianza Editorial, 2006. 49, 57, 60-63, 69-70, 72-73. Impreso.

[54] “Los Brazos y el Mundo.” Mundo Abierto. [1956] Margenat, Hugo. OC. 1974. 286. Impreso.  La superposición del presente sobre el pasado utilizado mayoritariamente por Margenat, Bousoño no la analiza.  Cf. Pulido Tirado, Genara. Vol. I. 1992. 212ss. Impreso.

[55] Albizu Campos, Pedro. “Homenaje a Clemente Pereda.” El Mundo de Puerto Rico 29 de Marzo de 1934.  Citado en Rodríguez Vázquez, José Juan. El Sueño que No Cesa. La Nación Deseada en el Debate Intelectual y Político Puertorriqueño 1920-1940. San Juan: Ediciones Callejón, 2004. 218. Impreso.;  Cf. Trigo, Benigno. “Clemente Pereda, El Gran Ayunador.” (Entrevista, el 21 de Febrero de 2013) Exégesis 26: 73 (2013): 40-48. Impreso.

[56] “Tinta al Suelo.” Lámpara Apagada (1954). Margenat, Hugo. OC. 1974. 166. Impreso.;  Cf. López Jiménez, Ivette. “Julia de Burgos: El Talante Vanguardista.” Eds. Amarilis Carrero Peña y Carmen M. Rivera Villegas. Las Vanguardias en Puerto Rico. Madrid: Ediciones de la Discreta, 2009. 133. Impreso.

[57] Ibid. Burgos, Julia de. II. 2008. 183-184. Impreso.

[58] Cf. Bolívar Fresneda, José L. (2007-2008): 255-256. Impreso.

[59] “Eslabones.” Mundo Abierto. [1956] Margenat, Hugo. OC. 1974. 260. Impreso.

[60] Ibid. Medina, Ramón Felipe, ed. 2008. 11. Impreso.;  Ibid. Nieves Falcón, Luis. 2009. 113-115. Impreso.

[61] Ibid. Nieves Falcón. 2009. 5-7, 14. Impreso.;  Lugo Suárez, Adelaida. “Rápida Apertura de Conciencia.” El Mundo 27 de abril de 1957: 28.  Cf. Paralitici, Che. No Quiero Mi Cuerpo para Tambor. El Servicio Militar Obligatorio en Puerto Rico. San Juan: Ediciones Puerto, 2006. Impreso.

[62] “Atardecer.” Primeros Poemas (Vislumbres) [1950-1951]. Margenat, Hugo. OC. 1974. 16. Impreso.

[63] “Unos Apuntes.” Mundo Abierto. Margenat, Hugo. OC. 1974. 209. Impreso.  A los Nacionalistas se les acusó y encarceló con el Título 18 del Código Penal Federal de los Estados Unidos y las secciones siguientes: Sección 6: Conspiración sediciosa; Sección 7: Reclutamiento para el servicio contra los Estados Unidos; y Sección 88: Conspiración para cometer ofensa contra los Estados Unidos.  Rosado, Marisa. 2007. 110. Impreso.

[64] Ibid. Baudrillard, Jean. 1981. 4. Impreso.

[65] Poema publicado en Medina, Ramón Felipe, ed. 2008. 222-223. Impreso.;  Cf. Rosado, Marisa. 2007. 144. Impreso.

[66] Ibid. Guillén, Jorge. 1972. 125. Impreso.

[67] Cruz, Sor Juana Inés de la. Obras Completas. Ed. Alfonso Méndez Plancarte. I-IV Tomos. México: Fondo de Cultura Económica, 1951-1957. Impreso.

[68] Cf. Gelpí, Juan G. Literatura y Paternalismo en Puerto Rico. 2da ed. Ampliada. San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2005. 36-37. Impreso.

[69] Cf. Bataille, Georges. 1997. 8, 20. Impreso.

[70] Márquez, Gonzalo y Amparo Osorio. “Última Entrevista con Leonel Góngora.” Revista Común Presencia (2006). Web. 28 de agosto de 2014.

[71] Cf. Tollinchi, Esteban. 2004. 137. Impreso.

[72] Cf. Barthes, Roland. “Introducción al Análisis Estructural de los Relatos.”. 1972. 28-29, 36. Impreso.;  Baudrillard, Jean. 1981. 14, 43, 102. Impreso.

[73] Ibid. Pulido Tirado, Genara. 1992. 63. Impreso.

[74] Ibid. Burgos, Julia de. “Se Me Ha Perdido Un Verso.” Poema en Veinte Surcos. Obra Poética Vol. I. 2008. 60. Impreso.;  Cf. Gelpí, Juan G. “El Sujeto Nómada en la Poesía de Julia de Burgos.” Revista de Crítica Literaria Latinoamericana XXIII: 45 (Primer Semestre de 1997): 247-248. Impreso.;  Santos-Febres, Mayra. Yo Misma Fui Mi Ruta. La Maravillosa Vida de Julia de Burgos. (Centenario de Julia de Burgos 1914-2014). Carolina: Municipio Autónomo de Carolina, 2014. Impreso.

[75] Capetillo, Luisa. Mi Opinión Sobre las Libertades, Derechos y Deberes de la Mujer como Compañera, Madre y Ser Independiente. La Mujer en el Hogar, en la Familia, en el Gobierno. San Juan: Biblioteca Roja, 1911. Impreso.

[76] Ibid. Díaz Quiñones, Arcadio. 1996. 70. Impreso.

[77] Corretjer, Juan Antonio. “El ‘Mundo Abierto’ de Hugo Margenat.” El Mundo de Puerto Rico 5 de Septiembre de 1958: 29. Impreso.

[78] Aquí puede compararse a Margenat con la labor realizada por Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Miguel de Unamuno y Vicente Aleixandre.

[79] Ibid. Bousoño, Carlos. 1970. 42, 44, 67. Impreso.

[80] Bataille, Georges. 1997. 14. Impreso.;  Cf. González, José Emilio. “Poeta y Sociedad en Puerto Rico.” Cahiers du Monde Hispanique et Luso-Brésilien 18 (1972): 50. Impreso.

[81] Bousoño lo comprende como “la situación personal en relación con [la] escena pública”.  Ibid. Pulido Tirado, Genara. 1992. 76. Impreso.

[82] “Dicha Infinita.” “Primeros Poemas (Vislumbres).” [1950-1951]. Margenat, Hugo. OC. 1974. 13. Impreso.

[83] Corretjer, Juan Antonio. “Funeral del Beso.” Pausa para el Amor. Guaynabo: Cooperativa de Artes Gráficas Romualdo Real, 1967. 35. Impreso.

[84] Ibid. Corretjer, Juan Antonio. “La Pausa.” 1967. 4. Impreso.

[85] “Prohibiciones del Día, Amor.” Mundo Abierto [1956]. Margenat, Hugo. OC., 1974. 238. Impreso.

[86] Valle Ferrer, Diana. “Violencia Doméstica y Resistencia, Una Mirada Crítica.” Identidades 4 (Noviembre de 2006): 77. Impreso.

[87] Cf. Bataille, Georges. 1997. 33, 48, 81, 106, 109. Impreso.;  Cf. Silva Bonilla, Ruth M., Jeannette Rodríguez, Cáceres, Virgca, Lourdes Martínez y Nilsa Torres. Hay Amores que Matan: La Violencia Contra Las Mujeres en la Vida Conyugal. Río Piedras: Ediciones Huracán, 1990. Impreso.

[88] “Gladys.” Estancia Oscura [1952-1957]. Margenat, Hugo. OC., 1974. 41. Impreso.

[89] Cf. Baudrillard, Jean. 1981. 61-62. Impreso.

[90] Bataille, Georges. 1997. 78. Impreso.  Por el contrario, la metáfora de la herida utilizada por Félix Córdova Iturregui es política.

[91] “Gladys.” Estancia Oscura [1952-1957]. Margenat, Hugo. OC. 1974. 41. Impreso.

[92] Bataille, Georges. 1997. 12. Impreso.;  Baudrillard, Jean. 1981. 29-32. Impreso.

[93] Cf. Agulló Albert, Antonio F. “Un Acercamiento al Tema del Dolor en Mundo Abierto, Hugo Margenat.” Anales SAP IV: 4 (1983-1984): 103. Impreso.

[94] “Desde la Cara a los Pies, Vacía.” Estancia Oscura [1952-1957]. Margenat, Hugo. OC. 1974. 52. Impreso.

[95] Soelle, Dorothee y Shirley A. Cloyes. To Work and To Love. A Theology of Creation. 3rd printing. Philadelphia: Fortress Press, 1984. 117. Impreso.

[96] Cf. Román, Madeline. “Vínculos Apasionados: Volver Sobre La Pregunta, ¿Qué Es Una Mujer?” Identidades 2: 2 (Agosto de 2004): 83-84. Impreso.;  Cf. Cabrejas, Marta. “El Universalismo Abstracto del Género.” Web. 9 de septiembre de 2014.

[97]  Cf. Bataille, Georges. 1997. 14. Impreso.

[98] “Carta Num. 2” Estancia Oscura [1952-1957]. Margenat, Hugo. OC., 1974. 41-42. Impreso.

[99] Por otra parte, el no encontrar la carta de la amada puede sugerir oblicuamente la intercepción y apropiación de cartas a los Nacionalistas o simpatizantes de la izquierda en la historia política puertorriqueña de mediados de siglo XX.  Cf. Nieves Falcón, Luis. Un Siglo de Represión Política en Puerto Rico (1898-1998). San Juan: Edición Puerto, 2009. 112. Impreso.

[100] “Desde la Cara a los Pies, Vacía”. Estancia Oscura [1952-1957]. Margenat, Hugo. OC. 1974. 52. Impreso.

[101] Cf. Valle Ferrer, Diana. “Violencia Doméstica y Resistencia, Una Mirada Crítica.” Identidades 4 (Noviembre de 2006): 81. Impreso.

[102] Cf. Valle, Norma. “El Feminismo y Su Manifestación en las Organizaciones de Mujeres en Puerto Rico.” Acosta-Belén, Edna, et. al. La Mujer en la Sociedad Puertorriqueña. Río Piedras: Ediciones Huracán, 1980. 95. Impreso.;  Cf. Colón-Warren, Alice. “Investigación y Acción Feminista en el Puerto Rico Contemporáneo: Notas desde un Punto en su Intersección y Movimiento Temático.”  Caribbean Studies 28: 1 (Enero – Junio, 1995): 164. Impreso.

[103] “Corea: 62 Años de la Guerra.” Primera Hora. 1ro de Septiembre de 2012. Web. 15 de octubre de 2014.;  “Rinden Homenaje a los Veteranos.” El Nuevo Día  30 de marzo de 2014. Web. 15 de octubre de 2014.

Abstract

During the Second World War, artists and writers expoused the erotic intimacy in their work, assuming life in the middle of chaos and death. The poetry in prose of Hugo Margenat Mediavilla assumes politics and eroticism. His transitional poetry shows some voices which represent different characters in the public and private spheres. These voices communicate technical novelty by changing the discourse, but more important to analize is the hidden violence through the distorted language.

Key words: Puerto Rican Literature, Poetry in Prose, Mimetic/Diegetic Languages, Politics, Eroticism, Economy, Women Emancipation, Peace, War, Poetry characters, Mid-XX Century.

Sinopsis

Durante la Segunda Guerra Mundial, artistas y escritores expusieron la intimidad erótica en su trabajo, asumiendo la vida en medio del caos y la muerte. La poesía en prosa de Hugo Margenat Mediavilla asume la política y la erótica. Su poesía de transición muestra varias voces que representan diferentes personajes en las esferas pública y privada. Estas voces comunican novedad técnica al cambiar el discurso, pero más importante para analizar es la violencia escondida a través del lenguaje distorsionado.

Palabras claves: Literatura Puertorriqueña, Poesía en Prosa, Lenguajes Mimético/Diegético, Política, Erótica, Economía, Emancipación de las Mujeres, Paz, Guerra, Mediados de Siglo XX.

Hugo-margenat-claridad

Lesbos

Charles Baudelaire

 

Safo

 

Madre de los latinos y los griegos deleites,
Lesbos, donde los besos lánguidos o gozosos,
cálidos como soles, untuosos como aceites,
son ornato de noches y de días gloriosos;
madre de los latinos y los griegos deleites.

Lesbos, donde los besos son como las cascadas
que sin miedo se arrojan en abismos gigantes,
y corren, con sollozos y quejas sofocadas,
tormentosos, secretos, profundos y hormigueantes;
¡Lesbos, donde los besos son como cascadas!

¡Lesbos, donde una a otra las Frinés se reclaman,
donde nunca un suspiro sin eco ha de quedar,
como la igual de Pafos las estrellas te aclaman
y de Safo celosa Venus bien puede estar.
Lesbos, donde una a otra las Frinés se reclaman.

Lesbos, tierra de noches calientes, desmayadas,
que hacen que en sus espejos, con voluptuosidad
las [mujeres], de sus propios cuerpos enamoradas,
acaricien los frutos de su nubilidad.
Lesbos, tierra de noches calientes, desmayadas.

Deja que Platón frunza su entrecejo sombrío;
te [amamos] por tus besos innumerables,
amable y noble tierra, reina del dulce estío,
y por tantos refinamientos inagotables.
Deja que Platón frunza su entrecejo sombrío.

De Safo, la viril, que fue amante y poeta.

 

Julia Constanza Burgos García (17 de febrero de 1914 – 6 de julio de 1953)