A l@s compas huelguistas


Por Michelle Gotay Morales

 

En general las nueve décimas partes de nuestra felicidad se fundan en la salud.

– Arthur Schopenhauer

 

En la salud hay libertad. La salud es la primera de todas las libertades.

– Henri-Frederic Amiel

 

La salud es el primer requisito después de la moralidad.

– Thomas Jefferson

 

La salud es el fundamento en el cual reposan los pueblos.

– Ramón Emeterio Betances y Alacán

 

Solo la muerte de uno de ustedes levanta una alarma social y pedagógica. Imagínensen dos. Han acontecido dos suicidios de jóvenes huelguistas de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPRRP) durante el año en curso. Mi más sentido pésame a las familias de esos jóvenes, sus allegados, amistades, profesorado y familia extendida. La UPRRP está de luto por partida doble, y duele a mares.

 

Me gradué en psicología hace algún tiempo atrás, mientras realizaba mi bachillerato de este hermoso y comprometido Recinto. Luego proseguí estudios religiosos o teológicos a nivel de maestría. Y aunque no fuese psicóloga -sin licencia- ni religiosa, respeto y valoro la vida toda. Cada vida es valiosa e imprescindible para el disfrute de ustedes mism@s y para la lucha colectiva, que les trasciende como sujetos individuales.

 

Siempre he creído que sin salud no es posible la más mínima lucha o compromiso político. La salud personal es el fundamento de las más nobles, progresistas y vanguardistas sociedades. Y aunque nuestro País esté profundamente enfermo de avaricia, codicia y poder, nosotros y nosotras que construimos una ciudad universitaria más democrática y participativa, somos quienes más salud debemos tener u obtener.

 

Debemos procurar una mayor desintoxicación de todo aquello que nos drena, de todo lo que nos hace daño y buscar cada vez más todo lo que nos da paz, salud, fuerza, creatividad, bienestar y amplitud. Cada joven, mujer u hombre, tiene unas fortalezas y unas necesidades particulares, y solo ustedes saben lo que más les gusta y añoran. Les exhorto a bucear en su interior y conectarse con esa luz y fuerza que habita dentro de sí y más extensivo, el colectivo, con quienes luchan tanto dentro como fuera de los portones de la Universidad.

 

La lucha por la UPR es bella y requiere sacrificios personales, pero nunca, nunca de su salud y su estabilidad psicológica y emocional.

 

Si alguien de ustedes necesita salir de los portones para buscar paz, háganlo sin remordimientos y sin culpa alguna. La LUCHA por la Universidad CONTINUARÁ FIRME. Pero usted tiene todo el derecho a vivir en sosiego y salud holística para el bien suyo, de su familia, de sus compas y del campus al que pertenece. Yo no acampo en el Recinto de Río Piedras, pero sí he entrado para acompañarles y luchar junto a ustedes desde el interior. Hasta ajedrez he jugado. Mi humilde experiencia ha sido que caminando por el campus, sentí un cambio temporal y espacial. Una mejor y mayor conexión mía con la naturaleza, con lo urbano, con ustedes, con la Universidad, con Dios. Una mística que respira lucha estudiantil, una mística de resistencia y ofensiva al mal gubernamental y federal. Una mística política.

 

Cuando ustedes sientan más silencio y soledad del exterior, es cuando más movimiento hay por ustedes y por la lucha. La UPR es Puerto Rico, y créanme se está moviendo cielo, mar y tierra. Jamás han estado ni estarán en soledad. Hay un mini-universo con ustedes adentro y afuera, luchando por nuestro País en conjunto.

 

Michelle Gotay Morales es teóloga luterana con estudios en psicología, y realiza estudios doctorales en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

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El legado de Fidel

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El legado de Fidel

 

Papo Coss

13 de enero de 2017

 

A los 27 años, un joven abogado, proveniente de una familia privilegiada de Biran, en Holguín, Cuba, luego de ser arrestado como el líder y conspirador principal del asalto al cuartel militar Moncada, afirmó al final de su defensa personal, que la historia lo absolvería.

A los 31, desembarcó en Santiago con 82 guerrilleros del yate Granma y a los 33 años, bajó de la Sierra Maestra en el Oriente de Cuba, con un ejército libertador de campesinos, obreros, mujeres y estudiantes, que contaron con el apoyo del pueblo organizado en el clandestinaje, en todas las ciudades. Ese movimiento popular, tomó el poder en toda la nación e instauró una Revolución Socialista, a pocas millas de las costas del imperio más poderoso que ha conocido la humanidad.

Durante más de medio siglo, Fidel Castro Ruz encabezó la Revolución cubana y soberana (1959-2006), hasta que a los ochenta años, decidió retirarse de la actividad política oficial, debido a problemas de salud y contando con el apoyo masivo del pueblo, que hoy más que nunca se identifica políticamente como Fidelista.

Fallecido a los 90 años de edad, cumpliendo su último deseo, su cuerpo fue cremado y durante nueve días de duelo oficial, millones de cubanos de todas las edades, lo acompañaron en una Gran Caravana desde la Plaza de la Revolución en La Habana, hasta el destino final, una piedra de monolito en Santiago.

Allí reposan sus cenizas, con una sencilla tarja que dice Fidel, justo al lado del monumento del apóstol de la patria cubana, José Martí. Nunca antes se había celebrado un duelo tan masivo en la historia de América Latina y el Caribe.

Más de cincuenta Presidentes, Primeros Ministros y altos funcionarios de todo el mundo, viajaron a su despedida en Cuba y muchos más escribieron notas de reconocimiento a su gesta política y humanitaria. Nunca antes en la historia, un expresidente de América Latina y el Caribe, había recibido una demostración de reconocimiento internacional de tal magnitud.

La Organización de Naciones Unidas (ONU), le dedicó una sesión póstuma, por su histórica lucha apoyando la Descolonización, el Desarme Nuclear, los procesos de Paz y su contribución universal al alertarnos sobre el Cambio Climático.

Los más prestigiosos historiadores, lo comparan con el Libertador de América, Simón Bolívar y lo destacan como uno de los dirigentes políticos más influyentes del siglo veinte. Esta realidad explica el impacto internacional de su muerte natural, luego de sobrevivir más de 600 atentados de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.

Sin pretender agotar el listado de contribuciones históricas de Fidel, ni sus cualidades de líder y conductor del pueblo de Cuba, destaco algunos aspectos que sobresalen de su formación intelectual y legado universal, de manera breve:

Primero: El pensamiento revolucionario de Fidel, que impactó a toda la humanidad, tiene su raíz en la vida y obra de José Martí, en el siglo 19, aplicado al contexto histórico del siglo 20. También están muy presentes en el ideario de Fidel, las enseñanzas de Karl Marx y Vladimir Illich Lenin, fundador del concepto lucha de clases en 1848 y de la Revolución Rusa del 1917, respectivamente.

Segundo: La influencia de la ética cristiana en su niñez y adolescencia (de 8 a 18 años) bajo la tutela de la Orden Jesuita, de la Iglesia Católica, fue parte esencial de su formación teórica. De ahí, su férrea defensa de la alianza entre cristianos y marxistas en las luchas de liberación nacional en América Latina y el Caribe, así como su relación fraternal histórica con El Vaticano. La honestidad, la compasión, la humildad y la lealtad como valores humanos esenciales, fueron siempre destacadas por Fidel.

Tercero: Su concepción de la solidaridad internacional, comprobada con el envío de decenas de miles de maestros, médicos, deportistas y profesionales a más de 60 países es un hito humanitario esperanzador. Ejemplo de ello es la creación de una escuela de medicina para jóvenes extranjeros en La Habana, símbolo de ese espíritu solidario que representa Cuba.

Cuarto: La gesta militar y política cubana, dirigida por Fidel, en apoyo a los procesos de liberación nacional de América Latina y la descolonización en Angola, Namibia y la derrota del sistema racista apartheid en África del Sur, cambiaron la correlación de fuerzas internacionales en nuestro hemisferio y en el mundo. La creación del Movimiento de Países No Alineados, tiene en Fidel sus gestores principales.

Quinto: La aprobación de una Constitución Socialista en 1976, bajo el liderato de Fidel, garantiza la participación del pueblo, de manera directa en todas las decisiones del gobierno y la elección libre de sus delegados del Poder Popular, en función de sus aportaciones a la sociedad, logrando la instauración de una democracia participativa sin precedentes, en América Latina y el Caribe.

Sexto: Los altos niveles de la calidad de la educación, los servicios de salud, el deporte y la recreación gratuita, al alcance de toda la sociedad, convierten a Cuba en una potencia cultural a nivel mundial. Esta realidad se ejemplifica en su clasificación número 48, en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la ONU y el país número 3 en América Latina y el Caribe, a pesar del bloqueo criminal de USA, que ya resulta obsoleto ante la heroica resistencia del pueblo cubano.

Séptimo: La seguridad social existente en Cuba, priorizada por Fidel, es producto sobre todo de la ausencia del narcotráfico como un problema social, lo cual garantiza un bajo nivel de criminalidad y la inexistente enfermedad de adicción a drogas. Esta realidad le permite a la sociedad cubana vivir en paz social y menores niveles de estrés que en los países capitalistas modernos.

Octavo: La advertencia mundial de Fidel, del potencial cambio climático y sus consecuencias desastrosas, como producto de la contaminación ambiental provocada por los países desarrollados, resultó una voz de alerta, décadas antes de convertirse en una prioridad internacional. Lo propio con su reclamo de no proliferación de armas nucleares y desarme, que lograron un consenso en la ONU, el Movimiento de Países No Alineados, el Foro Social Mundial y otros.

Noveno: El nivel de organización y participación ciudadana que ha alcanzado Cuba, a través de sus entidades de masas, como los Comités de Defensa de la Revolución, la Central de Trabajadores, la Federación de Mujeres, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la Federación de Estudiantes y la Organización de Pioneros José Martí, junto a sus diversas instancias políticas del Poder Popular, la Asamblea Nacional, el Consejo de Estado y el Partido Comunista, que estratégicamente visualizó Fidel, son la garantía de la unidad del pueblo, la consolidación y continuidad de la Revolución.

Pueden seguir enumerándose aportes importantes de Fidel y la Revolución Cubana, también muchos errores, pero lo que no se puede negar, es su trascendencia como líder de un pueblo educado, sano y solidario, que hoy sirve de ejemplo para la humanidad.

Si Bolívar fue El Libertador de América, me atrevo a describir a Fidel como un visionario o un iluminado, que logró convertir en realidad casi todo lo que imaginó. Su legado de sabiduría, valentía, firmeza en los principios, flexibilidad táctica, vitalidad y ternura, lo convierten ahora en un símbolo aún más poderoso.

La historia lo absolvió y con su ejemplo de vida, logró perpetuarse en el alma del pueblo cubano y de las fuerzas progresistas del mundo.

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Hostos: una figura poliédrica

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6 de enero de 2017

José Ferrer Canales veía en Hostos una figura poliédrica. Con esa expresión se refería don Pepe al rico haz de surcos desde los cuales Hostos emprendió carreras exitosas.

El hecho de que Hostos no fuera hombre de partido, grupo o secta, no lo recluye a las esquinas o los rincones. Hostos fue hombre de compromisos. Un hombre que nació escindido entre el estudio y la acción, entre las armas y letras. Desde joven coordinó sus esfuerzos libertarios desde el periodismo militante, luego desde la tribuna, más tarde desde organismos de lucha política y de estudios –clubes ligas, asociaciones–, y desde el aula, finalmente. Es decir, que su vida no fue la del marginado sino la que emerge de un sentido de servicio instigado por un deber y una moral amplios. De ese esfuerzo brotaron esas múltiples facetas de su personalidad que evoca Ferrer Canales.

Cuando en la aduana de Brasil se le requiere el pasaporte, Hostos responde que no tiene patria: está creándola. Lejos de entender por esta anécdota que Hostos carece de identidad, lo que hay que ver en ello es la voluntad de adscribirse a identidades múltiples: las de aquellos países en los que alcance a ser útil para construir en ellos pueblos más libres.

Al decidir salir de España en el 1869 Hostos se despoja de su prestado hábito español para hacerle la guerra al gobierno de España. Su eje fundamental se desplaza a la guerra cubana libertadora de los diez años. Mas la meta de su lucha militante de la década del setenta era indefectiblemente la confederación de las Antillas.

En los trabajos tempranos del joven Hostos palpitaba la idea de la unidad de las Antillas. Hostos vio desde muy temprano en ellas el germen de una “nacionalidad común”. Su lucha por esa confederación la preside la necesidad de ver prevalecer la soberanía de sus Antillas. En la segunda edición de La peregrinación de Bayoán publicada en Chile ya está presente una temprana identidad múltiple de Hostos: es puertorriqueño, es cubano, es dominicano, y por necesidad y algún aprecio para con su pueblo que nunca cede, español. Ya puede verse el punto de partida de su identidad poliédrica. La peregrinación por los países de la América del sur que inicia en 1870 expandirá de manera insospechada, con dimensiones continentales, el espíritu expansivo de sus identidades múltiples.

Como sabemos, su periplo inicia en Colombia, Cartagena y el istmo panameño.

Tanto en la crónica diaria de sus viajes, como en artículos y reflexiones, Hostos se refiere de manera constante no solo a su solidaridad con las poblaciones y grupos que existen al margen de las dominantes, sino que se identifica con muchas de ellas. Quizás una de las primeras que refiere, apenas inicia ya el viaje al sur, sea la de los cholos que viajan con él a Cartagena. Hostos se sorprende de ver cómo los cholos convierten el buque en feria, y disfruta sobre cubierta de sus bailes y cantos, confundiéndose con ellos.

En Perú, por otra parte, se detiene a observar inquisitivamente la situación de las poblaciones incas y también la de los esclavizados chinos, totalmente marginados de la vida de la república. Su indignación arranca chispas. En Chile, no escapan a su atención los promancaes y los araucanos, los mapuches, huasos y rotos, y la situación de opresión y subordinación de la mujer. En Argentina, serán los gauchos y los inmigrantes. Aunque no le era ajena desde niño en Puerto Rico, en Brasil, lo escandalizan las maneras practicadas allí de la esclavitud africana.

En todo ello, dicho sea un tanto al margen de estas observaciones, Hostos está defendiendo los derechos de todas las poblaciones, marginadas, desamparadas y oprimidas, a integrarse en la vida de la república, es decir, a la democracia, que no puede existir sin la participación de todos. En esta solidaridad con los condenados o “desamparados” de la tierra, Hostos no deja de incluir, siquiera como un señalamiento en su Tratado de moral, la explotación que practican las grandes potencias europeas en las infinitas comunidades y culturas de cada rincón del planeta. Ese ejercicio imperialista lo indigna.

En este deslinde de identidades múltiples no debemos dejar de lado que, en el caso de Hostos, estamos ante una figura que se destacó en diferentes disciplinas intelectuales y que exploró muchas otras. Se destacó, tanto en el estudio de la disciplina, como su práctica, en la política, la filosofía –ética y lógica–, la sociología, la pedagogía, el derecho –penal y constitucional–, la geografía evolutiva y la política, la historia de las civilizaciones semítica y china, la gramática, la literatura, la crítica. Abordó también la sicología, ciencia en ciernes. Con lo anterior queremos decir que fue un historiador, un político, un geógrafo, un escritor, un sociólogo, un pedagogo, entre otras cosas.

Sus vínculos con la cultura masónica no están claros, pero son indudables. El krausismo no determinó en el Hostos definitivo una creencia en dioses, como en cambio, sí se manifiesta en el Hostos joven madrileño.

En el caso de las experiencias vitales del individuo, otro tanto. Es famosa, en ese sentido, su definición del “hombre completo”, es decir, del ser humano que reúne en sí mismo todas las edades, y las facultades y características que las definen: niño de corazón, adolescente de fantasía, armonía viviente de razón, sentimiento y voluntad, mediador entre el racionalismo excesivo y el pasionalismo.

El “Diario” refleja el desarrollo de un carácter fluido. El joven Hostos es un hombre solitario y de emociones intensas, con tendencia a la depresión, el autocastigo, seguido de la exaltación. Está constituido de “opuestos”. “Mal, mal, mal”, se repite. Es época en la que repercuten con intermitencias alusiones a motivos religiosos que luego se desvanecerán. El Hostos maduro da la espalda a esa dimensión de nuestra cultura.

Sorprende que la vinculación de Hostos con la cultura y los problemas de cada país que visita y de cada comunidad marginada que conoce lo mueva a la aspiración de “serlo todo a un mismo tiempo”: antillano por la América latina, latinoamericano por las Antillas; peruano, colombiano, chileno, argentino, ecuatoriano, boliviano, paraguayo, como pudiera serlo el mejor de sus patriotas. Y aun añade, además: indio, chino, huaso, roto y gaucho.

Quizás acercándose o evocando, con conciencia o sin ella, los predios del pensamiento de Prouhdon, Hostos siempre opta por los “desamparados” y los “desheredados”. Concurrente con sus afectos, aboga por cholos, indios, chinos, gauchos, y con particular denuedo, por los esclavos. A propósito de la esclavitud en Brasil, Hostos, mucho más allá de la mera abominación moral y humana, repasa matemáticamente, y en términos económicos, la explotación de los esclavos incluyendo el particular sobreabuso con la mujer esclava.

En octubre de 1869, en París, Hostos asiste a una “reunión de pueblo”. Son los tiempos revolucionarios que preludian la Tercera República y que vienen de las oleadas de un fuego sofocado y vuelto a arder desde el 1848. En esa reunión se habla de “ciudadanos”, y mientras Hostos describe “los pocos vestidos burgueses”, las abundantes gorras de obreros, se discute de la libertad y derechos de los obreros, de las huelgas, de la cuestión social, del llamamiento a la fuerza, a las armas, del ruido de un pueblo “dueño” de sí mismo, de un orador que se declaró comunista.

Se relacione o no con lo anterior, Hostos muestra conocimiento de los acontecimientos revolucionarios que a fin de siglo sacuden y se ciernen sobre el pueblo eslavo y, augurando ríos de sangre en el siglo XX, señala la futura lucha por la libertad que empezará “a resolver el problema moderno de la Industria: propiedad para todos; trabajo para todos; producción y consumo para todos”. Hostos no le da nombre a este sistema, pero los lectores podrán reconocerlo.

No hay que olvidar, por otra parte, que también hay en Hostos un espacio reiterado y medular que corresponde a la familia de su niñez. En ese espacio habita la veneración perenne de su madre que evoca afligido en cada aniversario de su muerte. Su padre, en segundo lugar, que lo auxilia continuamente y de cuyas penurias se compadece. Sus hermanos y hermanas, perdidos, uno a uno, a lo largo de su vida. Y tras la esposa e hijos antes mencionados, sus reiterados conatos de amor.

Mas, de la inmensa heterogeneidad humana que lo acompaña, Hostos, asentado como vivió en la historia heroica de la América nuestra, también se traslada mentalmente a la época de la conquista y colonización, para sentirse, según dice, “Bayoán, Caonabo, Hatuey, Guatimozín –Cuauhtémoc–, Atahualpa, Colocolo”.

Finalmente, una de las más estremecedoras identidades que asume por transferencia Hostos, está retratada de manera muy elocuente y lírica en la escena que refiere y con la cual culmina su discurso “El propósito de la Normal”. Cuenta Hostos que ve pasar por la puerta de la escuela Normal una campesina que, doblando la rodilla, se persigna y ora ante el “templo de la verdad”. Con evidente emoción, Hostos ve en ella la “personificación de la sociedad de las Antillas”, su derrotero más encarecido.

* (2007). El presente trabajo es un resumen de otro más amplio escrito como introito a una recopilación nuestra de ensayos sobre Hostos que desearíamos ver publicado un día.

Publicado en: http://www.80grados.net/hostos-una-figura-poliedrica/

Arranca siembra de árboles en honor a Oscar López

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Arranca siembra de árboles en honor a Oscar López

La organización “33 en 33 X Oscar”, una de las diversas organizaciones que impulsaron la excarcelación del independentista Oscar López Rivera, y la Fundación Casa Albizu arrancaron hoy la jornada “Árbol de la libertad: sembrando patria”.

Barack Obama usó el pasado 17 de enero su poder ejecutivo para conmutar la pena de López Rivera tres días antes de abandonar la Casa Blanca y de pasar el bastón de mando, el viernes 20 de enero, al presidente electo, Donald Trump, y conmutó su condena a prisión, que expirará el próximo 17 de mayo.

Según en un comunicado de prensa, el propósito de la cita, que arrancó en el Bosque Urbano de San Sebastián, municipio natal de López Rivera, es sembrar árboles autóctonos de Puerto Rico, en cada uno de los 78 municipios.

Los árboles estarán acompañados de una placa alusiva al tipo de árbol e incluirá “la gesta patriótica-libertaria” de López Rivera.

Los organizadores de la cita de este sábado exhortaron a los residentes de cada uno de los municipios de la isla a participar en esta gesta, tal y como lo hicieron en las caminatas a favor de la excarcelación de López Rivera.

“Dichas caminatas tuvieron como resultado la incorporación de miles de personas reclamando su excarcelación, la cual pronto se convertirá en realidad”, indicaron.

La hija del independentista, Clarisa López Ramos, López Rivera puede ser liberado antes de mayo de una prisión en el estado de Indiana porque ya cuenta con una dirección residencial y puesto de trabajo.

López Ramos sostuvo que su padre viviría con ella en su residencia en la capital puertorriqueña y que trabajaría como gestor comunitario en el Municipio de San Juan, bajo la Administración de la alcaldesa Carmen Yulín Cruz Soto, una de las promotoras por la excarcelación de López Rivera.

López Rivera fue detenido en 1981 y condenado a una pena de 55 años de cárcel por conspiración sediciosa, entre otros delitos, a los que se añadieron posteriormente otros 15 años en 1987 por un intento de fuga.

Puerto Rico es territorio estadounidense desde 1898 y se define como Estado Libre Asociado a ese país, con Constitución propia y con un importante grado de autonomía, aunque EE.UU. se reserva apartados como defensa, moneda, inmigración y aduanas, entre otros.

La ley de EE.UU. imputa el delito de conspiración sediciosa cuando dos personas o más en cualquier estado, territorio o jurisdicción de su país conspiran para derrocar o destruir por la fuerza el Gobierno.

En 1999 el entonces presidente de EE.UU., Bill Clinton, conmutó la pena de López y varios integrantes de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), pero este rechazó la oferta en reclamo de la liberación de otros compañeros.

Publicado en: http://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/arrancasiembradearbolesenhonoraoscarlopez-2285482/

San Juan de la Cruz, un poeta en la noche (a los 425 años de su muerte)

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Xabier Pikaza

San Juan de la Cruz (1542-1591) es quizá el mayor poeta y testigo del amor en la tradición de occidente. Su obra tiene un fondo judío: puede interpretarse como un comentario al Cantar de los Cantares. Algunos de sus elementos se inspiran en la tradición platónica, tal como ha sido recreada por los renacentistas italianos e hispanos de los siglos XV y XVI.

Pero, en un sentido estricto, san Juan de la Cruz es un cristiano contemplativo, alguien que ha traducido la experiencia de la encarnación y la pasión del Dios en Cristo en símbolos de amor. Un poeta en la noche, un testigo de la luz y la Palabra, más allá de todos los silencios, en medio de todas las oscuridades. Buen día a todos sus amigos.

1. San Juan de la Cruz ha elaborado una cristología del amor encarnado. En su punto de partida está el misterio de la Trinidad, entendida como encuentro de amor del Padre y del Hijo (Amado y Amante) en el Espíritu (que es el mismo Amor).

«Como Amado en el Amante / uno en otro residía. / Y aquese Amor que los une / en lo mismo convenía / con el uno y con el otro / en igualdad y valía. /Tres personas y un Amado / entre todos tres había. / Y un Amor en todas ellas / un Amante las hacía. /Y el Amado es el Amante / en que cada cual vivía, / Que el ser que los tres poseen /cada cual le poseía» (Romance 21-34).

El ser de Dios es amor, unión de Amado y Amante, en reciprocidad completa, que brota del Padre y se expresa en el Hijo, para tornar nuevamente al Padre. En ese contexto, las dos experiencias más significativas (de padres/hijos y amantes) se acaban identificando: Dios es comunión engendradora (Amor de Padre-Hijo), siendo encuentro dual [Amor esponsal]. Desde ese fondo se entiende la encarnación del Hijo de Dios, entendida de un modo esponsal.

«Una esposa que te ame / mi Hijo darte quería, /que por tu valor merezca / tener nuestra compañía. /Y comer pan a una mesa / de el mismo que yo comía» (Romance 77-81).

Para desposarse con su esposa humana, el Hijo de Dios tiene que encarnarse y nacer entre los hombres: “Así como desposado / de su tálamo salía, / abrazado con su esposa, / que en sus brazos la traía” (Romance 289-291). Desposorio del hombre y Dios: eso es la encarnación.

2. San Juan de la Cruz ha elaborado una cristología del amor pascual, entendiendo la Cruz de Jesús como muerte en amor (por amor), más que como resultado de un conflicto social o como sacrificio expiatorio del Hijo de Dios, que aplacaría la ira de su Padre. La muerte de Jesús no es una consecuencia de la ira de Dios, ni castigo impuesto para expiación sobre su Hijo, sino experiencia radical de amor. No ha venido al mundo para imponer su ley a la fuerza, sino para vivir en forma humana el mismo amor divino, que es generosidad originaria, donación gozosa. No ha muerto simplemente porque unos hombres le han matado, sino por entrega de amor, como destaca el poema del Pastorcito crucificado. Jesús llora y sufre en la cruz porque los hombres le han rechazado:

«Que sólo de pensar que está olvidado / de su bella pastora, con gran pena / se deja maltratar en tierra ajena, / el pecho de amor muy lastimado». (Un pastorcico 3).

Dios es amor y así, por amor, muere Jesús, porque los hombres (que son su verdadera esposa) no responden a la llamada de su amor divino.

3. La trama del Cántico Espiritual. Amor de Dios, amor de hombre. Desde los rasgos anteriores, retomando de una forma genial los motivos del Cantar de los Cantares, ha escrito y comentado Juan de la Cruz uno de los poemas de amor más importantes de la historia de occidente, vinculando de modo inseparable a Dios y al hombre.

(a) Dios es amor enamorado, que vive en sí viviendo fuera de sí, en un “fuera” que no es exterioridad sino interioridad compartida. La Cábala judía había supuesto que Dios se retiraba, suscitando en su interior un tipo de vacío, para que pudiera surgir de esa manera el mundo, la historia de los hombres. En contra de eso, con la tradición cristiana, San Juan de la Cruz supone que Dios es amor enamorado y que de esa forma se abre hacia el Amado, no para perderse allí, sino para desplegar en el tiempo de los hombres su historia de amor eterno, es decir, la Trinidad.

b) Existiendo en Dios, el hombre es también un despliegue personal de amor. No nace por ley, ni por capricho de Dios o de los dioses, ni por fatalidad, sino como esposa o dialogante de amor del mismo Hijo Divino (hijo del Dios enamorado), a quien su Padre dice: “una esposa que te ame, mi Hijo darte quería, que por tu valor merezca tener nuestra compañía…” (Romance 77-78). Así brota el hombre, inmerso en la misma relación de amor de Dios. Brota en un espacio de finitud, dentro del tiempo que pasa y que tiende a perderse. Pero, en otra perspectiva, brota al interior del ser divino, como alguien que puede ser “Dios en el tiempo” (alguien diría “un dios pequeño”), por encima de todos los posibles esquemas de una ley que le dice y le marca su realidad desde fuera.

4. Una metafísica de amor. Al situarse en esta perspectiva, San Juan de la Cruz ha superado una ontología de la sustancia (plano griego), lo mismo que una filosofía moderna del pensamiento y de la voluntad, para presentar al hombre, desde una perspectiva metafísica, como relación de amor, como un viviente que sólo existe y se mantiene en la medida que se entrega y relaciona, desde y con los otros, vinculando de esa forma esencia y existencia, ser y hacerse, intimidad y encuentro interhumano. Sólo al interior del Dios enamorado podemos hablar de un amor de hombre pues el hombre no existe encerrándose en sí mismo (como sujeto de posibles accidentes, ser explicado y definido por sí mismo), sino sólo recibiendo el ser de otros y abriéndose a ellos, viviendo así en la entraña del mismo ser divino (que es relación de amor, encuentro de personas).

Más que animal racional o constructor de utensilios, pastor del ser o soledad originaria, el hombre es auto-presencia relacional, ser que se descubre en manos de sí mismo al entregarse a los demás, en gesto enamorado de creatividad y vida compartida. El hombre sólo existe de verdad (sobre la naturaleza cósmica, desbordando el sistema social) en la medida en que se entrega y/o regala su vida, compartiendo su misma realidad con otros hombres. Así podemos decir que es lo más frágil: no es una “cosa” objetiva, independiente de lo que ella sabe y hace, sino presencia amorosa. Pero, siendo lo más frágil, el hombre es lo más fuerte: es presencia en relación, es amor compartido. Así pasamos de la “ontología de la sustancia”, propia de un mundo en el que Dios se identifica en el fondo con el Todo, a una metafísica del amor, es decir, la relación y la presencia mutua. No hay primero persona y después relación de amor, pues el hombre sólo es presencia (auto-presencia, ser en sí) en la medida en que se relaciona, de tal manera que se conoce conociendo a otros (desde otros), desde el Ser que es Dios, a quien descubre como trascendencia amorosa.

5. Lo primero es el encuentro de amor. No existe primero el ser propio y después la alteridad, porque en el principio de mi ser (del ser de cada uno) se expresa el ser de Dios que es alteridad y presencia radical de amor (que se nos revela a través de los demás). De esa manera, existiendo en Dios, siendo presencia suya, también nosotros somos presencia relacional. Eso significa que no podemos crearnos de un modo individualista, para ser dueños de nuestra vida por aislado, en gesto posesivo, como sujetos absolutos.

Siendo en el amor de Dos, los hombres no somos ni sujetos ni objetos separados, sino presencia relacional. Eso significa que somos por amor, porque nos han mirado y llamado a la vida: puedo decir “soy” porque alguien me ha dicho que sea. En el principio no está el “yo pienso” (Descartes), ni el “yo actúo” (Kant), sino la palabra más honda de aquel que me dice ¡Vive, tú eres mi hijo, eres mi amigo, siento tú mismo!. Sólo tengo acceso a mi propia identidad como un ‘yo’ en la medida en que existo (alcanzo mi propia identidad) al interior del Dios enamorado, es decir, al interior de Aquél que me llama y me ama. No existo como sustancia independiente, sino como destinatario de una relación de amor. Soy porque me han llamado.

6. Aceptación mutua: nos hacemos ser. En ese fondo, San Juan de la Cruz ha elaborado implícitamente una “fenomenología del enamoramiento creador”, destacando el gozo y tarea de la vida compartida, como algo que desborda el nivel de la ley donde nos sitúan los sistemas legales del mundo. Para el sistema no existe un verdadero tú, ni un yo en sentido estricto. Tampoco existimos nosotros en cuanto personas, portadoras de un amor compartido.

El sistema sólo conoce estructuras y leyes intercambiables, al servicio de los intereses del conjunto. Por el contrario, la vida humana es siempre encuentro concreto de personas. Cada uno se deja liberar (nace a la vida humana) por el don del otro, de tal forma que podemos afirmar que el hombre no es ya naturaleza, sino gracia (un ser sobrenatural); tampoco es cultura, simple momento de un sistema económico-social. El hombre es gracia de amor, encuentro personal. Desde ese fondo se puede presentar la gran alternativa: o el hombre vive en diálogo de amor con los demás, en un nivel donde la vida es gracia (regalo) o se destruye a sí misma. Este proceso de liberación o surgimiento hace que la vida humana deba interpretarse como regalo.

7. Curación de amor. Desde las observaciones anteriores se entiende y puede interpretarse el Cántico Espiritual de san Juan de la Cruz, que ofrece una de las fenomenologías de amor más perfectas de occidente, una obra que habría que comentar estrofa por estrofa, verso a verso. A modo de ejemplo citamos las palabras que dicen: “Mira que la dolencia de amor, que no se cura sino con la presencia y la figura» (Cántico Espiritual 11).

En este contexto ha desarrollado san Juan de la Cruz una preciosa reflexión sobre el amor y la salud.

«La causa por que la enfermedad de amor no tiene otra cura, sino la presencia y figura del Amado, como aquí dice, es porque la dolencia de amor, así como es diferente de las demás enfermedades, su medicina es también diferente. Porque en las demás enfermedades – para seguir buena filosofía – cúranse los contrarios con contrarios; mas el amor no se cura sino con cosas conformes al amor.

La razón es porque la salud del alma es el amor de Dios, y así, cuando no tiene cumplido amor, (el alma) no tiene cumplida salud, y por eso está enferma. Porque la enfermedad no es otra cosa, sino falta de salud, de manera que cuando ningún grado de amor tiene el alma, está muerta; más cuando tiene algún grado de amor de Dios, por mínimo que sea, ya está viva, pero está muy debilitada y enferma por el poco amor que tiene; pero cuanto más amor se le fuere aumentando, más salud tendrá, y cuando tuviere perfecto amor, será su salud cumplida» (Comentario al Cántico B, 11). El tema del amor como salud integral constituye uno de los motivos de reflexión más importantes de nuestro tiempo.

Bibliografía

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14 de diciembre de 2016

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