2da Ronda de Reseñas: Pérez Álvarez, Eliseo. The Gospel to the Calypsonians: The Caribbean, Bible and Liberation Theology. México: El Faro, 2004.

 

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Nos reunimos en la Iglesia Luterana Divino Salvador en Cataño, Puerto Rico, durante el 6to Domingo de Pascua que caía el 16 de mayo de 2004, con el objetivo de realizar la 2da ronda de reseñas del libro: Pérez Álvarez, Eliseo. The Gospel to the Calypsonians: The Caribbean, Bible and Liberation Theology. México: El Faro, 2004.

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Algunas pinceladas de lo que dije:

Los Indios Nativos Americanos tienen 4 principios básicos:
Hablar desde el corazón
Escuchar con el corazón
Ser concisos y
Ser espontáneos

En mis años que tengo el gusto de compartir ideas con el teólogo y filósofo Eliseo Pérez Álvarez puedo decir que es muy parco al hablar, prefiere acallar humildemente su ego para tener acceso a las cruces y sabiduría vivencial de las demás personas. Pero cuando habla te conduce a: la risa, la reflexión honesta y asumir posturas. Sus planteamientos son simples y concisos como sus palabras, pero de unas profundas bases teológicas y filosóficas en las que en todo momento procura hacer entendible lo que conlleva ser realmente cristianos y hacedores del Reino de Dios desde el presente, en nuestra tierra. Su vasto conocimiento no le ha impedido ser un hombre sensible, embromón, accesible y creativamente espontáneo. Eliseo como buen descendiente indígena de la tierra azteca cumple con los cuatro principios de los indios. Su libro refleja su ser, sus opciones, sus preocupaciones y lo que sencillamente le molesta.

En su segundo libro de sermones es explícito su énfasis de que las iglesias re-lean el texto bíblico desde el contexto sociológico en el que se vive, sin el característico menosprecio de nuestras raíces. […] nos reta a ampliar nuestra limitada visión cartográfica aprendida. Haciendo esto, busca validar las otras culturas, modos de pensar, amar, hacer, predicar, adorar, comer, bailar, cantar y vivir.

Es su intento de Re-formarnos el pensamiento de manera creativa al invitarnos a “aprender a desaprender” el programado y acostumbrado diskette mental y re-construirnos nuevamente, según los valores innegociables del Reino: la vida, la dignidad humana, la solidaridad, el amor y los derechos humanos.

El libro es una joya homilética no sólo para el Caribe, sino para toda Latinoamérica por su pertinencia social, teológica y pastoral en los tiempos que vivimos.

Su obra nos alecciona en muchos tópicos de los cuales sólo voy a mencionar algunos: en ver con sospecha la historia escrita y dicha por los poderosos; a reorientar el mapa bíblico y hermenéutico, y a su vez, aterrizar nuestra cielografía y el Reino de Dios; en celebrar y aprehender la diversidad, porque Dios nos ha creado diferentes y con carismas distintos con el propósito de mostrar que en sus moradas cabemos todos; a validar a que soñemos… un mundo mejor; a ser y pensar diferente; a ser tal cual somos: originales; a ser holísticos en nuestros discursos teológicos y pastorales; que el pecado es la pérdida de identidad personal e histórica; que el diablo no es una persona, sino todo aquello que tiende a dividir, separar, excluir; que el amor, la solidaridad, el compromiso, la aceptación, une; la apatía, el odio, el miedo, la ignorancia y la tolerancia, divide.

El autor se posiciona con los perdedores del mundo, como Jesús en su tiempo, para promover la libertad, el amor, la solidaridad comunitaria por la esperanza de otro mundo utópico, del Reino de Dios. El subvierte el orden actual por el orden divino, es un desobediente civil y eclesial para ser un agente social de consciencia transformadora por su obediencia a Cristo. Más aún, al Reino. Eliseo es un profeta de Dios en nuestros tiempos.

Como profeta es un hombre de una aguda sensibilidad para discernir los argumentos que acarrean división, exclusión y muerte. Y con valentía se posiciona para denunciar y anunciar, como buen teólogo de la cruz, con nombre y apellido las potestades del mal sin cansarse de repetir lo mismo en beneficio de devolverle la dignidad a todas las personas atropelladas, silenciadas y vejadas de nuestras iglesias y sociedades.

El libro del Dr. Pérez se puede ubicar bajo la sombrilla de la Teología de la Liberación y variadas teologías contemporáneas, la Teología Feminista Latinoamericana, la Afro-Americana, la Indígena, la Ecuménica y la tan invisibilizada Teología Queer.

Eliseo des-invisibiliza la homofobia eclesial. El autor es de los pocos y atrevidos pastores latinoamericanos que ha escrito a favor de las minorías sexuales dentro de nuestro contexto marcadamente machista y heterosexista. Lo hace con audaz valentía con el propósito libertario de restaurarnos nuestra dignidad de personas en el común seguimiento de Jesucristo, sin coartar nuestra sexualidad o nuestra fe. Desde hace unos años el Dr. Luis Rivera Pagán viene anunciando que las iglesias deben tomar carta en el asunto y asumir posturas liberadoras e igualitarias con nosotras y nosotros. Eliseo con esta obra se suma en el anuncio liberador de las Buenas Nuevas a la Comunidad Queer de manera pública y por escrito.

Eliseo me ha abierto la puerta para que no me quede en el silencio y la negación. Y estoy aquí como lesbiana y cristiana tomando el lugar que me corresponde en la Casa de Dios como su hija amada. Ese es uno de mis dones y mis cruces, por ende, la lucha que me pertenece a mí batallar, pero junto a la Comunidad LGBTT y aliad@s: buscar espacios igualitarios en las iglesias para la Comunidad Queer en todos los ministerios, incluyendo la pastoral. Las personas homoeróticas no queremos más tolerancia apática y jerárquica, deseamos la aceptación e inclusividad solidaria real de todo nuestro ser, como también bautizados en el Espíritu de Dios. Eliseo en sus sermones, “Third Sex Christians” y “Liberating News for Queers” nos da nombre, nos da rostro, nos hace persona y nos hace dignos como criaturas de Dios.

El corazón de Eliseo se ha desnudado con esta excelente obra y muestra lo que el calendario litúrgico nos dice hoy en el Evangelio de San Juan (14:23, 27): “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada con él”. Y como fiel y valiente discípulo de Jesucristo habla y liberta sin miedo. A su vez, como hijo de su tierra mexicana también cumple con los 10 Mandamientos Indígenas, Eliseo:

Permanece cercano al Gran Espíritu
Muestra gran respeto a sus semejantes
Asiste y es solidario con quien lo necesita
Es verdadero y honesto en todo tiempo
Hace lo que sabe es su deber
Busca no sólo a las personas íntegras y sanas, sino a las que están en proceso de sanar
Trata la Tierra y todos sus habitantes con respeto
Asume total responsabilidad de sus palabras y actos
Dedica sus esfuerzos al Gran Bien Común
Trabaja en equipo para el bien de toda la humanidad

Pastor, maestro y amigo, gracias por tu modelaje de la orto-doxia y la orto-praxis cristiana, por tu anuncio y denuncia, por tus categorías filosóficas y tu teología de la cruz liberadora, por tu centralidad en la mesa tanto eucarística como en la mesa diaria, por devolvernos la historia silenciada, por tu calidad humana, por tu alma indígena y caribeña y por tu contínua opción por los perdedores del mundo como Dios lo hizo. Que viva el Jammin, el Jamar (comer) y el Calipso! Que Dios te continúe bendiciendo tanto a ti como a Gina. Y a echar pa’ lante que en el cielo/tierra hay fiesta hoy.

P.D.: Me antecedí a la decisión de inclusividad de la ELCA (EE UU) por varios años. Además, las fotos son una copia de las originales, pero al tener gloss estábamos arropadxs por la luz y pierden visibilidad, también añadí las que tenía el documento original.

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Marcella Althaus-Reid: Santa de una espiritualidad sexualmente encarnada

Marcella Althaus-Reid fue una gran teóloga queer cuyos libros incluyen La Teología Indecente (2000) y Il Dio Queer (2003). Nacida en Argentina, se convirtió doblemente en la primera profesora de teología en toda Escocia y la primera mujer designada en una cátedra de teología en la Facultad de Teología de la Universidad de Edimburgo, Escocia, en 2006. Mantuvo ese puesto hasta que murió — a los 56 años de edad — el 20 de febrero de 2009, hace cinco años. He aquí una reflexión sobre su vida y obra de un docente e investigador que la conocía personalmente.

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Marcella Althaus-Reid

(Rosario, 11 de mayo de 1952 – Edimburgo 20 de febrero de 2009)

Marcella Althaus-Reid: Santa de una espiritualidad

sexualmente encarnada

Por Hugo Córdova Quero

Es difícil hablar de personas que han partido recientemente de esta vida como “santas” y “santos”. Generalmente, la idea popular es que alguien que es considerada/o santa/o vivió muchos siglos en el pasado. Hay una necesidad de “normalizar” y de “esterilizar” sus vidas a fin de que sean casi “perfectas”, y la distancia temporal logra este efecto. Si esta es la regla por la que la vida y obra de Marcella Althaus-Reid debe ser medida, entonces nos encontramos frente a alguien que difícilmente pueda ser colocada dentro de tal armario. Si hay algo que Marcella hizo en su vida fue salir de los armarios que tanto la cultura y la sociedad como la religión y la teología nos han impuesto a través de siglos de historia del Cristianismo.

Sin embargo, hay otro tipo de “santidad”, que no se rige por la perfección sino por su opuesto, es decir, la imperfección, la fragilidad y la potencialidad. Las famosas palabras de San Pablo “Mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad” (2 Co 12.9b) y “Llevamos ese tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios” (2 Co 4.7) son una guía a este respecto. Las santas y los santos no son super-heroínas y super-héroes que pueden hacer de todo, sino que, por el contrario, son personas que encarnaron/encarnan lo más profundo de nuestra humanidad, que no es perfecta, y que solo en su contacto con lo divino se potencia. América Latina testifica de innumerables santas y santos populares que encarnan precisamente esta “santidad desde el reverso”. Marcella se inscribe en esta tradición popular.

Marcella nació en Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina, el 11 de mayo de 1952. Si bien creció en la tradición Católica Romana, en su adolescencia conoció la Iglesia Evangélica Metodista Argentina. Inspirada por esa tradición, cursó estudios de teología en el Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos (ISEDET) en Buenos Aires, Argentina. Luego realizó su doctorado en la Universidad de San Andrés en Fife, Escocia.

Marcella es mayormente conocida por su teología indecente, que da título también a su primer libro publicado en el año 2000 en inglés y en el año 2005 en castellano. En ese libro afirma:

El paradigma es un paradigma indecente, porque desnuda y revela sexualidad y economía al mismo tiempo. Para conocer nuestra sexualidad no sólo necesitamos una teología indecente que pueda alcanzar al núcleo de las construcciones teológicas, en la medida que éstas hunden sus raíces en las sexuales, también la necesitamos porque las verdades teológicas son moneda dispensada y adquirida en mercados económicos teológicos (2005: 34).

En otras palabras, esta cita nos confronta con la materialidad de la construcción teológica, la cual está íntimamente relacionada a lo corporal, lo sexual y lo relacional pero que, debido a un proceso de hacer de la teología un elemento de decencia — entendiendo decencia como control y normatividad—, ha sido usado para espiritualizar esas áreas. Nada más lejos de la obra de Marcella. Para ella, la santidad no viene solamente por “oir la Palabra” (Rom 10.17), sino por nuestras propias experiencias, incluidas — o debiera decir, mayormente — nuestras experiencias sexuales:

¿Por qué hacer una teología de historias sexuales? ¿No es demasiado particular o en exceso centrada en el «ámbito privado» de la persona? La respuesta es no, porque la sexualidad no se queda en la casa o en el dormitorio de un amigo, sino que penetra nuestra vida económica, política y social. La teología ha sido siempre un gran discurso teórico sobre heteronormatividad, que rige las relaciones sexuales en casa y en las esferas publicas de la vida (2005: 188).

Una forma de hacer esto es poniendo en relieve las historias sexuales ya sea mediante la lectura de la Biblia desde lo sexual o a través de escuchar los relatos de los amantes como una revelación divina. La espiritualidad de Marcella se nos despliega como una religiosidad que encarna todo lo humano, no solo aquellas áreas consideradas socialmente como “decentes”. En esto, Marcella sigue fielmente a los Padres Capadocios, especialmente a Gregorio de Nacianzo (330-390 d.C.) quien afirma: “(…) lo que [Cristo] no ha asumido, no ha sido salvado, porque él ha salvado lo que ha asumido también en su divinidad” (Ep. 101). Una espiritualidad encarnada debe serlo también sexualmente. De lo contrario, la salvación no es efectivamente alcanzada. Marcella nos guía, pues, en pos de esta espiritualidad que no nos hace “cercenar” nuestra sexualidad sino todo lo contrario, ofrecerla como camino hacia la santidad. Su teología indecente es una verdadera teología queer que ha abierto las puertas de los armarios de nuestras tradiciones y prejuicios y nos llama proféticamente a salir fuera de ellos en pos de la liberación.

Prolífica escritora, docente y conferencista, Marcella publicó tres libros de su autoría, editó ocho colecciones en donde le dio la oportunidad a nuevas y nuevos pensadores para dar a conocer su producción académica, y publicó más de cincuenta artículos y capítulos en revistas académicas y libros. Sin embargo, a pesar de su incansable dedicación académica, Marcella siempre tuvo tiempo para nutrir su espiritualidad y cultivar sus amistades. Tuve el privilegio de conocer su obra cuando cursaba mi maestría en el Graduate Theological Union en Berkeley, California. Luego de nuestros primeros contactos, rápidamente nos hicimos amigos y siempre me sorprendí que en medio de su atareada vida académica, ella dedicara espacio importante para cultivar nuestra amistad. Fue ella quien me invitó a publicar mi primer artículo en una revista académica. Cuando el artículo fue publicado y le escribí para agradecer todo su apoyo, ella me contestó:

Hugo, cuando yo estudiaba teología, por ser mujer y por pensar de manera diferente, mucha gente no logró comprenderme. Fue difícil. Me costó mucho progresar en mi carrera. Yo creo en tu trabajo, por eso lo apoyo. Cuando vos seas conocido, prométeme que harás lo posible para solidarizarte con otros que también estén como nosotros “en la lucha.” Solo así construiremos comunidad, solo así haremos liberación.

En estas palabras comprendí por primera vez que Marcella no escribía desde su confortable silla de escritorio sino que “vivía su predicación,” que ella misma encarnaba cada una de sus palabras. Su vida siempre fue una constante lucha en medio de la cual nunca perdió la frescura de saber lo que es estar viva y de que siempre hay posibilidad de que las cosas cambien para bien. Aunque en Argentina no encontró su espacio —bien dicen las Escrituras que nadie es profeta en su tierra (Mt 13.57)—, ella nunca dejó de lado sus raíces ni su alegría. Para quienes tuvimos el privilegio de conocerla, de una u otra manera, ese sentido de que la vida vale la pena ser vivida, pero que para vivirla hay que lucharla, era una marca distintiva de su vida, fe, espiritualidad y obra, además de un aliciente en nuestra amistad.

El fallecimiento de Marcella el 20 de febrero de 2009 en Edinburgo, Escocia, dejó un vacío profundo tanto en su familia y en quienes la conocíamos como en el mundo académico donde su voz profética emergió como un ícono de las teologías queer. Marcella era mi querida amiga e integrante de mi comité doctoral en el Graduate Theological Union, aunque falleció un mes antes de la defensa de mi tesis doctoral. Han pasado cinco años desde que ella no está más con nosotros y realmente la echo de menos. Echo de menos nuestras conversaciones, con esa mezcla de filosofía y risas, de profundidad intelectual y de sensibilidad ante las situaciones más humanas de la vida cotidiana. Siempre tuvo una palabra de consuelo para guiarme en mi formación académica. Siento que con su muerte emerge el mismo sentimiento que tengo al leer el testimonio de los Evangelios sobre la experiencia de las y los discípulos frente a la muerte de Jesús. Ese sentimiento cuestionador de por qué las personas buenas mueren pronto. Sin embargo, rápidamente me surge la conexión con la resurrección, no como un dogma que haya de ser creído y repetido porque simplemente me ha sido enseñado, sino porque es la esperanza que atesoro de que en Dios, de alguna manera, de algún modo, volveremos a vivir otra vez en comunidad. De esto Marcella supo escribir en su libro De la Teología Feminista a la Teología Indecente (2004):

El hecho es que la resurrección de Jesús fue también un evento comunitario: mujeres y varones fueron testigos de como él volvió de la muerte, caminó entre ellos y continuó el diálogo que existiera antes de su crucifixión. Cada muerte cambia la vida de quienes sobreviven, porque algo de su humanidad les es removida. Por lo tanto es legítimo pensar que, comenzando con la resurrección de Jesús, toda una comunidad de personas que sufrió su pérdida cuando él fue crucificado, volvió a la vida. Sus ojos fueron abiertos en el sentido que la muerte cobró otro significado. La resurrección se transformó en paradigma, mostrándonos la durabilidad e indestructibilidad de la vida y de la justicia (2004: 113)

Marcella demostró hábilmente en su teología indecente una espiritualidad que altera e interrumpe los dictados de la sociedad y sus contrapartes en las instituciones religiosas, mientras trae a la conversación nuestras realidades e historias sexuales. Marcella, nuestra santa popular latinoamericana, nos invita a querificar y encarnar una espiritualidad que no se sorprende de encontrar a Dios en la reflexion teológica de nuestras historias sexuales que — si bien son imperfectas — revelan nuestra humanidad completa, y que — si bien son indecentes — también son sumamente místicas. La propuesta de una espiritualidad sexualmente encarnada de Santa Marcella nos seduce a abrazar nuestra propia liberación.

¡Te extraño mucho, mi santa amiga!

Referencias:

Althaus-Reid, Marcella (2004). From Feminist Theology to Indecent Theology. Londres: SCM Press.

Althaus-Reid, Marcella (2005 [2000]). La teología indecente: Perversiones teológicas en sexo, género y política. Barcelona: Bellaterra.

Gregorio de Nacianzo, Epístola 101.

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Hugo Córdova Quero, doctor en Estudios Interdisciplinarios en Religión, Etnicidad y Migración por el Graduate Theological Union en Berkeley, California, EE.UU. (2009), Magister en Teología Sistemática, Teoría Queer y Estudios Postcoloniales por el Graduate Theological Union (2003) y en Divinidad por la Universidad ISEDET en Buenos Aires (1998). Actualmente es profesor adjunto en el Starr King School for the Ministry (SKSM), en el Graduate Theological Union. Su apretada agenda incluye la redacción y traducción de artículos para el blog Santos Queer.

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Una versión en inglés de este artículo se puede encontrar en el blog Jesús in Love [Jesus enamorado] bajo el título: Marcella Althaus-Reid : Saint of a sexually embodied spirituality.

Enlaces para profundizar más sobre Marcella Althaus-Reid:

La Teología Indecente

Indecent Theology: Perversiones Teológicas en Sexo, Género y Política  (English)

Il Dio Queer

The Queer God (English)

De la Teología Feminista a la Teología Indecente

Teología de la Liberación y la Sexualidad

Bailando la teología en botas fetiche: Ensayos en honor de Marcella Althaus Reid

Más libros de Marcella Althaus-Reid

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Enlaces relacionados:

Puede dejar un mensaje respetuoso o encender una vela en el siguiente sitio: Profesora Marcella Althaus-Reid – Obituario

Recordando a Marcella Althaus-Reid, “teóloga indecente” (Santos y Mártires Queer – y otros)

En La Caminata: Remembering Marcella Althaus-Reid” by Alejandro Escalante (Indecent Theology blog)

Publicado en: http://santosqueer.blogspot.com/2014/02/marcella-althaus-reid-santa-de-una.html

 

Persistiendo: el legado de Marcella Althaus-Reid

Conferencia en Buenos Aires honra la memoria de la teóloga argentina Marcella Althaus-Reid

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Del 9 al 11 de julio se reunieron en el Instituto Universitario ISEDET, en esta ciudad, un grupo de cientistas sociales y de la religión para honrar la memoria de la teóloga argentina Marcella Althaus-Reid.

Buenos Aires, sábado, 20 de julio de 2013

por Hugo Córdova Quero para ALC

La conferencia, organizada por Postcolonial Networks, GEMRIP y el Instituto Universitario ISEDET, contó con la asistencia de 20 participantes entre los que se destacó la presencia de una nueva generación de académicas y académicos que han hecho de la obra de Althaus-Reid su base para la tarea docente e investigativa.

Bajo el tema “Persistiendo: el legado de Marcella Althaus-Reid” participantes de Argentina, Colombia, Honduras, México y Estados Unidos iniciaron un diálogo interdisciplinario entre la teología sistemática, las teologías queer, la teoría queer, los estudios postcoloniales/decoloniales y la teología poscolonial en sintonía con la obra de Althaus-Reid. Los ponentes se centraron en temas tales como una “teología poscolonial, posmoderna y posliberadora”, una “deconstrucción de la noción de minoría como concepto colonial”, una “santidad queer”, el “movimiento de Pussy Riot en Rusia” y su conexión con una “teología indecente”, el “matrimonio igualitario en Argentina y las iglesias evangélicas”, una “relectura queer de Jueces 19 a partir de los feminicidios en Ciudad Juárez (México)”, una “ética de la perversión a partir de la indecencia como virtud”, y el “desafío epistemológico a la corporalidad de las teologías latinoamericanas”, entre otros temas.

Marcella María de los Angeles Althaus-Reid nació en Rosario el 11 de mayo 1952, hija de Ada y Alberto Althaus. Cursó el Bachillerato en Teología en el Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos (ISEDET), del cual se graduó en 1986. Recibió su doctorado (Ph.D.) de la Universidad de San Andrés, Escocia, en 1994. Esposa de Gordon Reid, con quien residía en Edimburgo, Escocia. Al momento de ser nombrada como Profesora de Teología Contextual en New College, la Facultad de Teología de la Universidad de Edimburgo, Althaus-Reid se convirtió doblemente en la primera mujer enseñando teología en una universidad escocesa y la primera profesora de teología en New College en sus 160 años de historia.

Dotada de una profunda inteligencia y poder analítico, Althaus-Reid no tardó en ser reconocida en el mundo académico como un referente de una nueva generación de teólogas y teólogos de la Liberación, especialmente luego de la publicación de su primer libro, Teología Indecente, en el año 2000. Fue este libro el que produjo un cambio de paradigma en la teología mundial, ya que su contribución fue que el cuerpo, el género y la sexualidad son fundamentales para una teología encarnacional y liberadora.

Su crítica fue que el concepto de “los pobres” que construyera la Teología de Liberación en los ‘70s y los ‘80s no solo eran varones y mujeres heterosexuales, maridos y esposas “decentes”, sino toda persona que se encuentra alienada por un sistema opresor, sea este político, económico, cultural, social, religioso, sexual o corporal. Los “indecentes” son aquellos que no encarnan los sistemas rígidos de códigos morales que, en muchos casos, han sido construidos para limitar la vida de las personas. Su denuncia sobre el papel fundamental que las Iglesias Cristianas en general, y la teología en particular, han ejercido en la opresión, represión y culpabilización de millares de seres humanos en nombre de Dios, fue una voz profética en medio del mundo académico y religioso.

Prolifera escritora, docente y conferencista, Marcella publicó dos libros de su autoría, editó ocho colecciones en donde le dio la oportunidad a nuevas y nuevos pensadores para dar a conocer su producción académica, y publicó más de cincuenta artículos y capítulos en revistas especializadas y libros.

El fallecimiento de Althaus-Reid el 22 de febrero de 2009 dejó un vacío profundo pues su voz profética emergió como un icono de las teologías queer. Con la muerte emerge el mismo sentimiento que tenemos al leer el testimonio de los Evangelios sobre la experiencia de las y los discípulos frente a la muerte de Jesús. Ese sentimiento cuestionador de por qué las personas buenas mueren pronto; sin embargo, rápidamente nos surge la conexión con la resurrección, no como un dogma que haya de ser creído y repetido porque simplemente se nos lo ha enseñado, sino porque es la esperanza de que en Dios, de alguna manera, de algún modo, volveremos a vivir otra vez en comunidad. De esto Althaus-Reid supo escribir en su libro De la Teología Feminista a la Teología Indecente:

El hecho es que la resurrección de Jesús fue también un evento comunitario: mujeres y hombres fueron testigos de como él volvió de la muerte, caminó entre ellos y continuó el diálogo que existiera antes de su crucifixión. Cada muerte cambia la vida de quienes perviven, porque algo de humanidad les es removida, por lo tanto es legítimo pensar que, comenzando con la resurrección de Jesús, toda una comunidad de personas que sufrió su perdida cuando el fue crucificado, volvió a la vida. Sus ojos fueron abiertos en el sentido que la muerte cobró otro sentido; la resurrección se transformó en paradigma, mostrándonos la durabilidad e indestructibilidad de la vida y de la justicia (2004: 113, traducción nuestra).

Para quienes asistimos a la conferencia y tuvimos el privilegio de conocer a Marcella Althaus-Reid de una manera u otra, ese sentido de que la vida vale la pena ser vivida, pero que para vivirla hay que luchar, era una marca distintiva de su vida, fe, espiritualidad y obra. Su participación activa en la Comunidad de los Cuáqueros en Escocia es una muestra más de su compromiso profundo con una vida espiritual en comunidad. Su obra y legado pervive en quienes asistieron a esta conferencia y quienes alrededor del mundo continúan “persistiendo” en que un mundo mejor es posible.

Referencia

Althaus-Reid, Marcella. 2004. From Feminist Theology to Indecent Theology. Londres: SCM Press.

El autor es Doctor en Estudios Interdisciplinarios en Migración, Etnicidad y Religión (2009) por el Graduate Theological Union, en Berkeley, California, Estados Unidos, donde también recibió su maestría en Teología Sistemática, Estudios (Post)Coloniales y Teoría Queer (2003). Egresado del Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos (ISEDET) en Buenos Aires, Argentina (1998). Profesor Adjunto en el Starr King School for the Ministry, en el Graduate Theological Union. Miembro del Grupo de Investigación Transpacífico sobre Religión y Sexualidad (EQARS). Doctorando en antropología social, tesista de la Maestría en Comunicación y Cultura Contemporánea y licenciado en Comunicación Social.

Fuente: Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC)