A l@s compas huelguistas


Por Michelle Gotay Morales

 

En general las nueve décimas partes de nuestra felicidad se fundan en la salud.

– Arthur Schopenhauer

 

En la salud hay libertad. La salud es la primera de todas las libertades.

– Henri-Frederic Amiel

 

La salud es el primer requisito después de la moralidad.

– Thomas Jefferson

 

La salud es el fundamento en el cual reposan los pueblos.

– Ramón Emeterio Betances y Alacán

 

Solo la muerte de uno de ustedes levanta una alarma social y pedagógica. Imagínensen dos. Han acontecido dos suicidios de jóvenes huelguistas de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPRRP) durante el año en curso. Mi más sentido pésame a las familias de esos jóvenes, sus allegados, amistades, profesorado y familia extendida. La UPRRP está de luto por partida doble, y duele a mares.

 

Me gradué en psicología hace algún tiempo atrás, mientras realizaba mi bachillerato de este hermoso y comprometido Recinto. Luego proseguí estudios religiosos o teológicos a nivel de maestría. Y aunque no fuese psicóloga -sin licencia- ni religiosa, respeto y valoro la vida toda. Cada vida es valiosa e imprescindible para el disfrute de ustedes mism@s y para la lucha colectiva, que les trasciende como sujetos individuales.

 

Siempre he creído que sin salud no es posible la más mínima lucha o compromiso político. La salud personal es el fundamento de las más nobles, progresistas y vanguardistas sociedades. Y aunque nuestro País esté profundamente enfermo de avaricia, codicia y poder, nosotros y nosotras que construimos una ciudad universitaria más democrática y participativa, somos quienes más salud debemos tener u obtener.

 

Debemos procurar una mayor desintoxicación de todo aquello que nos drena, de todo lo que nos hace daño y buscar cada vez más todo lo que nos da paz, salud, fuerza, creatividad, bienestar y amplitud. Cada joven, mujer u hombre, tiene unas fortalezas y unas necesidades particulares, y solo ustedes saben lo que más les gusta y añoran. Les exhorto a bucear en su interior y conectarse con esa luz y fuerza que habita dentro de sí y más extensivo, el colectivo, con quienes luchan tanto dentro como fuera de los portones de la Universidad.

 

La lucha por la UPR es bella y requiere sacrificios personales, pero nunca, nunca de su salud y su estabilidad psicológica y emocional.

 

Si alguien de ustedes necesita salir de los portones para buscar paz, háganlo sin remordimientos y sin culpa alguna. La LUCHA por la Universidad CONTINUARÁ FIRME. Pero usted tiene todo el derecho a vivir en sosiego y salud holística para el bien suyo, de su familia, de sus compas y del campus al que pertenece. Yo no acampo en el Recinto de Río Piedras, pero sí he entrado para acompañarles y luchar junto a ustedes desde el interior. Hasta ajedrez he jugado. Mi humilde experiencia ha sido que caminando por el campus, sentí un cambio temporal y espacial. Una mejor y mayor conexión mía con la naturaleza, con lo urbano, con ustedes, con la Universidad, con Dios. Una mística que respira lucha estudiantil, una mística de resistencia y ofensiva al mal gubernamental y federal. Una mística política.

 

Cuando ustedes sientan más silencio y soledad del exterior, es cuando más movimiento hay por ustedes y por la lucha. La UPR es Puerto Rico, y créanme se está moviendo cielo, mar y tierra. Jamás han estado ni estarán en soledad. Hay un mini-universo con ustedes adentro y afuera, luchando por nuestro País en conjunto.

 

Michelle Gotay Morales es teóloga luterana con estudios en psicología, y realiza estudios doctorales en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

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El legado de Fidel

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El legado de Fidel

 

Papo Coss

13 de enero de 2017

 

A los 27 años, un joven abogado, proveniente de una familia privilegiada de Biran, en Holguín, Cuba, luego de ser arrestado como el líder y conspirador principal del asalto al cuartel militar Moncada, afirmó al final de su defensa personal, que la historia lo absolvería.

A los 31, desembarcó en Santiago con 82 guerrilleros del yate Granma y a los 33 años, bajó de la Sierra Maestra en el Oriente de Cuba, con un ejército libertador de campesinos, obreros, mujeres y estudiantes, que contaron con el apoyo del pueblo organizado en el clandestinaje, en todas las ciudades. Ese movimiento popular, tomó el poder en toda la nación e instauró una Revolución Socialista, a pocas millas de las costas del imperio más poderoso que ha conocido la humanidad.

Durante más de medio siglo, Fidel Castro Ruz encabezó la Revolución cubana y soberana (1959-2006), hasta que a los ochenta años, decidió retirarse de la actividad política oficial, debido a problemas de salud y contando con el apoyo masivo del pueblo, que hoy más que nunca se identifica políticamente como Fidelista.

Fallecido a los 90 años de edad, cumpliendo su último deseo, su cuerpo fue cremado y durante nueve días de duelo oficial, millones de cubanos de todas las edades, lo acompañaron en una Gran Caravana desde la Plaza de la Revolución en La Habana, hasta el destino final, una piedra de monolito en Santiago.

Allí reposan sus cenizas, con una sencilla tarja que dice Fidel, justo al lado del monumento del apóstol de la patria cubana, José Martí. Nunca antes se había celebrado un duelo tan masivo en la historia de América Latina y el Caribe.

Más de cincuenta Presidentes, Primeros Ministros y altos funcionarios de todo el mundo, viajaron a su despedida en Cuba y muchos más escribieron notas de reconocimiento a su gesta política y humanitaria. Nunca antes en la historia, un expresidente de América Latina y el Caribe, había recibido una demostración de reconocimiento internacional de tal magnitud.

La Organización de Naciones Unidas (ONU), le dedicó una sesión póstuma, por su histórica lucha apoyando la Descolonización, el Desarme Nuclear, los procesos de Paz y su contribución universal al alertarnos sobre el Cambio Climático.

Los más prestigiosos historiadores, lo comparan con el Libertador de América, Simón Bolívar y lo destacan como uno de los dirigentes políticos más influyentes del siglo veinte. Esta realidad explica el impacto internacional de su muerte natural, luego de sobrevivir más de 600 atentados de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.

Sin pretender agotar el listado de contribuciones históricas de Fidel, ni sus cualidades de líder y conductor del pueblo de Cuba, destaco algunos aspectos que sobresalen de su formación intelectual y legado universal, de manera breve:

Primero: El pensamiento revolucionario de Fidel, que impactó a toda la humanidad, tiene su raíz en la vida y obra de José Martí, en el siglo 19, aplicado al contexto histórico del siglo 20. También están muy presentes en el ideario de Fidel, las enseñanzas de Karl Marx y Vladimir Illich Lenin, fundador del concepto lucha de clases en 1848 y de la Revolución Rusa del 1917, respectivamente.

Segundo: La influencia de la ética cristiana en su niñez y adolescencia (de 8 a 18 años) bajo la tutela de la Orden Jesuita, de la Iglesia Católica, fue parte esencial de su formación teórica. De ahí, su férrea defensa de la alianza entre cristianos y marxistas en las luchas de liberación nacional en América Latina y el Caribe, así como su relación fraternal histórica con El Vaticano. La honestidad, la compasión, la humildad y la lealtad como valores humanos esenciales, fueron siempre destacadas por Fidel.

Tercero: Su concepción de la solidaridad internacional, comprobada con el envío de decenas de miles de maestros, médicos, deportistas y profesionales a más de 60 países es un hito humanitario esperanzador. Ejemplo de ello es la creación de una escuela de medicina para jóvenes extranjeros en La Habana, símbolo de ese espíritu solidario que representa Cuba.

Cuarto: La gesta militar y política cubana, dirigida por Fidel, en apoyo a los procesos de liberación nacional de América Latina y la descolonización en Angola, Namibia y la derrota del sistema racista apartheid en África del Sur, cambiaron la correlación de fuerzas internacionales en nuestro hemisferio y en el mundo. La creación del Movimiento de Países No Alineados, tiene en Fidel sus gestores principales.

Quinto: La aprobación de una Constitución Socialista en 1976, bajo el liderato de Fidel, garantiza la participación del pueblo, de manera directa en todas las decisiones del gobierno y la elección libre de sus delegados del Poder Popular, en función de sus aportaciones a la sociedad, logrando la instauración de una democracia participativa sin precedentes, en América Latina y el Caribe.

Sexto: Los altos niveles de la calidad de la educación, los servicios de salud, el deporte y la recreación gratuita, al alcance de toda la sociedad, convierten a Cuba en una potencia cultural a nivel mundial. Esta realidad se ejemplifica en su clasificación número 48, en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la ONU y el país número 3 en América Latina y el Caribe, a pesar del bloqueo criminal de USA, que ya resulta obsoleto ante la heroica resistencia del pueblo cubano.

Séptimo: La seguridad social existente en Cuba, priorizada por Fidel, es producto sobre todo de la ausencia del narcotráfico como un problema social, lo cual garantiza un bajo nivel de criminalidad y la inexistente enfermedad de adicción a drogas. Esta realidad le permite a la sociedad cubana vivir en paz social y menores niveles de estrés que en los países capitalistas modernos.

Octavo: La advertencia mundial de Fidel, del potencial cambio climático y sus consecuencias desastrosas, como producto de la contaminación ambiental provocada por los países desarrollados, resultó una voz de alerta, décadas antes de convertirse en una prioridad internacional. Lo propio con su reclamo de no proliferación de armas nucleares y desarme, que lograron un consenso en la ONU, el Movimiento de Países No Alineados, el Foro Social Mundial y otros.

Noveno: El nivel de organización y participación ciudadana que ha alcanzado Cuba, a través de sus entidades de masas, como los Comités de Defensa de la Revolución, la Central de Trabajadores, la Federación de Mujeres, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la Federación de Estudiantes y la Organización de Pioneros José Martí, junto a sus diversas instancias políticas del Poder Popular, la Asamblea Nacional, el Consejo de Estado y el Partido Comunista, que estratégicamente visualizó Fidel, son la garantía de la unidad del pueblo, la consolidación y continuidad de la Revolución.

Pueden seguir enumerándose aportes importantes de Fidel y la Revolución Cubana, también muchos errores, pero lo que no se puede negar, es su trascendencia como líder de un pueblo educado, sano y solidario, que hoy sirve de ejemplo para la humanidad.

Si Bolívar fue El Libertador de América, me atrevo a describir a Fidel como un visionario o un iluminado, que logró convertir en realidad casi todo lo que imaginó. Su legado de sabiduría, valentía, firmeza en los principios, flexibilidad táctica, vitalidad y ternura, lo convierten ahora en un símbolo aún más poderoso.

La historia lo absolvió y con su ejemplo de vida, logró perpetuarse en el alma del pueblo cubano y de las fuerzas progresistas del mundo.

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Hostos: una figura poliédrica

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6 de enero de 2017

José Ferrer Canales veía en Hostos una figura poliédrica. Con esa expresión se refería don Pepe al rico haz de surcos desde los cuales Hostos emprendió carreras exitosas.

El hecho de que Hostos no fuera hombre de partido, grupo o secta, no lo recluye a las esquinas o los rincones. Hostos fue hombre de compromisos. Un hombre que nació escindido entre el estudio y la acción, entre las armas y letras. Desde joven coordinó sus esfuerzos libertarios desde el periodismo militante, luego desde la tribuna, más tarde desde organismos de lucha política y de estudios –clubes ligas, asociaciones–, y desde el aula, finalmente. Es decir, que su vida no fue la del marginado sino la que emerge de un sentido de servicio instigado por un deber y una moral amplios. De ese esfuerzo brotaron esas múltiples facetas de su personalidad que evoca Ferrer Canales.

Cuando en la aduana de Brasil se le requiere el pasaporte, Hostos responde que no tiene patria: está creándola. Lejos de entender por esta anécdota que Hostos carece de identidad, lo que hay que ver en ello es la voluntad de adscribirse a identidades múltiples: las de aquellos países en los que alcance a ser útil para construir en ellos pueblos más libres.

Al decidir salir de España en el 1869 Hostos se despoja de su prestado hábito español para hacerle la guerra al gobierno de España. Su eje fundamental se desplaza a la guerra cubana libertadora de los diez años. Mas la meta de su lucha militante de la década del setenta era indefectiblemente la confederación de las Antillas.

En los trabajos tempranos del joven Hostos palpitaba la idea de la unidad de las Antillas. Hostos vio desde muy temprano en ellas el germen de una “nacionalidad común”. Su lucha por esa confederación la preside la necesidad de ver prevalecer la soberanía de sus Antillas. En la segunda edición de La peregrinación de Bayoán publicada en Chile ya está presente una temprana identidad múltiple de Hostos: es puertorriqueño, es cubano, es dominicano, y por necesidad y algún aprecio para con su pueblo que nunca cede, español. Ya puede verse el punto de partida de su identidad poliédrica. La peregrinación por los países de la América del sur que inicia en 1870 expandirá de manera insospechada, con dimensiones continentales, el espíritu expansivo de sus identidades múltiples.

Como sabemos, su periplo inicia en Colombia, Cartagena y el istmo panameño.

Tanto en la crónica diaria de sus viajes, como en artículos y reflexiones, Hostos se refiere de manera constante no solo a su solidaridad con las poblaciones y grupos que existen al margen de las dominantes, sino que se identifica con muchas de ellas. Quizás una de las primeras que refiere, apenas inicia ya el viaje al sur, sea la de los cholos que viajan con él a Cartagena. Hostos se sorprende de ver cómo los cholos convierten el buque en feria, y disfruta sobre cubierta de sus bailes y cantos, confundiéndose con ellos.

En Perú, por otra parte, se detiene a observar inquisitivamente la situación de las poblaciones incas y también la de los esclavizados chinos, totalmente marginados de la vida de la república. Su indignación arranca chispas. En Chile, no escapan a su atención los promancaes y los araucanos, los mapuches, huasos y rotos, y la situación de opresión y subordinación de la mujer. En Argentina, serán los gauchos y los inmigrantes. Aunque no le era ajena desde niño en Puerto Rico, en Brasil, lo escandalizan las maneras practicadas allí de la esclavitud africana.

En todo ello, dicho sea un tanto al margen de estas observaciones, Hostos está defendiendo los derechos de todas las poblaciones, marginadas, desamparadas y oprimidas, a integrarse en la vida de la república, es decir, a la democracia, que no puede existir sin la participación de todos. En esta solidaridad con los condenados o “desamparados” de la tierra, Hostos no deja de incluir, siquiera como un señalamiento en su Tratado de moral, la explotación que practican las grandes potencias europeas en las infinitas comunidades y culturas de cada rincón del planeta. Ese ejercicio imperialista lo indigna.

En este deslinde de identidades múltiples no debemos dejar de lado que, en el caso de Hostos, estamos ante una figura que se destacó en diferentes disciplinas intelectuales y que exploró muchas otras. Se destacó, tanto en el estudio de la disciplina, como su práctica, en la política, la filosofía –ética y lógica–, la sociología, la pedagogía, el derecho –penal y constitucional–, la geografía evolutiva y la política, la historia de las civilizaciones semítica y china, la gramática, la literatura, la crítica. Abordó también la sicología, ciencia en ciernes. Con lo anterior queremos decir que fue un historiador, un político, un geógrafo, un escritor, un sociólogo, un pedagogo, entre otras cosas.

Sus vínculos con la cultura masónica no están claros, pero son indudables. El krausismo no determinó en el Hostos definitivo una creencia en dioses, como en cambio, sí se manifiesta en el Hostos joven madrileño.

En el caso de las experiencias vitales del individuo, otro tanto. Es famosa, en ese sentido, su definición del “hombre completo”, es decir, del ser humano que reúne en sí mismo todas las edades, y las facultades y características que las definen: niño de corazón, adolescente de fantasía, armonía viviente de razón, sentimiento y voluntad, mediador entre el racionalismo excesivo y el pasionalismo.

El “Diario” refleja el desarrollo de un carácter fluido. El joven Hostos es un hombre solitario y de emociones intensas, con tendencia a la depresión, el autocastigo, seguido de la exaltación. Está constituido de “opuestos”. “Mal, mal, mal”, se repite. Es época en la que repercuten con intermitencias alusiones a motivos religiosos que luego se desvanecerán. El Hostos maduro da la espalda a esa dimensión de nuestra cultura.

Sorprende que la vinculación de Hostos con la cultura y los problemas de cada país que visita y de cada comunidad marginada que conoce lo mueva a la aspiración de “serlo todo a un mismo tiempo”: antillano por la América latina, latinoamericano por las Antillas; peruano, colombiano, chileno, argentino, ecuatoriano, boliviano, paraguayo, como pudiera serlo el mejor de sus patriotas. Y aun añade, además: indio, chino, huaso, roto y gaucho.

Quizás acercándose o evocando, con conciencia o sin ella, los predios del pensamiento de Prouhdon, Hostos siempre opta por los “desamparados” y los “desheredados”. Concurrente con sus afectos, aboga por cholos, indios, chinos, gauchos, y con particular denuedo, por los esclavos. A propósito de la esclavitud en Brasil, Hostos, mucho más allá de la mera abominación moral y humana, repasa matemáticamente, y en términos económicos, la explotación de los esclavos incluyendo el particular sobreabuso con la mujer esclava.

En octubre de 1869, en París, Hostos asiste a una “reunión de pueblo”. Son los tiempos revolucionarios que preludian la Tercera República y que vienen de las oleadas de un fuego sofocado y vuelto a arder desde el 1848. En esa reunión se habla de “ciudadanos”, y mientras Hostos describe “los pocos vestidos burgueses”, las abundantes gorras de obreros, se discute de la libertad y derechos de los obreros, de las huelgas, de la cuestión social, del llamamiento a la fuerza, a las armas, del ruido de un pueblo “dueño” de sí mismo, de un orador que se declaró comunista.

Se relacione o no con lo anterior, Hostos muestra conocimiento de los acontecimientos revolucionarios que a fin de siglo sacuden y se ciernen sobre el pueblo eslavo y, augurando ríos de sangre en el siglo XX, señala la futura lucha por la libertad que empezará “a resolver el problema moderno de la Industria: propiedad para todos; trabajo para todos; producción y consumo para todos”. Hostos no le da nombre a este sistema, pero los lectores podrán reconocerlo.

No hay que olvidar, por otra parte, que también hay en Hostos un espacio reiterado y medular que corresponde a la familia de su niñez. En ese espacio habita la veneración perenne de su madre que evoca afligido en cada aniversario de su muerte. Su padre, en segundo lugar, que lo auxilia continuamente y de cuyas penurias se compadece. Sus hermanos y hermanas, perdidos, uno a uno, a lo largo de su vida. Y tras la esposa e hijos antes mencionados, sus reiterados conatos de amor.

Mas, de la inmensa heterogeneidad humana que lo acompaña, Hostos, asentado como vivió en la historia heroica de la América nuestra, también se traslada mentalmente a la época de la conquista y colonización, para sentirse, según dice, “Bayoán, Caonabo, Hatuey, Guatimozín –Cuauhtémoc–, Atahualpa, Colocolo”.

Finalmente, una de las más estremecedoras identidades que asume por transferencia Hostos, está retratada de manera muy elocuente y lírica en la escena que refiere y con la cual culmina su discurso “El propósito de la Normal”. Cuenta Hostos que ve pasar por la puerta de la escuela Normal una campesina que, doblando la rodilla, se persigna y ora ante el “templo de la verdad”. Con evidente emoción, Hostos ve en ella la “personificación de la sociedad de las Antillas”, su derrotero más encarecido.

* (2007). El presente trabajo es un resumen de otro más amplio escrito como introito a una recopilación nuestra de ensayos sobre Hostos que desearíamos ver publicado un día.

Publicado en: http://www.80grados.net/hostos-una-figura-poliedrica/