Estudian cómo el cerebro responde a las experiencias espirituales

 

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Por El Mercurio / GDA

Durante una experiencia espiritual, las emociones y la razón se entrelazan en el cerebro. Por eso, ahora el llamado Proyecto del Cerebro Religioso, que llevan adelante académicos de distintas universidades estadounidenses, incluidas las de Utah y de Harvard, comenzó a estudiar con resonancia magnética algunas prácticas como la oración y los estados meditativos de quienes participan en servicios religiosos, para aclarar cómo responde el cerebro a ellas.

En un primer estudio, analizaron a 19 fieles de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, mormones, con un promedio de edad de 27 años, y que asistían a servicios en su iglesia cada semana. A ellos se les realizó una resonancia magnética mientras los sometían a varios estímulos, como escuchar oraciones, prédicas de algunos de sus pastores, citas bíblicas o les mostraban imágenes de sus líderes durante los servicios, entre otros. Ellos presionaban un botón cuando sentían que estaban teniendo una vivencia espiritual.

Así se vio que en esos momentos se activaban diferentes redes neuronales, partiendo de las áreas más profundas ligadas a las emociones.

“Estamos recién comenzando a entender cómo el cerebro participa en estas experiencias que los creyentes interpretan como espirituales, divinas o trascendentes”, dice el autor principal del trabajo y neurorradiólogo Jeff Anderson, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Utah.

“En los últimos años, las tecnologías de imágenes cerebrales han madurado, permitiéndonos abordar estas interrogantes que el hombre se ha planteado por siglos”, agrega el médico.

Los resultados de la investigación, respaldada por el Instituto Nacional de Salud Mental de EE.UU., se publicaron la semana pasada en la revista Social Neuroscience.

Redes cerebrales

Lo que se observa en el estudio es que “se activa el sistema límbico, ligado a las emociones de todo tipo, como el amor, el odio o la ira. Son áreas profundas y no conscientes del cerebro”, explica la doctora Evelyn Benavides, neuróloga y académica de la Universidad de los Andes.

Según explica, se trata de una parte más intuitiva, que no es controlable, y que corresponde a la vivencia menos modulada de la espiritualidad. Esta después se va elaborando más racionalmente, con la activación de áreas de la corteza prefrontal, donde se evalúa lo que pasa y finalmente se toman decisiones.

Para el doctor Anderson, en esta combinación de distintas redes cerebrales radicaría la tremenda influencia que tienen la religión y la espiritualidad en la toma de decisiones de las personas, las que afectan sus vidas y a su entorno social.

El mencionado proyecto pretende estudiar otros grupos religiosos cristianos con fuerte presencia en Occidente. Lo que se busca es comparar más adelante este conocimiento con estudios similares que ya se han hecho sobre mindfulness y meditación de tipo budista, prácticas espirituales con más arraigo en Oriente, pero que muchas veces van por caminos similares.

Así, esta iniciativa busca poder integrar estas experiencias como un aporte para el bienestar de las personas.

“La experiencia espiritual tiene un rol importante en la vida de los seres humanos, más allá de si se es oriental u occidental”, dice el psicólogo Claudio Araya.

En su opinión, lo más importante es la vivencia de la persona, que finalmente le produce bienestar y una sensación de estar conectado con los otros. “Algo fundamental para un mundo que está buscando sentido, una cosa que no es fácil encontrar en esta sociedad moderna en que vivimos”, añade.

En el caso del mindfulness, “si bien tiene su origen en el budismo, se trata de una técnica que trabaja con lo que es básicamente humano, no hay un discurso de fe de por medio”, dice Álvaro Langer, académico de la Universidad Austral de Chile e investigador del Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad (Midap). Él ha trabajado con escolares y universitarios, haciendo intervenciones de ocho semanas en que se les enseña esta técnica, con la que mejoran sus niveles de atención en clases y de concentración en las pruebas, lo que les permite disminuir el agobio que muchas veces sienten en el aula. “Una atención más enfocada, una sensación de calma y de gozo, se encuentran tanto en la religiosidad como en las técnicas orientales”, explica el doctor Anderson. Todo lo cual impacta positivamente en el bienestar de quienes participan de estas prácticas.

El Nuevo Día, Lunes 12 de diciembre de 2016.

http://www.elnuevodia.com/estilosdevida/hogar/nota/estudiancomoelcerebrorespondealasexperienciasespirituales-2270703/

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