Samuel Silva Gotay: Un doctorado honoris causa muy merecido

Por: Luis N. Rivera Pagán

 

Es un honor para el Seminario Evangélico de Puerto Rico el que su facultad haya decidido conferirle al profesor Samuel Silva Gotay el muy merecido reconocimiento del doctorado en honoris causa en divinas letras de ésta la principal institución de educación teológica protestante de nuestra nación puertorriqueña. Paso a enumerar brevemente sus excepcionales méritos y logros.

 

En 1981 Samuel Silva Gotay publicó la primera de varias ediciones de su libro El pensamiento cristiano revolucionario en América Latina y el Caribe: Implicaciones de la teología de la liberación para la sociología de la religión, que tiene la distinción de haberse traducido al portugués y al alemán, y que muchos consideramos el estudio matriz de los orígenes de la teología latinoamericana de liberación.

 

En 1997 publicó Protestantismo y política en Puerto Rico, 1898-1930: Hacia una historia del protestantismo evangélico en Puerto Rico, texto clave para el análisis de los complejos enlaces entre la política diseñada en Washington de americanizar a los puertorriqueños y el avance de las misiones protestantes en la isla. Y en 2005 nos brindó Catolicismo y política en Puerto Rico bajo España y Estados Unidos, siglos XIX y XX, obra de primera importancia para el estudio de las diversas relaciones entre la iglesia católica y las distintas modalidades coloniales del estado puertorriqueño.

Esta trilogía literaria mencionada es lectura fundamental para la conversación académica sobre las complejas relaciones laberínticas entre política y religión en América Latina, el Caribe y Puerto Rico. Pero Silva Gotay nunca descansa y en el otoño de 2012 publicó dos nuevos libros: Soldado católico en guerra de religión: Religión y política en España y Puerto Rico durante el siglo XIX y La Iglesia Católica de Puerto Rico en el proceso político de americanización, 1898-1930. Son importantes aportes académicos que provienen de los afanes de un estudioso evangélico que desde hace años ocupa un lugar de honor en los estudios latinoamericanos sobre religión y sociedad.

 

Silva Gotay fue miembro destacado del grupo directivo de la Comisión de Estudios de Historia de la Iglesia en América Latina (CEHILA), con la cual colaboró en proyectos relativos al protestantismo y al Caribe. Promovió además la organización del Equipo de Historia y Sociología de la Religión en Puerto Rico, el cual auspició dos eventos importantes diseñados para promover el estudio académico de las religiosidades puertorriqueñas: el “Encuentro Nacional de Historia y Sociología del Protestantismo en Puerto Rico”, en abril de 1995 y el “Encuentro de Historia y Sociología del Catolicismo en Puerto Rico, 1898-1998”, en marzo de 1998. Ambos encuentros atrajeron la atención de un sector considerable de investigadores y estudiosos.

 

Sin temor a que se me acuse de estar influenciado por más de cinco décadas de muy cercana amistad y de haber compartido con el autor innumerables alegrías y tristezas, además de incontables botellas de buen vino, la bebida preferida de Jesús según todos los evangelios canónicos, puedo afirmar que Samuel Silva Gotay es el principal estudioso en nuestro país de las relaciones entre el cristianismo institucional y las sociedades puertorriqueñas, caribeñas y latinoamericanas. Por algo la Universidad de Puerto Rico lo ha honrado con el excelso título de Profesor Distinguido, la máxima distinción que nuestra principal universidad nacional otorga a su facultad.

 

No contento con esos laureles académicos, Samuel Silva Gotay ha estrenado una nueva vocación: la de abuelo/novelista cuyo principal fruto hasta ahora ha sido esa exquisita novela Las aventuras de Juan Cecilio en la ciudad perdida (2012), merecidamente galardonada con el V premio de literatura infantil El Barco de Vapor, recientemente otorgado por las Ediciones SM y el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Es una joya literaria de elegante fantasía que además expresa una de las cualidades personales principales de Samuel: es un hombre de familia, apegado en profundo afecto y ternura a sus hijos, nietos y, sobre todo, a su compañera de más de cinco décadas, Jovita Caraballo.

 

Pero no olvidemos otra distinción que honra a Samuel Silva Gotay. Hace alrededor de 50 años, en la turbulenta década de los sesenta, formó parte de un grupo al que la prensa confirió el nombre de “los veintidós”, unos jóvenes que lucharon intensamente por superar y trascender el caciquismo y la concentración de poderes que caracterizaba a los partidos políticos de la época. La voz del joven Silva Gotay se unió a las de otros colegas para reclamar, o más bien, exigir, transparencia, participación amplia y equidad en las decisiones relativas a todos los asuntos de importancia para la sociedad puertorriqueña, a fin de forjar una democracia crítica y participatoria.

 

Esa cualidad crítica y profética lo ha acompañado toda su larga y fructífera vida de intelectual académico y público. Por algo Silva Gotay ha mantenido siempre una postura de crítica firme cuando diversos componentes de su comunidad universitaria sufren desmanes arbitrarios de exclusión y siempre ha insistido, de frente y sin titubear, en que todos los procesos decisionales cruciales para una comunidad académica deben caracterizarse por auténtica transparencia, amplia participación y prístina equidad, sin marginaciones ni exclusiones inapropiadas e indebidas.

 

Por todo ello, es el nombre de Samuel Silva Gotay quien primero viene a mi mente cuando leo la admirable descripción que del historiador solidario ha escrito el teólogo brasileño Rubem Alves:

“El historiador así, es alguien que recupera memorias perdidas y las distribuye, como si fuera un sacramento, a aquellos que perdieron la memoria. En verdad, ¿qué mejor sacramento comunitario existe que las memorias de un pasado común, marcadas por la existencia del dolor, del sacrificio y la esperanza? Recoger para distribuir. Él no es sólo un arqueólogo de memorias. Es un sembrador de visiones y de esperanzas.”

A mucha honra, Samuel Silva Gotay.

Advertisements