Una literatura más viajera

Image
29 de octubre de 2013
Cultura
Por Ana Teresa Toro / ana.toro@elnuevodia.com

Habrá quien diga, en medio del fervor del entusiasmo, que la literatura puertorriqueña está de moda. La aseveración suena bien y se siente como una palmada en la espalda luego de una larga carrera. Pero si buscamos hablar  de romper el cerco no pequemos de insularismo.

Ahora bien, no es exagerado decir que en los últimos años cada vez  más escritores y escritoras del País han comenzado a sonar mucho más que antes -y sobre todo con mayor frecuencia- en circuitos literarios internacionales. Y ojo,  no es que no haya  habido una presencia importante de escritores puertorriqueños cuyas obras sirvieron para  internacionalizar nuestras letras hace décadas, lo que sucede es que por lo general se ha tratado de casos muy específicos. En fin, que en la Isla se sabe y  consta de sobra que existe una literatura puertorriqueña -con sus etapas y su historia- pero en el plano internacional por múltiples razones (distribución, falta de presencia editorial fuera del País, entre otras)  ha permanecido esa noción de “una literatura puertorriqueña”  enmarcada en un aura de invisibilidad.

Siempre han existido los que logran romper el cerco y trascender. Basta mencionar a  Julia de Burgos, Enrique Laguerre, Luis Rafael Sánchez, Mayra Montero, Edgardo Rodríguez Juliá o Rosario Ferré, para muestra. Sin embargo, en la última década hay una serie de variables que han incidido en que hoy día la literatura puertorriqueña  reciba un poco más de atención.

El suceso más contundente lo fue sin duda el Premio de Novela Rómulo Gallegos que Eduardo Lalo ganó este año por su novela Simone. Su discurso, en el que elaboró largamente en torno a la situación política de Puerto Rico y a la invisibilidad en la que florece mucha de nuestra literatura, recorrió Iberoamérica y atrajo interés hacia la tradición literaria a la que pertenece esa novela ganadora que muy poca gente había escuchado nombrar tanto dentro como fuera de Puerto Rico.

Meses después,  Barataria de Juan López Bauzá fue escogida por un jurado internacional como la obra ganadora de la tercera edición del  Premio Las Américas que nace en Puerto Rico pero nunca había reconocido una obra de un puertorriqueño. En esa misma lista, la escritora Janette Becerra ganó en la categoría de cuento -la única internacional en la pasada edición- en el certamen del Instituto de Cultura Puertorriqueña con su obra Ciencia imperfecta. Antes, Becerra había comenzado a darse a conocer ganando premios internacionales en España. Otro ejemplo ocurrió en el 2010 cuando la escritora Ivonne Denis ganó el V Premio Internacional de Periodismo y Literatura sobre Puerto Rico José Ramón Piñeiro León con base en Madrid por su colección de cuentos Capá Prieto.

Este mismo año Luis Rafael Sánchez fue galardonado con el Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña de Literatura, instituido por el Ministerio de Cultura de República Dominicana, un reconocimiento a su probada y sólida trayectoria que formó parte de esta oleada de buenas noticias en el mundo de nuestras letras.

Madurez literaria

Entonces, ¿qué está pasando? ¿Hay más boricuas en jurados internacionales? ¿Mayor participación en concursos? ¿Ha cambiado el contenido? ¿Ha evolucionado la forma? ¿Hemos llegado a una madurez literaria? Preguntas válidas ante la realidad de que nuestra literatura no circula con fuerza en el gran mercado editorial. Es decir, que nuestros libros  viajan poco pero, al parecer, nuestra literatura termina por viajar más. Una contradicción más de las muchas que es vivir en esta Isla.

“Hay una sensación de que somos parte de una comunidad literaria y es el resultado de un trabajo que lleva años haciéndose pero que no había llegado a un nivel institucional”, opinó el escritor  Ángel Darío Carrero, quien formó parte del jurado que premió la obra de López Bauzá.

“Hay muchos más talleres literarios, están los programas de escritura creativa en las universidades, más posibilidades de publicación con editoriales más pequeñas.  También la literatura ya no es únicamente un espacio académico y eso ha creado más conversaciones y posibilidades de intercambios. A eso hay que sumar que hay muchos más certámenes ahora y todo eso abona a una profesionalización de la escritura”, expuso por su parte Mayra Santos Febres, directora del Festival de la Palabra, una plataforma que también ha servido para proyectar internacionalmente a escritores de la Isla.

La revolución digital y el contacto más inmediato  que nuestros escritores tienen con la literatura que se produce fuera del País también ha sido un factor clave, sobre todo, en el contenido de las obras. “Ya no es una conversación de nosotros con nosotros. Creo que hay una literatura más a tono con los tiempos a nivel internacional. No es sólo ya la identidad o el relato del Puerto Rico del pasado, sino son historias que tienen resonancia con un público más amplio”, añadió Santos Febres y puso como ejemplo la literatura de Sergio Gutiérrez, Luis Negrón o Francisco Font.

Su argumento, igualmente abre la puerta a pensar en que precisamente obras como Barataria -que ha sido reconocida- toca justo el tema que otros autores han empezado a dejar de lado o a abordar desde otros escenarios. Ambos extremos se abren la puerta unos a otros.

“Hemos escuchado las recomendaciones de las personas influyentes en el mundo de la literatura, estamos buscando más visibilidad, haciendo ediciones de autor con miras a que una editorial de afuera te vea y  haga la apuesta contigo”, narró Yolanda Arroyo Pizarro quien vivió una experiencia similar con la editorial española  Egales y recientemente fue invitada al encuentro Womens Writers of Africa celebrado en Ghana.

Por su parte, Janette Becerra apunta a una “mayor madurez sobre todo en narrativa, más atrevimiento para explorar con lo experimental pero de una manera sólida”. A eso suma, el que más puertorriqueños están participando en certámenes internacionales. “Cuando se logra llegar a las manos de un jurado se compite de tú a tú y se demuestra que la calidad de lo que se escribe aquí está a la par con  lo que se escribe en Hispanoamérica”, añade la autora que mira esta efervescencia con optimismo pues en momentos en que las noticias sobre el País -sobre todo en materia de economía y seguridad- son, por decir poco, tétricas “la cultura, una vez más está sacando la cara por Puerto Rico”, finaliza optimista.

Si algo está pasando verdaderamente o si se trata de una de esas marejadas felices, tendrá mucho que ver con el resultado concreto de estos reconocimientos y si, en efecto, podemos un día celebrar que tenemos una literatura realmente  más viajera.

http://www.elnuevodia.com/unaliteraturamasviajera-1631122.html

Advertisements